Unión carece de futbolistas que desequilibren en espacios reducidos. En consecuencia, cuando un rival se cierra y le cede el balón, al Tate le cuesta mucho imponerse y en ese sentido, los ejemplos abundan.
El problema que Unión no logra resolver cuando tiene el balón
En los partidos en que Unión tuvo una posesión del balón muy marcada, terminó perdiendo o empatando y sin convertir goles
Cuando Unión más tiene el balón, le cuesta generar peligro en el arco rival.
Unión y una posesión que no se traduce en peligro de gol
El Tate apenas cosechó un punto en tres partidos en los que tuvo el control de la pelota en un porcentaje muy marcado. Y es que los adversarios le propusieron ese tipo de partido y el equipo conducido por el Kily González nunca logró resolver el acertijo.
Contra Deportivo Riestra, Unión tuvo el 80% de posesión, sin embargo, apenas logró igualar 0-0 en el 15 de Abril. Si bien intentó y mucho, al punto tal que remató en 23 ocasiones, solo seis fueron con destino al arco.
Empujó mucho, pero le faltó claridad para generar situciones concretas de gol. El elenco visitante redujo espacios, defendió con mucha gente y logró su cometido de sumar un punto.
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Por su parte, en el cotejo ante Sarmiento que Unión perdió 1-0, el Tate tuvo el 61% de posesión. Ejecutó 11 remates, pero solo tres en dirección al arco rival, sin generar situaciones de peligro ni tampoco lograr convertir.
Y en el último encuentro ante Central Córdoba, el Rojiblanco tuvo el 64% de posesión del balón, remató en 13 oportunidades, pero solo un disparo tuvo destino de arco y terminó perdiendo 2-0.
Es decir, que en partidos en donde tuvo un dominio marcado en cuanto a la posesión, generó poco en ataque y en los tres partidos mencionados, cosechó dos derrotas y un empate, sin convertir goles.
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Una muestra clara de las dificultades que se le presentan al Tate cuando el rival le cede la pelota. Por característica de sus jugadores, está claro que Unión se siente más cómodo presionando y jugando de manera directa, que manejando el balón.
Y es que no cuenta con futbolistas acostumbrados al traslado y la posesión del balón. Es un equipo más preparado para jugar de contra y que sus dos delanteros (Nicolás Orsini y Adrián Balboa) aguanten de espaldas.
En eso deberá seguir trabajando el Kily González, más allá de que todo ensayo tiene un límite ya que luego los que deben resolver son los jugadores, a los cuales les resulta complicado resolver en espacios reducidos.














