Santa Fe

Ante la aparición en la costanera, advierten que no se deben matar serpientes

Este fin de semana pescadores vieron una boa constrictora debajo del Puente Colgante, y luego cerca del Lawn Tenis se encontró una culebra de tres metros muerta. Es ilegal y está penado

Lunes 21 de Junio de 2021

Las imágenes de una anaconda amarilla en las orillas de la laguna Setúbal en la ciudad de Santa Fe sorprendió a la población, ya que es una zona donde la gente suele pasar las tardes con alguna caña o boguero en familia. La Subdirección de Ecología del Ministerio de la Producción, Ciencia y Tecnología de la provincia y especialistas de la Granja La Esmeralda confirmaron a UNO Santa Fe que la serpiente que apareció este sábado se trata de una curiyú, cuyo nombre científico es Eunectes Notaeus, y que es una boa constrictora de la familia de las anacondas. Destacaron que es una especie vulnerable (antes del 2012 estaba en vías de extinción), popularmente se la conoce como anaconda amarilla, y que no se debe matar. La ley que protege a la fauna autóctona es la 4.830.

Horas más tarde, decenas de lectores de este medio enviaron imágenes de otra serpiente asesinada en las orillas de la laguna a la altura del Lawn Tenis con la consulta de si se trataba de la misma anaconda. UNO Santa Fe pudo corroborar que se trata de otra especie, una ñacaniná, una gran serpiente acuática que es parte de la fauna de la región. En pocas palabras: es muy común.

Marcela Titarelli, de la Subdirección de Ecología del Ministerio de la Producción, Ciencia y Tecnología de la provincia, dijo a este medio que es la zona de distribución de ambas serpientes. "Cada vez que se encuentre fauna silvestre se debe llamar directamente a Cobem, o la Municipalidad local y nunca intentar capturarla o matarla porque es peligroso tanto para el animal como para el humano. Hay una norma que protege la fauna silvestre que es la Ley 4.830 que protege su caza, venta o distribución, y hay penas", agregó Titarelli. Las infracciones a esta ley tienen una sanción con alto monto en pesos, además del comiso de las armas y artes de caza y pesca. Y con la reincidencia se duplican los mínimos y máximos de la sanción pecuniaria. Asimismo, queda en los antecedentes personales.

Ñacaniná

El nombre en latín de esta especie es Hydrodynastes gigas. Significa Reina del agua, y habita los humedales que rodean la ciudad de Santa Fe. La Ñacaniná, tal como la llamaban los guaraníes, es una de las serpientes más grandes que habitan la región. Es de la familia de las culebras, puede llegar a medir hasta tres metros y aunque es acuática también frecuenta ambientes terrestres. Suele verse con frecuencia en la Reserva Ecológica de la UNL y la costanera.

Ñacaniná culebra.jpg
La ñacaniná es de la familia de las culebras y habitan la laguna Setúbal. No se deben molestar ni matarlas. Esta especie es muy estudiada por la Universidad Nacional del Litoral, el Conicet y el Instituto Nacional de Limnología.

La ñacaniná es de la familia de las culebras y habitan la laguna Setúbal. No se deben molestar ni matarlas. Esta especie es muy estudiada por la Universidad Nacional del Litoral, el Conicet y el Instituto Nacional de Limnología.

Según especialistas, es un animal inofensivo si no se la molesta. No es venenosa, aunque posee comportamientos agresivos que hacen pensar que lo es. Es objeto de estudio del Instituto Nacional de Limnología y de la Universidad Nacional del Litoral.

La Ñacaniná, según señalan desde la UNL, es de color pardo amarillento a marrón claro, con manchas oscuras irregulares que se extienden hacia los costados, es ovípara, que pone entre 10 y 36 huevos. Se la encuentra todo el año, con mayor frecuencia en la primavera y el verano. También es uno de los grandes predadores del río Paraná, ya que se alimenta de otras serpientes, lagartos, anfibios, peces. Come roedores, por lo cual limita la proliferación de estos animales portadores de enfermedades.

Anaconda amarilla o curiyú

La curiyú no tiende a atacar a seres humanos, salvo por defensa propia, por lo que se recomienda no molestarlas ni acercarse. Se trata de una especie que se encuentra amenazada. Es nativa del centro de Sudamérica y puede alcanzar longitudes de entre 2,5 y 4 metros con un peso que puede superar los 30 kilos.

VIBORA SERPIENTE.jpg
La anaconda amarilla vista este fin de semana debajo del Puente Colgante. No se debe molestar, ni acercarse. No atacan a menos que se las toque. No son venenosas.

La anaconda amarilla vista este fin de semana debajo del Puente Colgante. No se debe molestar, ni acercarse. No atacan a menos que se las toque. No son venenosas.

Su nombre vulgar deriva del guaraní “Curú tijú”, que significa “espuma en la garganta”, y posiblemente se debe a la abundante saliva que se acumula en su boca cuando traga una presa. Tiene una alimentación mayoritariamente carnívora, consume principalmente: peces, anfibios, reptiles (pequeños yacarés), aves (garzas) y mamíferos (coipos y carpinchos) de tamaño mediano. Se encuentra en la cuenca media del río Paraná y el río Paraguay, desde el este de Bolivia y sur de Brasil, a través del Paraguay. En Argentina, se extiende por 120.000 km², se ubica específicamente en las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes, norte de Santa Fe, norte de Entre Ríos y sur de Misiones.

ANACONDA AMARILLA 1.mp4

"Si está en situación normal, aunque sea área urbana, lo ideal es no intervenir, no intentar tocarla o capturarla. Es bueno dar aviso igual al Cobem o también ahora a la Brigada Ecológica de la Policía comunitaria para preservar la seguridad del ejemplar", explicó Daniel Hunziker, jefe del Servicio de Veterinarios de la Granja La Esmeralda a UNO Santa Fe.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario