En los últimos meses, los barrios de Barrio Sur, Centenario y otras zonas periféricas se convirtieron en blancos frecuentes de los ladrones de cobre. Según testimonios de los vecinos afectados, estos delincuentes buscan este material para revenderlo en el mercado negro o en chatarrerías clandestinas. La situación generó gran preocupación y malestar entre vecinos, quienes exigen respuestas a las autoridades.
Barrio Sur: siguen los robos en medidores de gas, de picaportes y los vecinos denuncian "nula presencia policial"
UNO Santa Fe
"Desde hace un tiempo la situación se ha vuelto complicada, especialmente durante la noche. Nos están robando todo lo que tenga cobre", afirmó uno de los afectados a UNO Santa Fe.
Según relató Agustina, una residente del lugar, los robos comenzaron con los caños de gas, incluyendo aquellos que forman parte del medidor. Sin embargo, la lista de objetos sustraídos se amplió y ahora también incluye picaportes, placas identificatorias de abogados, numeración de viviendas y cualquier material de valor que pueda ser revendido.
El problema adquiere aún más gravedad cuando se tiene en cuenta la falta de respuesta por parte de las autoridades policiales. A pesar de que los últimos robos ocurrieron a menos de diez cuadras de la Comisaría 2ª, los vecinos afirman que no recibieron ninguna atención por parte de la policía. "No hay ninguna respuesta de parte de la policía. Intentaron robarme el picaporte, llamé a la policía y nunca vinieron", lamentó Agustina.
"Hace un tiempo los vecinos colgaron en el barrio (Sur) carteles pidiendo seguridad. Durante un tiempo se pudo observar a algunos efectivos de la policía patrullando durante el día, pero por la noche no. No pedimos que estén permanentemente aquí, pero al menos que vengan a asistirnos. Vivir con este miedo constante es insoportable", expresó otro vecino preocupado.
Los incidentes continúan y la situación se vuelve cada vez más alarmante. Una de las víctimas narró su experiencia reciente: "Anoche, a la una y media de la mañana, mientras dormía mi pareja comenzó a gritar. Me levanté y me pidió que llamara a la policía porque estaban golpeando fuertemente nuestra puerta. Cuando los agresores escucharon los gritos, se fueron. Descubrimos que el picaporte estaba casi desprendido, no lograron sacarlo por completo. Llamamos de inmediato a la policía, pero no obtuvimos respuesta alguna".
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