Pánico, miedo, corridas. El recital de Ariana Grande en Manchester pasó de la paz al dolor y desesperación en un segundo. Un estallido y escenas de terror entre los asistentes al recital.
Atentado en el Manchester Arena: "Había cuerpos por todos lados"
"Estábamos bastante cerca. Oímos un estruendo y enseguida nos empezó a rodear gente corriendo y gritando. Teníamos mucho miedo y no sabíamos donde ir", contaba Gemma Cardwell, que era una de las asistentes al concierto junto a su hija Harriet, de tan solo 10 años. La pequeña, rubia y llena de pecas, aún lleva la diadema con orejas negras que tantas adolescentes vestían anoche para ver a su artista preferida. Es una fan absoluta de Ariana Grande y tenía las entradas desde hacía ocho meses. Madre e hija consiguieron salir del recinto a las 23.30 horas . "Logramos salir bastante rápido, pero teníamos el coche en el aparcamiento [del recinto], así que tuvimos que quedarnos en un hotel".
Elisse Wilde, de 19 años, y Bethany Keeling, de 21, iban juntas al concierto. Elisse cuenta que poco antes de que terminara la actuación oyó un ruido "enorme" y grito: "Todo el mundo quieto, ¡es una bomba!". Las dos amigas, que se habían desplazado desde Keighley, a 70 kilómetros de Manchester, se dieron la mano. "Al principio no nos movimos, teníamos mucho miedo y no sabíamos cómo reaccionar". Bethany cuenta cómo por una casualidad, suerte o el destino, se pudieron salvar y salir ilesas del horrible atentado: "[Ariana] salió del escenario poco antes de que se terminara la música. Estuve tentada de decirle a mi amiga que nos fuéramos para evitar multitudes, pero ella me convenció de que nos quedáramos", recuerda. "Si hubiéramos salido en ese momento, nos habría alcanzado [la explosión] de lleno", suspira y recuerdan cómo los agentes de seguridad salvaron las vidas de cientos de asistentes. "Nos gritaban '¡corran por sus vidas!".
Este martes, pocas horas después de la tragedia, Elisse y Bethany despertaron en un hotel cercano al recinto donde tuvo lugar el concierto. Allí han podido descansar un poco, pues estuvieron conmovidas y sin poder pegar ojo hasta las cuatro de la madrugada. Muchos alojamientos en Manchester ofrecieron anoche habitaciones libres (de forma gratuita) para huéspedes que no tenían dónde ir tras la explosión.
"Escuchamos la última canción y, de repente, se vio un destello y se escuchó un golpe", afirma Gary Walker, que estaba con su esposa esperando a que sus hijas abandonasen el Manchester Arena, en declaraciones a BBC Radio 5 Live. Tras la explosión, Walker tuvo que ser atendido tras el impacto de varios trozos de metralla en el pie y su mujer, por una herida en el estómago. Su hija Abigail narra lo difícil que le resultó salir del lugar: "Tenía que asegurarme de que tenía a mi hermana. La agarré y tiré de ella con fuerza. Todo el mundo corría y gritaba. Fue absolutamente aterrador".
Elena Semino, que esperaba que saliera su hija de 17 años, dice al diario The Guardian que también resultó herida. "Sentí como un fuego en el cuello y cuando levanté la vista había cuerpos por todos lados". El español Ivo Delgado confiesa a TVE que, tras escuchar una fuerte detonación, todo el mundo intentaba hacer sitio para evitar aplastamientos, ya que "había muchos niños". "Había padres desesperados buscando a sus hijos", explica a la misma cadena la joven Mercedes Sánchez.
Confirmaron que son 22 los muertos y más de 50 los heridos por el tiroteo durante un recital en #Mánchester ►► https://t.co/kr10mKAvWV pic.twitter.com/JKTdQDi6WA
— Uno Santa Fe (@unosantafe) 23 de mayo de 2017
De momento no se sabe cuántas personas había en el recinto, que tiene capacidad para 21.000. "Todo el mundo estaba fue presa del pánico", dice a la cadena Sky News Isabel Hodgins, una actriz que también estaba en el lugar. "El pasillo estaba lleno y olía a quemado, había mucho humo en el momento en que nos fuimos", recuerda. "Tenemos suerte de haber sobrevivido".
Majid Khan, un joven de 22 años que acudió al recital con su hermana, destaca a France Presse (Afp) que cuando la "gran explosión, como una bomba" se produjo, "se disparó el pánico". "Todos estábamos tratando de abandonar el estadio", añade. "Sonó como un disparo", afirma Calvin Welsford, de 18 años y natural de Bristol (suroeste de Inglaterra), en declaraciones a la BBC. "Miré a mi alrededor y la gente se caía cuando intentaba salir del edificio. Sufrí un ataque de asma fruto del puro pánico".
Robert Tempkin, otro joven británico de 22 años, destaca a la cadena pública británica los gritos de los asistentes al concierto tras las explosiones. "Había abrigos y teléfonos móviles esparcidos por el suelo. La gente directamente optó por tirarlo todo".
Nerea López es española de Mallorca. Lleva tres años viviendo en Inglaterra, donde estudia inglés y trabaja. "Oí un estallido tremendo. Salí a la calle y vi muchísima gente muy joven: niños, madres... Todo se llenó de policía y un helicóptero sobrevoló la zona durante toda la noche", explica antes de iniciar su jornada. "Muchos amigos han ofrecido sus casas para alojar a la gente que no tenía donde ir", relata. Suzy Mitchell, una vecina que vive a unos metros del Manchester Arena, escuchó un "ruido enorme", salió de su piso y vio cómo "la multitud huía despavorida". Emma Johnson relató a la BBC que ella y su marido estaba en el lugar para recoger a su hijo de 17 años y a su hija de 15 y que la explosión fue en el vestíbulo. "Estábamos al inicio de las escaleras y los vidrios explotaron. Yo estaba cerca de donde estaban vendiendo los recuerdos. Todo el edificio se sacudió", señaló. "Hubo una explosión y después salieron llamas. Obviamente corrimos y tratamos de encontrar a nuestros hijos y, afortunadamente para nosotros todos estaban a salvo como para contarlo", cuenta.
"Destrozada. Desde el fondo de mi corazón, lo siento tanto. No tengo palabras", ha dicho en Twitter la propia Ariana Grande, de gira por el Reino Unido.
















