La temporada de verano 2026 se presenta como un desafío para la clase media en Argentina. La brecha entre los salarios y el costo de los servicios turísticos (alojamiento, combustible y gastronomía) llevó a que un alto porcentaje de los trabajadores argentinos desista de las vacaciones.
Más de la mitad de los trabajadores argentinos resignó sus vacaciones este 2026
El impacto de la pérdida del poder adquisitivo y el cambio en los hábitos de consumo de los argentinos ante una temporada estival restrictiva
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Los trabajadores argentinos resignan viajes de vacaciones y las reemplazan en casa
Factores claves de no poder vacacionar
- Costos de transporte: el aumento acumulado en los combustibles y pasajes de media y larga distancia.
- Precios "a precio dólar": muchos destinos nacionales han ajustado sus tarifas siguiendo parámetros internacionales, volviéndolos prohibitivos para el bolsillo local.
- Priorización del gasto: las familias están optando por cancelar las vacaciones para cubrir deudas o anticipar gastos escolares de marzo.
Las alternativas de "reemplazo" de las vacaciones
Ante la imposibilidad de viajar a la costa o a las sierras, se observan nuevas tendencias:
- Turismo de cercanía (escapadas): viajes de un solo día a estancias o complejos municipales cercanos (en Santa Fe a cabañas de la costa).
- El auge de las pelopinchos y clubes: un retorno a la recreación barrial.
- Consumo de "microlujos": salidas gastronómicas puntuales para compensar la falta de viaje.
Cifras de las consultoras
- Bumeran y Belo son dos empresas que recientemente publicaron un estudio conjunto en Argentina, revelando que casi la mitad de los trabajadores (46%) no pudo tomarse vacaciones por falta de poder adquisitivo, siendo Brasil el destino más elegido por quienes sí viajaron, con Belo como una opción popular para pagos en el exterior. Belo es una billetera virtual, y juntas realizan sondeos sobre el mercado laboral y consumo.
- Para Management & Fit, 68% de los argentinos no puede vacacionar y 78% de este grupo afirma que es por falta de dinero.
- Por otro lado la Universidad Argentina de la Empresa (Uade) determina que en promedio una familia tipo para las vacaciones necesita 3,88 millones de pesos para 15 días en Argentina.
La diferencia en los números se explica por el universo encuestado. La cifra del 46% de Bumeran se enfoca en trabajadores activos, quienes suelen tener un ingreso fijo. En cambio, el 68% de Management & Fit toma a la población general, incluyendo jubilados y trabajadores informales, sectores mucho más golpeados por la inflación.
El factor "salarios vs. costos": según el informe de la Uade, vacacionar en un destino nacional promedio cuesta hoy 2,38 salarios medios. En destinos exclusivos como Cariló, ese costo sube a 6,55 salarios, lo que explica por qué viajar es un "lujo de pocos".
Un dato interesante es que, debido al atraso cambiario de fines de 2025, a muchos sectores de ingresos medios-altos les resultó más barato ir a Brasil o Chile que a la Costa Atlántica, lo que vació aún más los destinos locales tradicionales.
Consumo gasolero
La Came (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) reporta que, aunque hay gente en los destinos, el consumo en gastronomía cayó 30% y las estadías son mucho más cortas, de tres a cinco días en lugar de 15.
La brecha del 57% que hoy no puede viajar no es solo un número frío, es el reflejo de una estructura de costos que expulsa al turista local. Con un costo de vida que obliga a elegir entre la quincena de descanso o la estabilidad del resto del año, el verano 2026 quedará registrado en las estadísticas como la temporada donde el presupuesto le ganó al deseo, y la pelopincho se convirtió, por necesidad, en el destino estrella de la mayoría.

















