"Lo que estamos sufriendo y padeciendo no tiene ningún hito parecido en la historia." Con esa frase, el director del Conicet Santa Fe, Rubén Spies, resumió el pasado miércoles el diagnóstico del sistema científico argentino en medio de la Jornada Federal de Protesta que se desarrolló en simultáneo en todo el país.
Formar a un investigador cuesta hasta USD200.000 y el Estado los "regala al mundo": en el Conicet Santa Fe hablan de una "catástrofe"
Rubén Spies afirmó que el sistema científico argentino está atravesando "una desintegración prácticamente absoluta". La inversión en ciencia y tecnología está por debajo de los mínimos históricos y desde el organismo hablan de "catástrofe".
Formar a un investigador cuesta hasta USD200.000 y el Estado los "regala al mundo": en el Conicet Santa Fe hablan de una "catástrofe"
La actividad, que en la ciudad tuvo epicentro en el predio del Conicet, incluyó una manifestación frente al Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, el Instituto de Matemática Aplicada y el Incape (Instituto de Catálisis y Petroquímica), sobre la intersección de Federico Leloir y Alberto Cassano.
Spies fue contundente al describir el momento actual: "Estamos llegando a una inversión en ciencia y tecnología que está por debajo de los mínimos históricos, por debajo de lo que teníamos allá por el año 1976, cuando comienza la dictadura militar". Y precisó la cifra que, según explicó, marcará un nuevo piso: "El mínimo histórico era del 0,17% en el año 2002. Este año se estima que vamos a perforar ese piso en el 0,14%".
"Absolutamente todos" los organismos, afectados
El director del Conicet santafesino remarcó que la crisis no es un problema aislado de su organismo, sino que atraviesa a todo el entramado científico-tecnológico nacional: "Esto es transversal a todos los institutos de ciencia y tecnología en el país, no solamente con Inta, Inti, Conae, Conea, Servicio Meteorológico, absolutamente todos". Para Spies, el diagnóstico no admite matices: "Estamos asistiendo a una desintegración prácticamente absoluta de todo el sistema de ciencia y tecnología. La verdad que es una catástrofe lo que está pasando".
Laboratorios parados y una "diáspora" que no vuelve
Más allá de los números macro, Spies describió el impacto concreto en el trabajo cotidiano de los institutos. Según explicó, hay laboratorios directamente paralizados: "Hay institutos y laboratorios que están totalmente parados por la falta de insumos, por la falta de equipamiento". El problema, agregó, no se limita a la compra de nuevos equipos: dado que se trata de tecnología de alto costo, incluso las reparaciones se vuelven inviables.
El director puso especial énfasis en un fenómeno que —dijo— suele pasar desapercibido: la salida de investigadores formados en el sistema público hacia el exterior. "Se agrega la diáspora continua de gente que tenemos. Eso es uno de las aristas más tristes. Esa es gente que difícilmente va a volver", señaló. Y lo dimensionó en términos de formación e inversión estatal: capacitar a un investigador hasta que se inserta plenamente en la carrera científica lleva entre 15 y 20 años, y su formación le cuesta al Estado argentino, según las estimaciones que maneja, entre 100.000 y 200.000 dólares. "Los estamos regalando al mundo, ofreciéndolos a costo cero", sintetizó en declaraciones a Telefé Santa Fe.
Una protesta que es, ante todo, "visibilización"
Spies eligió matizar el carácter de la convocatoria de la semana pasada: "Más que una jornada de protesta, es una jornada de visibilización". La distinción no es menor: en Santa Fe, a diferencia de otras provincias donde la modalidad elegida fue la movilización callejera, la estrategia pasó por abrir las puertas de los institutos a la prensa para que investigadores y científicos explicaran en primera persona, desde sus propios lugares de trabajo, en qué consisten sus proyectos y cómo los golpea el ajuste.
La cifra que remarcó Spies –una inversión en ciencia y tecnología del 0,14% del PBI para 2026– coincide con las proyecciones que vienen difundiendo gremios del sector y organismos como el Grupo EPC-CIICTI, que ubican este año como el de menor inversión científica desde que existen registros comparables, en 1972.
















