La Escuela Intercultural Bilingüe Nº 1.338 "Com Caia" de Recreo es una pionera en lo que respecta a educación para los pueblos originarios de Santa Fe. Unos 300 chicos asisten a las clases y más de 600 al comedor. Su directora Claudia Coch y la docente idónea del área de idioma y cultura mocoví María Laura Paladea en diálogo con UNO revelaron cómo trabajan en las aulas para que los chicos puedan aprender y sentirse orgullosos de sus orígenes.
De la discriminación a la integración: cómo es la educación intercultural bilingüe en Santa Fe
Por Mario Córdoba
De la discriminación a la integración: cómo es la educación intercultural bilingüe
"Una escuela intercultural mocoví es una escuela que tiene en cuenta el origen de los alumnos, respeta su legado cultural y trabaja y promueve su cultura y su idioma", explicó la directora. Este establecimiento también está abierto a chicos que no son de la comunidad. Cuenta con un comedor escolar para el nivel inicial, primario y secundario. El mismo desde el principio fue una pieza clave de la institución, ya que los menores estaban en "una situación de vulnerabilidad de pobreza extrema y que a lo largo de los años ha ido mejorando". Los alumnos que concurren son de clase baja, sus padres por lo general hacen changas y muchas familias poseen la Asignación Universal por Hijo.
El establecimiento desde el principio se propuso terminar con la discriminación, hoy las aulas son un espacio en común para niños de las comunidades de los pueblos originarios así también como los que no. Esa discriminación "ya no se siente tanto como al comienzo" según manifestó Laura y reveló: "Avanzaron un montón los derechos del pueblo mocoví con todas las cosas que se fueron creando. No digo que no haya más discriminación pero ya dentro de la institución estamos al mismo nivel".
Coch sostuvo que el establecimiento tiene como principal objetivo fortalecer la identidad, lo que conlleva estrechar lazos y el respeto. "Las familias que no son aborígenes se interesan, los padres quieren saber más, entonces los mismos niños también buscan poder saber más", dijo la docente. Esto fue todo un proceso, ya que al inicio los nenes estaban en silencio, no querían hablar: "Nos llevó mucho tiempo fortalecer la identidad de nuestro alumnos, ellos mismos se negaban a salir o a participar en otras instituciones por esto de que se sentían incómodos. Pero a lo largo de todos estos años con todo el trabajo con los chicos ahora ellos se sienten muy orgullosos de su cultura. Cada vez que tenemos que salir o participar en algún evento o actividad lo hacen con mucha espontaneidad y eso nos da mucho gusto", precisó la directora.
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Paladea indicó que el pueblo qom es "un poquitito más cerrado" en comparación a los mocoví, ya que estos convivieron más con la sociedad, son un poco más tímidos pero pueden integrarse.
El 11, 12 y 13 de octubre van a estar desarrollando una muestra llamada "Nuestra lengua está viva" y la misma está destinada a toda la comunidad, para que todos puedan ver que en esa parte de la localidad vive una comunidad mocoví.
Desde el 2016 hay muchas más escuelas interculturales bilingües, pero esta es una pionera. Surgió a partir de la necesidad, en 1989 la comunidad comenzó a organizarse y poblar el lugar, momento en el cual había hambre y es por eso que se arrancó con una olla popular.
En las aulas se enseña con las dos lenguas, aunque los niños no vienen hablando mocoví porque hace varias generaciones el idioma fue silenciado. "Los abuelos, los padres no le enseñaban a sus hijos el idioma porque enseñarles el idioma era ponerlos en situación de discriminación entonces se lo negaron". Actualmente los hablante son esos abuelos y los que ayudan a la escuela a poder transmitir a los chicos el idioma mocoví.
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"Las seños están dando el cuerpo humano y yo por mi parte enseño las partes del cuerpo en lengua mocoví. En el nivel inicial arrancamos con vocablos pequeños, como la cara, a a partir de los juegos, las canciones", expuso Paladea María Laura. Por su parte, la titular del establecimiento contó: "Todavía está la resistencia de los ancianos de no querer que los chicos lo aprendan porque saber el idioma es mostrarse como aborigen y eso a ellos les ha causado mucho dolor, mucha persecución, mucha discriminación".
"Sufrimos lamentablemente esto de no saber pero sí nos capacitamos para seguir enseñando y que siga la cultura siempre viva", expresó la docente. Este arduo trabajo también se plasma en el Consejo de Idóneos y el Consejo de Ancianos, grupos que se reúnen en la escuela y donde se plantean contenidos y formas de enseñar, de ahí sale su currícula, de los consensos y las discusiones entre la comunidad, los idóneos y los hablantes.
Un punto que se aborda con mucha delicadeza es el tema de los símbolos patrios y la historia. Si bien realizan todos los actos buscan darle un enfoque reflexivo. "Un tema tabú es la bandera de Santa Fe que tiene las lanzas hacia abajo, no la usamos. Simboliza el sometimiento del pueblo aborigen entonces es una imagen que está cuestionada por las comunidades" indicó Claudia Coch. Trabajan todo pero no lo hacen en profundidad.
"En la actualidad se está reflexionando mucho sobre todo eso que está escrito. A veces cuestionamos y decimos «a ver, no era tan cierto que era así, que estaba despoblado de aborígenes, que la Patagonia estaba vacía». Todo ese cuestionamiento también lo planteamos en la escuela, de todo eso que está escrito de empezar a revisarlo y empezar a agregar otros escritos. Tenemos historias muy importantes de caciques que no figuran en mucho de los libros y que han sido personas que han hecho cosas importantes por la comunidad y que han llevado adelante su ideología y acá en la escuela lo trabajamos con los chicos, no lo vemos en los libros donde sé que se trabaja en otras escuelas", dio a conocer la directora.
Este año pudieron inaugurar el salón de comedor en el edificio propio y proyectan tener una cocina, ya que hoy en día esta se ubica al frente de la escuela, cruzando la calle, donde comenzó a funcionar la escuela primaria en 1992. Además cuenta con un pequeño salón pero este ya quedó muy chico para la cantidad de alumnos que asisten. Las mujeres que se encargan de cocinar todos los días para 600 chicos reclaman la construcción de una nueva cocina en la institución, ya que es muy engorroso trasladar a los chicos o la comida al otro lado de la calle de tierra que hoy está siendo reparada.
La institución se siente muy orgullosa de sus logros: "Siempre estamos haciendo cosas que inventamos o que proyectamos en equipo y que no las copiamos de otros lados porque las tenemos que crear nosotros".



















