El sacerdote Jorge Montini marchó la semana pasada para exigir la prisión domiciliaria de Miguel Marchisio, de 52 años, el médico preso por abuso sexual a dos pacientes menores de edad. El profesional de la salud está preso desde julio por disposición el juez Leandro Lazzarini a raíz de un pedido formulado por los fiscales Alejandro Benítez y María Celeste Minniti.
Un sacerdote hace un escándalo para defender a un médico imputado de abusos sexuales a menores
Por Bárbara Favant
Según explicaron los fiscales al momento de la imputación y de la audiencia de prisión preventiva, “el imputado es investigado como autor de los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante y abuso sexual simple, ilícitos que fueron atribuidos en concurso real. Los delitos fueron cometidos en octubre y diciembre del año pasado en perjuicio de dos adolescentes menores de edad”.
Asimismo, agregaron que “se perpetraron en el marco de consultas médicas que el imputado brindó en un centro médico en San Jerónimo Norte. Las víctimas asistieron al centro de salud para ser atendidas, y en ese contexto, el imputado agredió sexualmente a las pacientes aprovechando su actividad como profesional de la medicina”. Los procesos investigativos y judiciales no parecieron ser importantes para el cura Montini que llamó al pueblo a movilizarse y para justificar su accionar dio un violento mensaje contra las víctimas que denunciaron el delito, que viven en esa misma ciudad, y contra el movimiento feminista en general.
Dictadura
Sus palabras se hicieron públicas a través de la radio y televisión locales, que utiliza de manera recurrente al no estar permitidas las misas. “Tuvimos la dictadura militar, terrible, los que la sufrimos en carne propia sabemos cómo fue, y esta es la dictadura del feminismo, de los que están a favor del aborto”, dijo a una amplia audiencia en la que causó el rechazo de parte de diferentes sectores por la grave y malintencionada comparación, entre otras frases agraviantes contra estas minorías. Y siguió: “Marchisio está preso hace dos meses y desde ahí me pedían hacer una marcha. A él lo visité como a muchos otros presos. Esperaba que la Justicia hiciera algo, pero cuando uno ve esa pintada, cuando uno ve lo que un diario esperancino está publicando, uno dice acá hay plata detrás, acá hay poder político detrás, acá hay otras cosas”.
Al mismo tiempo justificó su misoginia argumentando que fue quien denunció a Edgardo Storni, el arzobispo que fue denunciado por medio centenar de seminaristas al Vaticano en los 90 y principio de la década del 2000: "No nos dejemos dominar por la dictadura del feminismo, soy el primero en estar a favor de la mujer, sus derechos y su defensa. Y nadie puede decirme que soy un encubridor de abusos. Fui el primero del mundo que denuncié a un obispo, lo hice sacar y lo denuncié ante la Santa Sede, 12 años esperé para que la Santa Sede se dé cuenta que este obispo era un corrupto”.
“Cuando la Santa Sede me pidió perdón por no haberme escuchado, me prometió cargos para que yo me callara y no vaya a la Justicia, el cargo de obispo, pero le dije que no, que a mí no me compran con cargos. Me aguanté que todos los amigotes de Storni digan que soy un loco y que a los pocos meses me manden a San Jorge, al fondo de la diócesis”, agregó.
Por último, también presionó al intendente de la localidad: "Lo que más me entristece es la ausencia del intendente de la ciudad, que cobardemente no solo no apoyó esto siendo el responsable del Centro de Atención Municipal –lugar donde habrían ocurrido los abusos– que tenía que presentar un informe que le pedía el fiscal, no lo hizo y por eso este médico la pasó tan mal que está en grave riesgo su salud. Denuncio la ausencia y cobardía del intendente y se lo dije a él también. Mi actitud será hostil, no me compran con dinero o con palmadas. Dentro de la Municipalidad hicieron cosas de la dictadura del feminismo para que este médico esté preso".














