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Ola de calor, sequía y bajante: ¿Por qué se secó la laguna en Paiva?

Las imágenes de un desierto donde antes había una laguna en Monte Vera, Santo Tomé, Laguna Paiva son demoledoras. Las razones de la sequía en Santa Fe

Sábado 15 de Enero de 2022

“Toda el agua que hay en este momento en el río Salado, que es un hilito de agua, es toda agua de napas”, explicó a UNO el guardafauna honorario de la provincia de Santa Fe, Juan Martín Mastropaolo. “Toda la cuenca y la zona de lagunas y bañados está prácticamente seca”, confirmó, mencionando lo que sucede en Laguna Paiva, Monte Vera, Santo Tomé, y todo el norte santafesino.

¿Por qué se secaron? Si bien las lagunas y ríos están conectados a través de las napas subterráneas, la sequía que se está viviendo en toda la región sudamericana producto del fenómeno de la Niña es potenciada por otros factores.

“El problema es obviamente la falta de lluvias. La gran cantidad de desmontes han corrido lo que los ingenieros llaman la isoyeta, que es la línea de lluvias, más al norte”, explicó el reconocido ambientalista santafesino. “Las lagunas que había acá, que eran unas lagunas muy buenas, las canalizaron. Esos eran los reservorios de las napas y cuando baja el río la napa toma de esas lagunas, las empieza a bajar, pero nunca se secaron porque tenían monte alrededor”.

Es decir, que el río Paraná azotado por la sequía a lo largo de todo su cauce y nacimiento, acapara toda el agua de los reservorios subterráneos y drena los bañados, lagos y lagunas de alrededor.

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Por otro lado, las altas temperaturas y el aire seco hacen que el agua se evapore. “Un milímetro baja el agua de toda la laguna simplemente por el calor del sol. Al no tener humedad en el ambiente –que es algo raro en Santa Fe, creo que hay un 10% o 15% de humedad que es nada–, eso incrementa la evaporación porque el mismo sistema está pidiendo humedad. Al no haber humedad para mí se van más de 2 milímetros por día”, evaluó el experto.

Las autoridades de Laguna Paiva, por ejemplo, aseguran que la reparación de un azud nivelador en el Balneario Municipal (obra que llevará 16 meses) devolverá la laguna icónica de la ciudad. Pero según el activista, “aunque eso esté bloqueado no hace la diferencia porque la sequía ya pasó todos los límites de terraplenes y de cosas que puedan contener el agua”.

El fondo de la cuestión

Según los expertos ambientales, el desmonte destinado a la siembra es la principal causa por la que las escasas lluvias de los últimos años no llegan a los humedales.

“En los últimos 30 años se desmontaron más de 60 millones de hectáreas de montes en Argentina. Acá en Santa Fe hay 10 millones de hectáreas menos de monte, en 30 años”, dijo Mastropaolo.

Sin árboles y arbustos, cuando llueve el agua se escurre. “Ahora es como tirar el agua en un piso de mosaico y el agua arrasa todo, se va y al otro día ya no hay más nada. El río crece de golpe y baja al otro día”, explicó el guardafauna, asegurando que esto es culpa de la acción humana.

“La zona de montes enteros que quedan son mínimas y de a poquito las van a terminar sacando”, se lamentó. Con los montes autóctonos el agua de la lluvia, por escasa que fuera, era retenida por las raíces, contribuyendo a llenar las napas subterráneas y a que las crecientes y bajantes de los cuerpos de agua cercanos sean más lentas.

En esta línea, la manipulación de los espejos de agua para ubicar los cultivos también empeora la situación. “Esos son los reservorios naturales que tenemos, pero los han canalizado a todos porque nadie quiere agua en el campo, pero ¿Ahora qué hacemos? ¿Ahora que necesitás el agua cómo lo revertís?”, reflexionó el guardafauna.

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Más de 7.000 flamencos y 400 especies de aves vivían en las lagunas y bañados de la región.

Más de 7.000 flamencos y 400 especies de aves vivían en las lagunas y bañados de la región.

El ecosistema, destruido

“Yo creo que la mayoría de las aves tuvo sí o sí que hacer una migración a la cuenca”, dijo el activista. “Se ven cisnes de cuello negro, se ven gansos con joroba en lagunas internas como pasó hace unos años pero no con esta intensidad –en 2009 hubo una sequía parecida pero no llegó a este límite–. En el norte no hay absolutamente una sola laguna con agua, solo la Laguna del Palmar que es bastante más profunda que las demás, si no prácticamente hubiese desaparecido”.

Las aves acuáticas que vivían en estos ecosistemas tuvieron que emigrar a los esteros del Iberá; y justo estamos transitando la época de nidos. “Acá en la zona no se ve prácticamente absolutamente una sola ave acuática”, aseguró.

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Además, claramente, donde no hay agua no hay peces; pero donde aún queda algún remanente, las temperaturas de 30 grados hacen imposible su supervivencia. Solo los peces tropicales viven en aguas tan calientes.

Sin soluciones instantáneas

“La única manera de transformar esto en lo que era es una lluvia y plantar miles de árboles”, sintetizó Mastropaolo. “Hay que obligar por medio del gobierno a que las zonas que desmontaron por lo menos empiezan a cercar y dejar aunque sea cortinas de monte, algo, porque el agua llueve y se va. Plantar árboles, zonas de monte que se recuperen solas, sin tocarlas más, cercanas y dejarlas que crezcan”.

Y agregó: “Hay algo que desde el gobierno están haciendo mal. Hay una Secretaría de Medio ambiente que podría hacer algo y yo no veo que estén haciendo nada. Por lo menos empezar a plantar árboles, empezar a clausurar los canales, ponerles esclusas".

“Hay que hacer controles más estrictos, poner unas multas importantes y empezar a controlar más porque no queda nada y con eso se va toda la vida animal”, insistió Mastropaolo. “Muy linda la emergencia hídrica, pero no se hace nada. Acá la ley sale al toque, en dos minutos, pero yo no vi un solo movimiento absolutamente de nada. Siguen quemando los campos, siguen desmontando”.

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Y concluyó: “Está prohibido tocar un solo árbol. Está todo totalmente protegido por ley pero lo siguen haciendo. Nos perjudica a todos porque no son los dueños del monte, es de todos, es algo natural que llevó millones de años formarse y en un día te lo tumban”.

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