En la actualidad, la gran mayoría de las familias están conformadas por mascotas. Las mismas son incluidas en salidas familiares de fin de semana, vacaciones, duermen adentro del hogar, hasta en algunos casos, en la propia cama de sus dueños.
Cómo transitar el duelo de una mascota cuando es parte de la familia
El lugar que estos seres ganaron en la sociedad es inmenso; siempre se dijo que eran “uno de los mejores amigos del hombre”. Ese concepto creció enormemente con el correr del tiempo y hoy se podría decir son parte de la familia.
Relacionarnos con ellos, aumenta y mejora los niveles de dopamina y endorfina que están directamente relacionadas con el bienestar, repercutiendo directamente en la emociones y autoestima de los seres humanos.
Las innumerables cualidades que tienen estos "peludos", hace que el sentimiento de amor que se siente por ellos sea casi comparado como un integrante más de la familia; se crea un vínculo afectivo. Esto puede ocurrir ya que las mascotas se comportan como niños de 2 años, los cuales no pueden valerse por sí solos; gran parte del día sus dueños lo destinan a sus cuidados siendo cada vez más tenidos en cuenta para decisiones diarias.
Cuando un niño siente una emoción de miedo o tristeza, por lo general se acerca a su mascota, de forma natural, abrazándolo y aferrándose a su cuidado.
En definitiva, los beneficios de vivir y compartir la vida con una mascota, son casi infinitos. Es por eso que el impacto emocional que tiene la muerte de un perro o un gato de compañía en sus dueños, puede compararse casi con la de un familiar. Aun así, en muchas sociedades, estas experiencias con animales de compañía no son reconocidas como tal y un gran número de personas se siente señaladas, juzgadas por sus amigos, compañeros de trabajo e incluso familiares. Esto hace que mucha gente no pueda ser coherente con lo que les pasa y con el estado de ánimo que están transitando.
El duelo de la mascota se convierte en el final de una relación especial, lo que puede dar lugar a uno de los momentos más difíciles de una persona. El primer paso es aceptar el dolor como tal, sin resistencia.
Si la persona que está transitando el dolor acepta que ese vínculo que tuvo durante un tiempo con su mascota, fue de amor incondicional, es el primer paso para poder hacer frente a la pérdida del mismo.
En conclusión: entender que es apropiado sentir dolor cuando un animal muere; el cómo afrontar el duelo es muy particular en cada persona; aceptar y recocer el dolor como propio, más allá de la opinión del resto, encontrar en nuestro entorno personas con escucha comprometida y poner en palabras lo que se está viviendo.
De todas maneras, el duelo es una experiencia individual, no existe una forma puntual de afrontarlo.
Por Melina Lo Vuolo, coach ontológico

















