Santa Fe

"La crisis económica genera más situaciones de violencia de género"

Aljaba es una organización sin fines de lucro que acompaña a mujeres e infancias en situaciones de violencia y vulneración de derechos. Asisten a seis personas por mes en promedio desde 2019 en la ciudad de Recreo. Un recorrido por la experiencia de sus integrantes. 

Domingo 17 de Julio de 2022

“Herramientas para estar vivas”, es la frase insignia de Aljaba. La organización sin fines de lucro de Recreo asistió y acompañó a 74 mujeres en situaciones de violencia de género y de vulnerabilidad en todo 2021. Es un número que crece a la par de sus proyectos innovadores. Desde 2019 tienen la personería jurídica, pero las acciones que llevan adelante en red vienen de muchos años antes.

Tienen cinco integrantes que formaron parte de la Municipalidad de Recreo en gestiones anteriores en áreas de género y de economía social. Con la experiencia bajo el brazo y siendo referentes de esos temas en la comunidad vieron la demanda a un “Estado que está evidentemente sobrepasado”, según describieron a UNO.

En ese marco decidieron emprender una solución a esa falta, con el fin de no dejar a las mujeres solas. “Decidimos institucionalizarlo, darle un contexto de seriedad para poder dedicarnos a esto casi exclusivamente y poder tener también los recursos que necesitamos para hacer los acompañamientos como corresponde”, agregan. Hoy las acompañan más de 20 profesionales (abogadas, psicólogas, psiquiatras, entre otras) en diferentes proyectos con perspectiva de género.

Actualmente tienen un espacio de atención para infancias y familias en el Club Central Oeste de la localidad, el proyecto “Casa Feria” para mujeres emprendedoras, un ciclo cultural en un bar tradicional y un programa de radio. Todo con una predisposición enorme de tiempo, recursos y hasta la propia casa de las integrantes, que la ponen a disposición como oficina. “Los lugares que encontramos para trabajar son los que sean más cómodos para las mujeres. Quienes nos solicitan que vayamos a sus domicilios, allí nos acercamos. Sino hoy tenemos dos lugares posibles para encontrarnos: mi casa o el Club”, describe Lourdes Méndez, presidenta de Aljaba.

Para que la organización pueda subsistir desde un punto de vista financiero, participan de distintos programas del Estado Nacional, Provincial y aplican a proyectos internacionales. Recientemente ganaron con sus propuestas en el Fondo de Mujeres del Sur y Fondo de Acción Urgente. Aunque también afrontan sus gastos corrientes con sus bolsillos. “Nunca tuvimos la iniciativa de pedir colaboración al público en general”, sostienen desde Aljaba.

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En diálogo con UNO Santa Fe, Méndez analizó las características actuales de las situaciones que envuelven a la violencia de género y contó cómo llevan adelante la ONG en Recreo. Relató que de las 74 mujeres que asistieron el año pasado en Aljaba, un 58% en situaciones de violencia doméstica, un 26% de situaciones de mujeres vulneradas socialmente, un 14% de situaciones de abusos a la infancia y un 2% en situaciones de violencia laboral.

— ¿Cómo son los acompañamientos?

Entendimos que los acompañamientos que veníamos haciendo en el Estado son muy similares a lo que podíamos ofrecer. Siempre nos parecía como que quedaba corto. El asesoramiento legal, el decirle a las mujeres a dónde tienen que denunciar y cómo, o acompañarlas a hacer la denuncia, y una vez que tenían las medidas de restricción no había mucho más para hacer. Pero nos dimos cuenta que las mujeres iban teniendo otro tipo de necesidades que no tenían que ver solamente con intentar ponerle fin a un vínculo violento.

Las mujeres tenían necesidades de desarrollar su economía personal, de tener asistencia psicológica permanente y, al conocerlas un poco más, de que esas necesidades se trasladaban a su entorno más cercano. Decidimos que Aljaba tenía que ser una asociación que realice un acompañamiento un poco más completo e integral. Desarrollamos un acompañamiento que se basa en el concepto de cuidado colectivo, que tiene que ver con que no solo lo hacemos a víctimas de violencia o con las mujeres o infancias que sufren vulnerabilidad sino con todo el contexto más cercano.

Trabajamos con las madres, los padres, las hermanas, los hermanos, las abuelas, las amigas, las vecinas, con todas aquellas personas bien cercanas a quienes sufren esta situación y que necesitan también de un acompañamiento. Porque lamentablemente este tipo de situaciones perjudican a más de una persona. Les brindamos acompañamiento psicológico, espacios de terapia de familia, el acompañamiento legal. Es un acompañamiento que dura el tiempo que las familias necesitan que duren. No le ponemos un fin. Con esto nos damos cuenta que tenemos mejores resultados a la hora de mejorar la calidad de vida.

— En los acompañamientos que realizan, ¿cómo es el acceso a la Justicia, o al Ejecutivo cuando las mujeres necesitan una ayuda o una asistencia en el marco de violencia de género?

La verdad es que sí, todavía falta mucho. Con respecto a la justicia puntualmente siempre decimos que es como una lotería. Depende quién te toca. Sabemos que hay un equipo de fiscales acá en Santa Fe que están muy dispuestas a trabajar y que tienen perspectiva de género y por suerte nos pasa que muchas de las situaciones que llegan a la justicia son atendidas por estas fiscales pero no son la mayoría. Muchas veces nos encontramos con causas que se archivan, sobre todo por abuso. O denuncias que se desestiman, o inclusive nos hemos encontrado con situaciones en las que se proponen mediaciones entre víctimas y abusador o violento.

Y las mujeres nos llaman desesperadas para decirnos que no se quieren encontrar y tenés que ir a discutir que eso no es legal. Y sabemos de fallos en los que no coincidimos, por supuesto. Creemos que a la justicia le falta mucho. Entendemos que no hay mucha predisposición para darle un marco de género a la justicia.

Hace mucho tiempo las organizaciones estamos pidiendo una justicia feminista. Tiene que ver con una justicia más justa, más equitativa, equilibrada entre varones y mujeres.

Con respecto al Estado, en este país y en la situación de crisis que estamos viviendo ahora es muy difícil conseguir financiamiento. Nosotras trabajamos mucho para eso. Nos demanda demasiado tiempo muchas veces que les restamos a las personas que nos necesitan el hecho de estar sentadas escribiendo proyectos, insistiendo, presentando. Tenemos una persona que se encarga exclusivamente de eso, porque si no es imposible y la verdad que sí nos gustaría que fuese un poco más fácil o más amplio. Entendemos que nuestro trabajo lo tenemos que hacer porque hay un Estado que no lo hace. Entonces nos gustaría que fuese un poco más sencillo poder llegar al financiamiento para poder acompañar a un Estado que evidentemente está sobrepasado.

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— Sobre la crisis económica, ¿ven que repercute esto de alguna manera en las mujeres víctimas de violencia de género?

Sí, claramente. Las crisis económicas repercuten en las mujeres primero que nadie. Sufran violencia o no. Porque somos quienes administramos la casa, estamos al corriente de los precios. Sabemos cuáles son las necesidades más básicas, cómo cubrirlas y cómo ir emparchando cuando no las podemos cubrir. Quienes sufren violencia además tienen la sensación de desprotección y de vulneración permanente desde lo físico, lo emocional, lo económico.

Lo que estamos viviendo ahora genera más situaciones de violencia, porque también genera más malestar social. Los varones también sufren de desocupación. Quienes viven de changas que son la mayoría varones que enfrentamos por violentos, están sin trabajo. Muchos se vuelcan al alcohol porque no tienen trabajo o profundizan su alcoholismo.

Entonces la verdad que la crisis, sí, dispara muchas situaciones de violencia por la vulneración que deja a la mujer y por la que deja a los varones.

— ¿Cómo trabajan ustedes en un sentido de poder fortalecerse como grupo para poder hacer esos acompañamiento que son difíciles y complejos?

Cuando hablamos de cuidado colectivo algo que siempre tomamos como una necesidad es cuidarnos a nosotras mismas. Así que también hacemos esos espacios para nosotras. Nos encontramos una vez al mes todas juntas. Por ahora lo venimos haciendo virtualmente. A partir de un disparador, con una situación en particular que sentíamos que nos sobrepasaba, decidimos que teníamos que juntarnos todas. No solamente las cinco personas de Aljaba, sino las profesionales que trabajan con Aljaba para las mujeres e infancias que tienen estas situaciones.

Tratamos siempre de buscar profesionales que sean lo más acorde posible a la situación que estamos viviendo. Una vez al mes nos encontramos, somos un montón y nos cuidamos entre nosotras. Hay veces que estamos toda la sesión riendo. Y a veces terminamos todas llorando porque las situaciones son difíciles. Esta modalidad nos sirve mucho para sanarnos a nosotras, y para tener más herramientas también.

— Tienen emprendimientos productivos, capacitaciones y buscan generar herramientas para la independencia. ¿Cómo es ese todo ese desarrollo?

Ahora estamos arrancando un proyecto, Casa Feria, con el apoyo del Fondo de mujeres del Sur que tiene que ver con emprendimientos productivos que son para las mujeres, algunas con microemprendimientos que ya existen y otras que vamos creando junto con ellas.

Muchas veces los talleres y los cursos se dan acá o allá. Lo vamos viendo. Ahí si sumamos mujeres de otros lugares porque nos interesa más generar emprendimientos colectivos más que individuales.

Una mujer cuando termina quizás en forma definitiva, porque nunca se sabe con esos vínculos violentos, la primera necesidad es económica. La mayoría puede llegar a cobrar la Asignación Universal, si es que el violento no tiene un trabajo formal y no cobran ellos las asignación por sus hijos, entonces ese es el único ingreso y claramente no alcanza para sobrevivir ni para sostener este una casa. Esa fue la primera necesidad que entendíamos que teníamos que también poder acompañar. Dos de mis compañeras formaron parte de Economía Social en el municipio y tenían la experiencia de poder generar emprendimientos productivos o acompañar a quienes los tengan. Hay muchas mujeres que saben hacer un montón de cosas, que pueden desarrollar o producir algo para vender y otras que no.

Sabemos que hay mujeres que lamentablemente acceder al trabajo formal es muy difícil sobre todo para quienes nunca o tuvieron muy poca experiencia y no saben cómo manejarse o con quién dejar a sus hijos. Trabajamos profundamente en crear herramientas para que primero ellas descubran qué pueden hacer, qué quieren hacer.

Lamentablemente las mujeres estamos muy poco acostumbradas a pensar en nosotras y en saber que nos gusta, que queremos hacer. Ese es el primer paso. Después ir de a poco juntándose y que colectivamente puedan pensar de una forma placentera, pero también inteligente, en forma productiva para poder tener la independencia económica que necesitan.

Con Casa Feria vamos a organizar ferias populares en los distintos barrios donde son las mujeres locales, para que junto a ellas podamos organizar estas ferias donde va a haber eventos culturales también donde queremos que haya espacios de salud. Que venga el Estado con sus operativos a brindar servicios como por ejemplo como cuando viene Pami, Anses.

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Además arrancamos con un ciclo de música que se llama Herramientas para estar vivas. En Recreo hay una panadería que tiene un pequeño barcito. Entonces hacemos pequeños recitales muy íntimos. En primera instancia le dimos espacio y la oportunidad a una compañera trans, después a un joven violinista. El último que hicimos fueron dos chicos transformistas que vinieron a dar su espectáculo. Estamos muy entusiasmadas, pero vamos a esperar que pase un poco el frío para continuar. La verdad que estamos felices con esto que estamos arrancando, así que nos estamos yendo para el lado de la cultura también.

Y en la Central Oeste hace ya un mes y medio arrancamos con estos centros de atención a la infancia y la familia, que es una propuesta del Ministerio de Trabajo de la Provincia para la erradicación del trabajo infantil. Son talleres que tienen que ver con lo manual, con el deporte, les damos la merienda. En el marco de las vacaciones nos visitaron los bomberos, estuvieron los chicos aprendiendo de prevención de incendios, se pusieron los trajes, se subieron al autobomba. Ese proyecto viene de la mano de la CTA.

Por último tenemos un programa de radio que arrancó paralelamente a Aljaba. Desde 2019 tenemos un programa de radio acá en la FM Power Max. Se llama Nido de loras, todos los miércoles de 21 a 23 le damos un tono de género a la radio local.

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