Colón

Colón funciona a destiempo y con el piloto automático

Desde un tiempo a esta parte la dirigencia de Colón viene cometiendo muchos errores que están vinculados a la falta de gestión

Viernes 23 de Septiembre de 2022

El comunicado que la dirigencia de Colón subió a sus redes sociales fue absolutamente extemporáneo. Lo hizo recién 48 horas después del gravísimo hecho que significó la apretada de la barra al plantel. Ese repudio debió ser expresado de manera inmediata, pero como sucede en los últimos se eligió el silencio.

El presidente José Vignatti recién se manifestó públicamente el jueves luego de mantener una reunión en el Ministerio de Seguridad. Y una vez más sus palabras sonaron vacías y de compromiso. Urgía una respuesta más contundente por parte de la comisión directiva y un respaldo más explícito para con los jugadores que fueron amenazados.

El hecho resultó muy grave y como era de esperar tuvo repercusión nacional. No es moneda corriente que un grupo de entre 25 y 30 individuos irrumpa con total facilidad en un entrenamiento para apretar a un plantel. Pero lo más grave es que esa situación se veía venir y nada se hizo para evitarlo.

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La bandera que colgaron los barras en la previa al partido contra San Lorenzo apuntando a los dirigentes y a los jugadores era toda una señal. Y se reforzó con la derrota de Colón ante Talleres, aún cuando se dijo que los barras fueron a exigir dinero y camisetas, si el Sabalero tuviera otro presente deportivo esto no hubiese pasado.

Por lo cual esta situación se hubiera evitado si en el inicio de la semana los jugadores hubiesen entrenado bajo custodia policial. En función del contexto era lo más apropiado, pero indudablemente subestimaron la situación y los resultados están a la vista.

No obstante, este hecho que daña y mucho a Colón como institución, es un eslabón más de una cadena de errores que viene cometiendo la dirigencia, aunque sin dudas que esta situación puso en escena el desmanejo que atraviesa a la dirigencia.

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Colón está falto de gestión y la sensación es que desde hace un tiempo el club funciona con el piloto automático. Falta previsión y anticiparse a los conflictos para no llegar tarde como viene sucediendo. Nada es casual y este momento deportivo precisamente está relacionado con el presente de la dirigencia.

Hace una semana en conferencia de prensa el propio Vignatti manifestó que en estos últimos meses estuvo "casi retirado" por cuestiones personales, pero que ahora volvió a ponerse al frente. Y no caben dudas que eso también tuvo incidencia en los errores que se cometieron.

De un tiempo a esta parte en lo futbolístico se hizo todo mal y las estadísticas así lo indican. La salida de Eduardo Domínguez significó una crisis muy grande, como así también las decisiones que se tomaron al designar a los entrenadores y los refuerzos que vinieron.

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En poco tiempo Colón pasó de ser un oasis a convertirse en un caos y si a lo primero se llegó por virtudes de esta dirigencia a lo segundo fue precisamente por errores de quienes presiden la institución. Los aciertos se transformaron en desaciertos y la pelota que antes entraba, ahora se va afuera.

Falta apenas un mes para que se termine el año deportivo, pero hoy para Colón eso significa una eternidad. El club debe recuperar tranquilidad y orden, pero para eso los que conducen deben dar respuestas. A esta comisión directiva le falta más de un año de gestión y tiene que dar un golpe de timón.

No puede seguir actuando a destiempo y con determinaciones erróneas. El apriete de la barra a los jugadores desnudó los problemas de gestión que viene acarreando esta dirigencia. Y el comunicado tardío no hizo otra cosa que evidenciar la falta de reflejos con la que se vienen manejando.

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La bomba les explotó en las manos e hicieron poco o nada para desactivarla. Se vienen días difíciles en Colón más allá de lo deportivo y los dirigentes deben estar a la altura de las circunstancias. En su momento lo estuvieron y vaya de qué manera (siendo campeón por primera vez en su historia), pero no se puede vivir del pasado.

Esta crisis requiere de un piloto de tormentas y de otros que acompañen. Nadie puede hacerse el desentendido y así como Vignatti supo capear temporales muchos más complicados que el actual, ahora tendrá que hacerlo nuevamente, pero para eso no tendrá que repetir los errores que llevaron a Colón a convertirse en un club que atenta contra si mismo.

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