El atletismo argentino despide a una de sus figuras más brillantes. Gladys Erbetta, nacida en Santo Tomé, Santa Fe, el 28 de septiembre de 1928, falleció este lunes a los 97 años. Su nombre quedó grabado en la década del 50 como símbolo de talento, versatilidad y espíritu competitivo.
Murió Gladys Erbetta, leyenda del atletismo argentino
Finalista olímpica en Helsinki 1952, medallista panamericana y dueña de múltiples récords sudamericanos, la santotomesina Gladys Erbetta dejó una huella imborrable en la historia deportiva nacional.
Por Ovación
UNO Santa Fe
Gladys Erbetta, pionera en la escena internacional
Erbetta fue parte de la generación que posicionó a Argentina en el mapa del atletismo femenino. Su actuación en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952 marcó un hito: alcanzó la final del salto en largo, en una época donde la presencia sudamericana en instancias decisivas era excepcional.
También integró la posta 4×100 en aquella cita olímpica, especialidad en la que brillaría años más tarde con la medalla de plata en los Juegos Panamericanos de México 1955, estableciendo además un récord sudamericano.
El esplendor sudamericano
Si bien su crecimiento venía siendo sostenido desde finales de los años 40, el punto más alto de su campaña llegó en el Sudamericano de Santiago de Chile 1956. Allí fue la gran figura del torneo al conquistar tres medallas doradas: 100 metros llanos, salto en largo y relevo corto.
En esa competencia fijó un récord sudamericano de 5,88 metros en salto en largo, una marca que consolidó su lugar entre las mejores atletas del continente. Compartió equipo en la posta con destacadas compañeras como Lilian Buglia, Edith Berg y Olga Bianchi, en una generación que dejó huella.
Una trayectoria llena de títulos
A nivel nacional, Erbetta acumuló 13 campeonatos argentinos representando a Santa Fe, destacándose tanto en pruebas de velocidad como en saltos y relevos. Su versatilidad era poco común: fue campeona en salto en alto, 200 metros, 100 metros y en reiteradas oportunidades con la posta 4×100.
Su evolución en el salto en largo fue constante, hasta superar registros históricos y desplazar marcas que habían pertenecido a figuras emblemáticas del atletismo argentino.
Más que medallas
Quienes compartieron pistas y delegaciones con ella recuerdan no solo a la atleta competitiva, sino también a una deportista comprometida y agradecida con su entorno. Siempre destacó la influencia de su entrenador y el orgullo de representar a su provincia y al país.
Con su partida se va una protagonista de la época dorada del atletismo sudamericano, una referente que abrió camino para las generaciones futuras y que demostró que desde el interior del país también se podía llegar a lo más alto del deporte internacional.














