Las cualidades como entrenador de Néstor Gorosito no están en discusión, más allá de que su campaña al frente de Colón no es buena en relación a los resultados. Pero lo que sí, se debe analizar, es la postura del DT frente a las críticas y los cuestionamientos, que son lógicos por el lugar que ocupa. Por allí, más acostumbrado a los elogios, cuando se pone el foco en su gestión, por lo general, la reacción no es la adecuada.
El DT de Colón hace uso y abuso de su manual de excusas y contradicciones
José Busiemi / UNO Santa Fe
La realidad es que a Gorosito le caben las generales de la ley. Por lo cual, sus reiterados enojos hacia este medio, señalándolo en cada conferencia de prensa o en sus redes sociales, tiene más que ver con buscar enemigos y no hacerse cargo de sus decisiones. Y en los últimos tiempos, Pipo sacó a relucir su manual de excusas y contradicciones.
Dice una cosa y hace otra. Como por ejemplo señalar en la conferencia de prensa, post partido con Racing que no completó el banco, porque no había jugadores de Reserva que estuvieran para jugar. Y el día después confirma a Thiago Yossen, como titular en el Monumental para jugar nada menos que frente a River. Terminó tomando una decisión intempestiva, producto de la improvisación y no de la planificación.
LEER MÁS: En declive: los números de Néstor Gorosito como DT de Colón
Pasó a decir que Colón contaba con un gran plantel, a luego afirmar "somos los que estamos", dando a entender que más no había. Ya es un clásico la queja hacia los arbitrajes. Que si bien es cierto que hubo fallos que perjudicaron a Colón, todos los equipos, producto de los malos arbitrajes, se ven perjudicados, pero son pocos los entrenadores que sistemáticamente lo exponen como el caso de Gorosito.
Hace semanas, que Pipo habla más de los refuerzos, que de su equipo, sabiendo que ninguno de los que vengan pueden jugar hasta el inicio de la próxima competencia. Por lo cual, parece más enfocado en el futuro que en el presente, errando el diagnóstico. Y la sensación es que busca presionar a los dirigentes, en cada conferencia de prensa. Cuando asumió, era consciente de los jugadores que tenía, tal vez erró el diagnóstico inicial.
En los últimos tiempos se lo nota molesto ante el requerimiento de la prensa, como si permanentemente estuviera a la defensiva. Le apunta a los árbitros y a los dirigentes. De vez en cuando, hace autocrítica, pero busca enemigos donde no los hay. Pipo ve fantasmas, que no son tal y mientras tanto Colón deambula en las últimas posiciones de la tabla.














