Es realmente asombroso el comportamiento que tuvo Colón en la Copa de la Liga. Y es que cuesta entender semejante diferencia entre el equipo que jugó siete partidos como local y el que disputó siete como visitante. En nada se parecen uno al otro, aunque tengan la misma camiseta y estén integrados por los mismos jugadores.
Colón sufre por su inestabilidad emocional y futbolística
Colón sufre por su inestabilidad emocional y futbolística.
Los números reflejan lo descripto anteriormente. Colón como local sumó cinco victorias y dos empates, terminando la competencia invicto en el Brigadier López. Obtuvo 17 puntos sobre 21 en disputa, con una efectividad del 80%. Es decir, una campaña como para ser campeón.
Sin embargo, como visitante, el Rojinegro acumuló una victoria y seis derrotas, todas ellas de forma consecutiva. Así las cosas, sumó tres puntos sobre 21 en juego, con una eficacia del 14%. Una campaña de descenso, demostrando que Colón en su casa juega para ser campeón y fuera de Santa Fe para perder la categoría.
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La inestabilidad emocional y futbolística lo condenan a tener que atravesar este momento y a jugar el próximo viernes un desempate contra Gimnasia para seguir en Primera. Y es que la actitud y la postura del equipo cambian drásticamente dependiendo de la condición.
En Santa Fe se advierte un equipo que desde el inicio de los partidos busca ser protagonista y acorralar a su rival. Mientras que de visitante sale siempre a ver que pasa y en muchos casos demostrando una alarmante falta de actitud. Colón como local vuela y como visitante se arrastra.
Es difícil de explicar, por no decir inexplicable, que un equipo con jugadores de experiencia y jerarquía, pueda variar tanto de un partido al otro. A esta altura no debiera afirmarse que a Ramón Ábila, Rubén Botta, Paolo Goltz, Germán Conti, Baldomero Perlaza y pueden seguir las firmas, les pese jugar como visitante, pero indublamente que algún motivo existirá.
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Incluso y más allá de las críticas al planteo de Israel Damonte ante Vélez, habrá que decir que esta campaña como visitante comenzó con Néstor Gorosito. Es decir que pasaron dos técnicos y el rendimiento fuera de Santa Fe es el mismo, dando cuenta que los máximos responsables son los futbolistas.
Pero además, en tres de las seis derrotas, Colón arrancó ganando y le dieron vuelta el resultado (Huracán, Instituto y Barracas Central) como para reafirmar el aspecto mental. Perdió con Arsenal que estaba descendido y ante Banfield, fue derrotado en tiempo de descuento.
Y con Vélez en lo que se trataba de una final, casi que no compitió, dejando una imagen de abatimiento alarmante. Ahora la buena noticia para Colón es que el desempate se jugará en campo neutral y con el apoyo de sus hinchas, quizás ese dato refuerce el aspecto anímico y en el partido decisivo se parezca más al que juega como local, que al que lo hace de visitante.














