La imagen de la Virgen de La Merced con el niño en brazos que se había hecho trizas a poco de comenzada la procesión por las fiestas patronales de la ciudad santafesina de San Justo, el 24 de septiembre pasado, fue restaurada por Mónica Schumacher, una santafesina que actualmente vive en Buenos Aires, volverá este sábado a la parroquia donde estaba, y será recibida con una misa. Se espera que sea rebendecida por el párroco del pueblo y recibida con alegría por el público.
La Virgen de la Merced vuelve restaurada a su casa en la ciudad de San Justo
UNO Santa Fe
La imagen de la Virgen de La Merced tras ser restaurada por Mónica Schumacher, una santafesina radicada desde hace tiempo en Buenos Aires
El año pasado y durante la preparación para la procesión por las fiestas patronales, que comúnmente recorre el perímetro de la plaza llevando la imagen de la Virgen de la Merced, cuando se disponían a bajar la imagen por las escalinatas de la iglesia, se cayó. No estaba bien sujeta a su base, rodó y se hizo añicos contra los escalones. Los daños que sufrió fueron grandes. La cabeza de la virgen se desprendió y además se partió al medio, se le rompieron las extremidades, y el niño Jesús, que lleva en los brazos, también se destruyó: perdió una parte de la cara y del cabello, además de los ojos, que son muy especiales.
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Algunos interpretaron el episodio como una maldición, igual de lo que ocurriera en 1973, cuando un tornado asoló a San Justo, mató a 63 personas y dejó a 200 heridas.
El padre Antonio Ferigutti, párroco de la iglesia, quien contó La Capital que la primera idea fue descartarla, porque se la consideró irrecuperable. "Pero una mujer de Buenos Aires, Mónica Schumacher, se enteró por una radio santafesina de lo que había ocurrido, se comunicó conmigo y se ofreció a restaurarla", rememora.
Schumacher es santafesina, pero la vida la llevó por distintos lugares del país. En Rosario se recibió de museóloga, conservadora y restauradora de museos. Trabajó también en la Casa Histórica de Tucumán, donde hizo trabajos de recomposición de imágenes, y participó en la puesta del Museo Eva Perón de Chapadmalal, donde se ocupó de diseñar dos réplicas de vestidos de época que pertenecieran a Evita. Si bien el párroco había recibido otras propuestas para tratar de hacer algo con la imagen destruida, la de esta mujer resultaba convincente, y además, la figura ya estaba perdida de antemano.
La imagen tiene un metro de alto y está hecha en yeso, al estilo antiguo. "Aunque no es muy vieja, está fabricada a la vieja usanza, no como ahora, que vienen de resina", explica el párroco. Y abunda: "Estaba en el frente de la secretaría de la parroquia, sobre la vereda, y recibía una devoción muy particular, porque su emplazamiento la hacía muy cercana a todo el que pasara". Él calcula que está en la iglesia local desde hace más de 50 años, y desde hace unos 15 quedó en el lugar donde estaba depositada.
Lo cierto es que después del incidente del 24 de septiembre y el llamado de Schumacher al sacerdote, la virgen fue llevada a Buenos Aires para su restauración. "Lo único que le pedí es que estuviera preparada para el 24 de septiembre de este año. Hizo un trabajo maravilloso, y de manera absolutamente gratuita. Quedó casi igual, incluso, rescató los ojos del niño, que se habían perdido en el incidente. Estamos muy agradecidos, por eso queremos que el sábado también esté Mónica, para que la gente la conozca, la salude", dice el párroco.
La imagen que se destruyó no es la original, que está adentro del templo y que fuera donada en 1883 por la familia de Simón de Iriondo. Lidia Sosa de Lastre, historiadora de la ciudad y ex directora de la Escuela Fiscal Nº 431, lo explica: "Lo que hoy es San Justo tuvo un primer asentamiento a orillas del Río Salado, fundado por Mariano Cabal. Pero ese primer fundador descuidó el saladero que tenía en el lugar y esa población se dispersó. Los campos fueron adquiridos por el Banco de Londres. Esa entidad, a la vez, los vendió a Simón de Iriondo, que decidió hacer una segunda fundación del pueblo un poco más al este, donde se iban a cruzar los ferrocarriles. En ese segundo lugar se construyó la iglesia, donde la familia trajo, porque eran muy devotos, una imagen de la Virgen Nuestra Señora de la Merced para que fuera entronizada. Esto fue en 1883. Esa imagen fue restaurada con los años, y cuando yo era chica, se bajaba esa imagen para la procesión, pero después trajeron la nueva, que la reemplazó", cuenta Lidia, de 85 años.
La original es, en rigor, una "virgen de vestir", es decir que tiene las partes visibles de material pero el cuerpo es un esqueleto de metal que se viste, porque la indumentaria es lo más importante, el manto es símbolo de protección y cubre a la Virgen de misericordia, amparando a todos los que se refugian en ella. Después vino la que la reemplazó, y que sufrió el accidente de la caída.
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