La UNL sigue apostando por la innovación y el desarrollo. En esta ocasión, investigadores de esta casa de estudios, junto a una empresa de la provincia de Santa Fe, crearon grasas lubricantes biodegradables. Juan Carlos Yori, líder del proyecto de investigación, dio a conocer que este material es más barato que el convencional y amigable con el ambiente, ya que tarda solo 30 días en degradarse.
Investigadores de la UNL crearon grasas lubricantes biodegradables
Por Mario Córdoba
Investigadores de la UNL crearon grasas lubricantes biodegradables
Respecto a la creación de este proyecto, contó: "Una empresa de Rosario que se dedica fundamentalmente a la producción de este tipo de grasas, pero utilizando materia prima que es derivada del petróleo, es decir que no es biodegradable, se acercó a la universidad para pedir asesoramiento. Fundamentalmente porque veía que, en el mercado, un poco potenciado por las empresas que están hoy por hoy están explotando Vaca Muerta y el litio en la zona de la Puna, estaban trayendo sus normas de funcionamiento, en cuanto al cuidado ambiental, donde reclamaban este tipo de productos, que sean totalmente biodegradables".
Señaló que Argentina aún no cuenta con una legislación al respecto, como en Europa, se están adelantando para introducir en el mercado este tipo de grasas. Ante el pedido de la compañía, elaboraron un plan de trabajo en el cual participó la pyme, mientras que la provincia se encargó de financiarlo.
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"El objetivo era desarrollar dos tipos de grasas lubricantes, una que es parcialmente biodegradable y otra que es que se degrada totalmente. Por suerte lo pudimos hacer, el proyecto no solo significaba el desarrollo a escala de laboratorio, sino que posteriormente se iba a escalar a la producción industrial, lo cual lo hicimos en la empresa", dijo el investigador.
Sobre el proceso de fabricación de este producto, explicó: "Cuando uno fabrica grasa hay dos componentes fundamentales, uno que es un jabón y el otro un aceite. La empresa actualmente hace ambos componentes con derivados del petróleo, o sea que no son biodegradables. En el desarrollo reemplazamos el aceite mineral que usaban por uno vegetal de soja, y en el jabón usamos otro producto que es derivado de un aceite vegetal".
"Con lo cual convertimos una grasa derivada del petróleo que, desde el punto de vista del derrame, tanto en ríos o en el suelo, lleva prácticamente 90 o 100 años en degradarse de manera natural; a un producto que, en 28, 30 días está totalmente degradado y con un beneficio ambiental sumamente importante", destacó.
Juan Carlos Yori reveló que el siguiente paso es abastecer al mercado nacional, ya que no hay producción local. "Es novedoso. Sí hay productos de importación, pero en el contexto que tenemos, donde es difícil importar, una solución de este tipo me parece que es sumamente importante", expresó.
El experto también resaltó el hecho de que, si se tiene en cuenta los valores de la materia prima, es un producto más barato que el convencional: "Estamos hablando de dos mercados totalmente distintos, que cotizan de otra manera. Los derivados del petróleo cotizan en un mercado energético, que depende del precio del barril y en este caso hablamos de aceites vegetales que van por otro mercado. Fundamentalmente en esta situación que estamos viviendo ahora, es un producto que puede competir tranquilamente con el derivado del petróleo, y con todas las ventajas que tiene desde el punto de vista ambiental".
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