La primera conclusión después del estreno de Delfino es clara: Colón ganó, sumó tres puntos importantes y evitó quedar todavía más relegado de la pelea, pero todavía no apareció el cambio de identidad que seguramente pretende imprimirle el nuevo entrenador.
El desafío de Delfino en Colón: cambiar la cara de un equipo que necesita mucho más
El debut de Iván Delfino en su regreso a Colón terminó con una victoria ante San Telmo, pero el rendimiento no mostró demasiadas diferencias respecto a lo que venía ofreciendo el equipo con Ezequiel Medrán.
Por Ovación
UNO Santa Fe / José Busiemi
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Ante un San Telmo que mostró muy poco, el Sabalero necesitó más de la cuenta para quedarse con el triunfo y hasta se encontró con una ayuda decisiva en la jugada que terminó en el penal que abrió el partido, una sanción que generó fuertes dudas.
Pocas variantes y una búsqueda que todavía no aparece en Colón
Delfino introdujo algunas modificaciones respecto al último Colón de Medrán, aunque ninguna terminó provocando un cambio sustancial en el funcionamiento colectivo. Una de las apuestas fue ubicar a Leandro Allende como volante por izquierda, una posición en la que no logró encontrar el desequilibrio que el equipo necesitaba.
Allende tuvo dificultades para gravitar y Colón no consiguió generar superioridad por ese sector. De hecho, el equipo mejoró considerablemente cuando Franco García ingresó por esa zona. En el último partido de Medrán como entrenador, quien había ocupado ese lugar había sido Conrado Ibarra.
La otra modificación importante estuvo en el ataque. Ignacio Lago acompañó a Leandro Garate, una decisión que Delfino justificó posteriormente al remarcar que considera al futbolista un delantero y que incluso, por sus características, ya había desempeñado esa función en otros momentos de su carrera.
Pero Lago parece rendir mucho más cuando parte desde la izquierda. Desde allí puede aprovechar su capacidad para enganchar hacia adentro, utilizar su gran pegada y generar diagonales que complican a las defensas rivales. Es precisamente en esa posición donde Colón encontró en varias oportunidades a uno de sus jugadores más desequilibrantes.
Lértora tuvo compañía, pero el cambio llegó desde el banco
En la mitad de la cancha, Delfino finalmente se inclinó por Ignacio Antonio para acompañar a Federico Lértora, dejando a Agustín Toledo entre las alternativas.
Y justamente allí apareció otra señal para el entrenador: el ingreso de Toledo le dio otra dinámica al mediocampo. El volante atraviesa, probablemente, el mejor momento entre los jugadores de esa zona y su aparición permitió que Colón tuviera mayor movilidad y presencia.
Será una cuestión que Delfino deberá analizar de cara a los próximos compromisos. Porque si bien el entrenador recién comienza su ciclo y necesita tiempo para conocer en profundidad a sus futbolistas, el calendario no le ofrece demasiado margen para experimentar.
Colón necesita construir rápidamente un equipo reconocible, especialmente fuera de Santa Fe, donde deberá demostrar que puede competir con otra personalidad.
La gran misión: construir un Colón más duro y más peligroso
El desafío de Delfino pasa entonces por mucho más que conseguir resultados. Tiene que reinventar a Colón. Necesita un equipo duro, competitivo y mucho más confiable como visitante; un mediocampo que pueda generar juego y una ofensiva que tenga mayor contundencia.
Y en ese último punto aparece una de las dificultades más grandes. Las alternativas ofensivas no sobran, una situación que se profundizó con la lesión de Alan Bonansea. Tanto el exdelantero como Leandro Garate vienen mostrando un bajo poder de fuego, y Colón necesita mucho más de sus atacantes si pretende meterse definitivamente en la pelea.
Por eso, Delfino tendrá que encontrar soluciones también dentro del propio plantel. Potenciar a Lago, recuperar la mejor versión de otros futbolistas, darle protagonismo a Toledo y conseguir mayor funcionamiento colectivo aparecen como algunas de las claves para modificar la ecuación.
La victoria ante San Telmo era imprescindible. Permitió que Colón no se alejara todavía más de los puestos de privilegio, pero también dejó claro que ganar no alcanza si el equipo no consigue mejorar su funcionamiento.
El tiempo de las respuestas
El tramo decisivo de la Primera Nacional empieza a acercarse y Colón ya no tiene demasiado margen para esperar. Ahora se sabrá si el Sabalero realmente está preparado para pelear por el ascenso o si deberá conformarse con mirar la definición desde otra perspectiva.
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Delfino conoce el club, conoce la categoría y sabe lo que significa dirigir a Colón. Su regreso llegó en un momento en el que el equipo necesitaba un golpe de efecto. La primera victoria le dio aire, pero no resolvió los problemas que heredó.
La misión es enorme: transformar a un equipo que durante el ciclo de Medrán mostró irregularidad en un conjunto competitivo, sólido y protagonista. Colón tiene historia, jerarquía individual y una camiseta que obliga a pensar en grande. Delfino deberá conseguir que todo eso se traduzca dentro de la cancha. Porque el verdadero desafío recién comienza y el margen para equivocarse, cada vez, es más pequeño.














