Día de la niñez

Pobreza y pandemia: cómo prevenir angustias en la infancia

Una psicóloga social brinda una guía de salud mental para atender las realidades de niños, niñas y adolescentes ante el complejo contexto social que se vive a partir de la pandemia.

Viernes 14 de Agosto de 2020

La pandemia de coronavirus trajo nuevas formas de socialización y de relacionamientos. Ya sea a la distancia o presencial, porque las precauciones que se deben tomar en los encuentros sociales también marcan una separación, una limitación al tacto. Unicef dio a conocer en un informe realizado en el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio que una de las mayores repercusiones sobre el bienestar de los hogares que tiene la pandemia del COVID-19 es de tipo económico, en particular sobre aquellas personas con inserciones laborales más precarias e informales.

Desde Unicef se informó que en el 39 por ciento de los hogares del país las personas sienten mayor ansiedad por el contagio del COVID-19. En el 19 por ciento de los hogares se identificó que hay más enojos y discusiones: un 43 por ciento entre adultos, 20 por ciento entre adultos e hijos e hijas y 21 por ciento entre los hijos e hijas. En este contexto, UNO Santa Fe consultó a la psicóloga social Graciela Alicia Azcona, especialista en infancias.

Al ser consultada sobre cómo se puede como familia prevenir las violencias, la profesional respondió que en este contexto de pandemia, "una forma es relevar en concreto cómo se está, como una toma de conciencia de lo que hay, lo que se tiene, lo que hay que hacer, quiénes, cómo, con qué... Es decir, ir poniendo en práctica un criterio de realidad de las condiciones concretas que tenemos: no resulta sencillo a veces esto que digo, pero se hace necesario". Y agregó que "cuando nos alejamos de lo real, lo fantaseado entra a " rellenar" espacios y no pocas veces es generador de violencia, cuando lo ilusorio da de lleno con la realidad y se derrumba".

"En esto que considero está bueno encontrar las formas de presentar lo real, sobre todo a les niñes: pienso cuando se está sin trabajo, sin ingresos para el sustento diario, la angustia nos dificulta hallar las mejores maneras de plantear el cómo se está, pero es acompañante y sostenedor el hacerlo. Recordar el concepto de ternura, que implica alimento, amparo y abrigo, tanto en lo material como en lo simbólico... La ternura encuentra las maneras de decir, de mostrar, de acompañar para pensar, a todxs y más que nada a les niñes", apuntó.

— ¿Que se debe accionar si niños o niñas manifiestan angustias ante el encierro?

La ansiedad alta, la incertidumbre, la angustia, nos dificulta pensar con claridad, nos pone en zozobra, muchas veces nos impotentiza, y es un terreno fértil para la expresión violenta, por eso, el relevamiento concreto de con qué se cuenta y con quiénes, el pensar con otres, apuntala para reflexionar y " bajar decibeles" en el trato para con les niñes.

¿Resulta exigente? Sí. Pero saber que palabras sencillas, miradas tiernas, algún abrazo, apuntalan al interior de las familias y es el amparo que les niñes necesitan para su seguridad psicológica. También están impactados por lo que sucede, sus vidas han cambiado, los pares de sus afectos están lejos, porque el jardín, la escuela recibe virtualmente y la vivencia de que no estaría alcanzando tiene que poder ser contemplada

— ¿Qué se puede decir a las familias sobre la socialización de niños y niñas ante esta nueva realidad de pandemia, y las nuevas formas de relacionarnos? Ya pensando en que están abiertas algunas actividades y ya se habla de la vuelta a las clases presenciales.

Qué hacer: hablar con les niñes. La comunicación atenta es una herramienta imprescindible ahora: sencillez, atención, calidez... encontrar momentos para eso, y si se puede, que dibujen y cuenten qué hicieron. Desde la edad de jardín es posible que jueguen, todo lo que puedan y después, charlar sobre esos juegos, porque ayuda a elaborar.

Todo esto ayuda a contrarrestar la angustia por el encierro, posibilita encontrar maneras de vincularse que acompañan y sostienen, sin necesidad de una formación particular, sino con la posibilidad de ponerse en lugar de les niñes, de su pensamiento, de sus necesidades. Si hablan de sus temores , si pueden poner palabras a lo que les pasa, hay un terreno ganado al tembladeral que nos significa esta pandemia. Se hace muy importante hablar y mostrar el cuidado que tenemos que tener hacia nosotres y les otres... recordemos que lxs niñxs aprenden más de lo que hacemos que de lo que decimos, no?

Y en esto, nuestro cuidado como adultes hacia les niñes implica mostrar y decir la confianza y el respeto hacia quienes serán responsables del cuidado en las escuelas...tema difícil hoy en que hay tanta desconfianza hacia las instituciones todas...pero se hace necesario construir y alimentar confianza para la seguridad psicológica. Acá cabe una tarea conjunta de adultxs que pongan en práctica el interés profundo y el respeto por la infancia.

— Unicef proyecta que en el 2020 la pobreza infantil crezca en el marco de la pandemia, qué se puede decir ante esta situación? En una familia que ve empeorada su situación económica y social, ¿cómo se dialoga con niños y niñas?

— Familias y docentes tendrán que acordar más que nunca la construcción de espacios que alberguen con ternura a les niñes desde lo material hasta lo afectivo, para que ocurra el aprendizaje en un ámbito cuidado y que cuida, con la realidad de los diferentes sectores sociales

Aún en la extrema pobreza es posible sostener y acompañar...se requiere que la comunidad toda se "ponga al hombro" la tarea de posibilitar el pensar juntes, el encuentro de alternativas, el encuentro solidario como forma de la mayor protección a nuestres niñes que así lo necesitan... ¿Qué mejor regalo para elles que poder crecer con la felicidad de sentirse segures y cuidades?

En concreto: escuelas, vecinales, merenderos, por cuadra. Tenemos la posibilidad, y la obligación, diría, de acompañarnos en la crianza de nuestres niñes, protegiéndolos, y recordando que hoy, en el estar adentro, se puede arrimar interés, comprensión, preocupación por les otres, aún en lo virtual. Es lo que tenemos: ¿qué podemos hacer con ello?

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