Graciela Orellano es la mamá de Ayelén, la nena de 11 años baleada en la noche del jueves en la esquina de Peñaloza y Pedro de Vega frente a un Jardín de Infantes de barrio Ciudadela Norte. Conmocionada y triste, pero con gran fortaleza, habló con los medios y relató cómo fueron los hechos.
"Doy gracias al chico en moto que paró y me llevó al hospital con mi hija herida"
"Anoche a las 22.30 salí a buscar a mi chico que estaba en la Iglesia y se había quedado a jugar a la pelota con los chicos. De donde yo vivo crucé medio metro nada más, me acompañó Ayelén y ella quedó parada sobre la avenida. Como mi hijo no venía me di vuelta para volver y en ese momento aparecieron estos chicos en una moto y dispararon contra mi hija que estaba sola en la esquina del jardín. No había nadie y la policía no apareció", contó Graciela.
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En ese momento de desesperación, Graciela comenzó a hacer seña a los vehículos que pasaban por el lugar y un muchacho en moto paró y las trasladó al Hospital. Decidió agradecerle a través de Diario UNO: "No paraban los taxis ni los autos. Le doy gracias al chico que en una moto paró y me llevó con mi hija herida hasta el Iturraspe. Yo no le pude preguntar ni cómo se llamaba. Pero le doy gracias de corazón, por haberme ayudado".
La menor recibió un disparo en el brazo derecho y otro en la zona del abdomen. Debió ser intervenida quirúrgicamente en la noche del jueves. Según confirmó el Director del Hospital de Niños de la ciudad, el doctor Osvaldo González Carrillo, donde permanece internada Ayelén, la bala "no tocó órganos nobles" y continúa en observación.
“El estado de Ayelén es estable, en parte está bien. Hay que esperar. Ella recién se descompuso, pero ya está mejor. Estoy convencida que va a salir adelante”, dijo Graciela con esperanza.
Respecto de los agresores, la mamá de Ayelén dijo que los conoce porque en una ocasión anterior sufrió un arrebato en manos de estos delincuentes. “Yo los conozco porque uno de ellos me robó y los reconocí. Tenía que declarar y no lo hice”, contó y agregó que “viven a cuadras” de su casa.
Según sus conclusiones, la mamá de Ayelén piensa que “esto es una venganza por la denuncia”; pero fortaleza, a pesar del dolor, dijo: “No me arrepiento de haberlos denunciado y no les tengo miedo porque ahora se metieron con la vida de mi hija”. Con lágrimas en los ojos y angustia aún se pregunta: “¿Por qué no me dispararon a mí?, y no a la nena”.
“La 10ª los conoce muy bien porque tienen antecedentes penales y para mi desgracia son menores de edad. Entran por un lado y salen por el otro. Espero que en esta oportunidad la jueza de menores no se apiade de ellos porque ellos no lo hicieron con mi nena. Disparaban, querían matar”, sostuvo Graciela.
Finalmente, aclaró que no quiere que “esto quede como una bala perdida” y reclamó "una solución”. “Quiero que la policía, fiscales y políticos hagan algo porque hoy es mi hija, mañana es otra chica”, reflexionó.













