El Ministerio de Salud presentó el nuevo sistema para el abordaje de la problemática del maltrato infantil que, según expresaron desde el área, “supone una mejora sustancial en materia de accesibilidad a partir de la descentralización”.
“El abuso se aborda, primero, desde los centros de salud”
“Hoy cualquier vecino puede acudir a su centro de salud barrial, que es la puerta de ingreso para empezar a tratar este flagelo social”, aseguraron.
“Las leyes no cambian la realidad inmediatamente, pero cambian la mirada con la cual se abordan los problemas y cambian la percepción de sí mismos que tienen los sujetos. No es lo mismo ser sujeto de derecho y poder reclamar, hacer exigibles esos derechos, que no poder hacerlo. Las leyes sirven para fijarse un horizonte, para caminar, para soñar lo mejor que la sociedad piensa o quiere de sí misma. A partir de la ley provincial 12.967, de protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, sancionada en marzo de 2.009, se abrió la puerta a una nueva praxis estatal en el tratamiento del maltrato”, agregaron.
El nuevo sistema provincial, adoptó una lógica de funcionamiento diseñada esencialmente para el cumplimiento de los objetivos de la nueva legislación, basada en los principios más modernos de la legislación internacional. “No se trata de un modelo antojadizo, sino de una construcción cuyo objetivo central es adecuar el quehacer de los distintos organismos públicos al nuevo paradigma, en la que el abordaje de la problemática pone al Estado en el centro de la escena, como garante central en el cumplimiento de los derechos de los niños maltratados, a partir de un abordaje multidisciplinario e integral”, describieron en ese sentido.
En este marco, aseguraron desde Salud, que se abandonan las concepciones esencialmente medicalizadoras y punitivas que dejaban en segundo plano aspectos relativos al mundo afectivo, ya que dominaba la concepción tendiente a separar a los niños de todos sus parientes, por considerarlos esencialmente “peligrosos”.
Esto derivaba –según el organismo– muchas veces en la pérdida de identidad afectiva, la falta de contactos con seres queridos no vinculados a los hechos violentos, por largos períodos de tiempo, en ocasiones, años. Además del maltrato, los niños sufrían esa reclusión a partir de la “institucionalización”, con la excusa de separarlos de las personas potencialmente violentas.
Entorno familiar
“La institucionalización no es la primera respuesta que debe darse a un niño y a su familia, sino que se tiene que trabajar para evaluar lo que está pasando en ese grupo familiar, qué es lo que está dificultando el desarrollo integral del niño o la posibilidad de criarse en ese marco familiar y evaluar otras alternativas. Hay niños que pueden llegar a estar en familias de tránsito o junto a otros miembros de la familia ampliada, pero no es la institucionalización el modo de resolver hoy la situación de vulneración de los Derechos del Niño”, enfatizaron.
La integralidad como concepto implica trabajar junto a otros, construir corresponsabilidad. Concurren así al tratamiento del maltrato las áreas de Salud, Desarrollo Social, Educación, Seguridad y los gobiernos locales, los que junto con las familias articulan un trabajo para revertir la problemática.
“Integralidad en el tratamiento supone el seguimiento de los niños afectados por profesionales de distintas áreas (psicólogos, profesores de arte, educación física, médicos, asistentes sociales, etc.) posibilitando el acceso de los niños a derechos (identidad, educación, salud, de recreación). Estos derechos tienen que ser garantizados por acciones del Estado, según dispone la ley 12.967”, agregaron.
“El nuevo sistema, que está creciendo «desde el pie», es una etapa que supone la transición de lo «viejo» hacia lo nuevo que está naciendo, supone un esfuerzo enorme en la lucha contra una problemática compleja, una mejora sustancial en materia de accesibilidad, ya que a diferencia de otras épocas, donde el tratamiento de estas problemáticas se centralizaba en un sólo efector, dificultando la llegada de familias con carencias económicas, hoy cualquier vecino puede acudir a su centro de salud barrial, que es la puerta de ingreso para empezar a tratar este flagelo social. El tratamiento y prevención de otras problemáticas sanitarias (como por ejemplo el cáncer de útero) ha demostrado palmariamente que a partir de la descentralización de la oferta de servicios en los centros de salud, se amplió sustancialmente la cobertura estatal”, aseguraron desde el Ministerio de Salud.












