Con apenas dos entrenamientos, era lógico que Cristian González tocara lo menos posible. Y es que Unión venía de golear a Independiente y de jugar su mejor partido en el campeonato. Por ello, la única variante que dispuso fue obligada, haciendo ingresar a Oscar Piris, en lugar de Franco Calderón, quien padecía una molestia muscular.
El DT de Unión y el dilema de imponer su idea o adaptarse a lo que tiene
Prensa Unión
El DT de Unión está ante el dilema si adaptarse a lo que tiene o modificar el esquema priorizando sus convicciones.
Pero ahora, con más días de conocimiento y trabajo, es la hora de que el Kily comience a darle su impronta al equipo, imponiendo el esquema que considere apropiado. El interrogante pasa por saber si romperá la línea de cinco que tan buenos resultados le dio a Sebastián Méndez.
En su paso por Rosario Central, González siempre defendió con línea de cuatro, por lo cual habrá que ver el esquema táctico que implemente para el partido ante Boca. Lo cierto es que el DT comenzará a imprimirle su sello, ya que ante Atlético Tucumán, desde la disposición se vio al equipo que dirigía el Gallego Méndez.
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En estos casos, el interrogante que se plantea es definir si el técnico se adapta al plantel que tiene o por el contrario, trata de imponer su idea, por encima de los nombres. Está claro que el equipo se siente cómodo y más equilibrado defendiendo con línea de cinco, aún cuando no es el sistema predilecto del Kily.
Dirigiendo al Canalla, González alternaba entre el 4-2-3-1, el 4-3-1-2 y el 4-4-2. Pero nunca eligió jugar con tres marcadores centrales y dos laterales actuando como carrileros. Así las cosas, la incógnita pasa por definir si apela al pragmatismo o si impone sus convicciones.
Quizás para el partido ante Boca y teniendo en cuenta la categoría del rival, por allí prioriza el orden defensivo y mantiene la línea de cinco. No obstante, la realidad indica que con un plantel limitado y poco recambio, el Kily deberá buscarle la vuelta para que Unión sea competitivo, como lo había demostrado desde Sarmiento para acá.
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Tiene por delante dos partidos muy complicados, frente a Boca y Talleres, ambos en cuatro días. No hay tiempo para trabajar y menos para desarrollar una idea. Por ello y en virtud del contexto, lo más lógico sería realizar mínimos retoques para no cambiar tanto en tan poco tiempo.
También es verdad, que cada entrenador que llega a un equipo, lo que busca rápidamente es darle su sello. Pero esta ocasión es especial, porque Unión se había quedado sin entrenador, en medio de una racha de seis partidos sin perder, con cuatro victorias y dos empates.
En consecuencia, era poco o nada lo que había que modificar. Pero luego de la derrota ante Atlético Tucumán y la vuelta de Franco Calderón, el entrenador meterá mano en el equipo. Resta saber si será solo de nombres o también interviene en el sistema táctico. Llegó la hora de ver al Unión del Kily González.














