Educación

Desafío para los adultos: cómo hablar de educación sexual integral en la casa

En la ciudad de Santa Fe se inician tres investigaciones por abuso sexual por día. Qué herramientas tienen los adultos para el cuidado y la crianza en relación a la sexualidad

Domingo 02 de Febrero de 2020

Desde hace catorce años se implementa, con las particulares dificultades en cada región, la Educación Sexual Integral a nivel nacional en las escuelas e instituciones educativas. A pesar de que los contenidos pretenden dar herramientas para que las personas aprendan a expresar de manera libre sus emociones y sentimientos y a tener conocimientos sobre la sexualidad, desde los comienzos de la aplicación de la ley ha generado debates y resistencias. UNO Santa Fe consultó con una profesional sobre cómo las familias pueden hablar de ESI dentro de la casa. Se trata de Marcela Potente, quien es parte del Equipo de Educación Sexual Integral del Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe y es licenciada en Psicología especializada en Sexología Clínica y Educativa.

—¿Cómo se hace para comenzar a hablar de sexualidad cuando los chicos son muy pequeños?

—De sexualidad estamos hablando desde mucho antes que nos pongamos a preguntarnos cómo vamos hablar de eso con nuestros hijos e hijas. Porque desde el momento que decido cómo vestirlos, a qué van a jugar y a qué no, con quién se van a relacionar, qué conductas se permiten, ya ahí estoy hablando de sexualidad. Sin habérmelo puesto como una meta. Es bueno hablarlo con las familias porque cuando vienen a consulta a preguntar cuándo se empieza a hablar de estos temas y qué se tiene que decir lo que hay que pensar es qué venís diciendo de la sexualidad, lo que omitís, callás o silenciás en relación a estas cuestiones. Hay que reflexionar qué estilos de crianzas querés darle a tus hijos e hijas para que tengan una sexualidad saludable en el marco de los derechos.

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—¿Qué sería formar vínculos saludables en relación a la sexualidad y qué sería no saludable?

—Saludable siempre va a ser poder darles a los niños y niñas oportunidades. Esto se puede trasladar a edades de quienes están en la primaria o secundaria. Cuando yo le doy a un niño o niña la oportunidad de elegir. Para eso tengo que conocer todas las opciones, poder hablar sobre ellas y acompañar las decisiones que ese hijo o esa hija quiera ser. En la edad de la niñez por ahí parece complejo porque se puede decir que todavía no saben bien qué decidir por lo cual es el momento de construir todas las opciones.

"Un ejemplo son los regalos de cumpleaños. Suele pasar que porque es varón se le regala un autito de juguete, una pelota, algún objeto que sale al espacio público a jugar como puede ser un patio. Y si es una nena le estamos regalando más bien algo que queda en el interior del hogar: la cocinita, la casita, una muñeca de bebé. Ahí lo que debemos preguntarnos es qué oportunidad les estamos dando. ¿Qué queremos que aprenda de ese juego este hijo o esa hija?", aclaró.

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"Dar la opción de elegir los juguetes y no prejuzgar que por jugar con determinadas cosas mi hijo o hija va a tener una orientación sexual determinada. Ese es uno de los grandes temores de las familias en relación a la niñez, que creen que la orientación sexual cuando sean más grandes depende de la ropa que usen o los objetos con los que juegan. Esto es totalmente falso e incorrecto".

—¿Por qué es falso?

—Porque la orientación sexual no es algo que se pueda condicionar con algunas cuestiones del exterior. No se va a condicionar por la ropa que me ponga o la que yo elija, ni por quién va a tener más afecto para relacionarme o vincularme. La orientación sexual es algo sumamente interno que tiene que ver con un gusto, un deseo, una atracción, que no se construye desde el afuera. Eso lo voy conociendo a partir de las experiencias que voy generando y que después voy a buscar por fuera de mi entorno familiar un vínculo erótico sexual. Eso será más bien en la adolescencia y en la adultez.

—La educación sexual integral se señala como una herramienta para prevenir o descubrir abusos sexuales en la infancia. ¿Cómo se puede hablar de este tema dentro una casa? ¿Qué deben saber los adultos que cuidan de niños?

—Más que nada en la niñez, la forma de trabajarlo es hablando de los cuerpos. Sobre cómo están conformados, con los nombres que las partes del cuerpo tienen. Dejar de llamarlas "pichila", "pochola", "pitulín", etcétera, sino hablar de vulva y pene. Explicar que son partes íntimas y por qué lo son, qué quiere decir que solo yo las tengo que cuidar y proteger. Que si en algún momento alguien se acerca, insinúa o hace algo sobre mi cuerpo lo debo contar para pedir ayuda. En ese sentido hay cada vez más recursos literarios a partir de cuentos que acompañan a las familias para poder instalar estas temáticas para ver cómo le transmito a mi hijo de edades pequeñas el cuidado y la protección. Hay que sacar el miedo. Porque si hay algo que tiene el abuso es instalar el miedo y la culpa. Si la situación se dio no es culpa del niño o de la niña. Sí lo que tenemos que hacer como adultos es evaluar qué herramientas no tuvo ese niño para poder protegerse. Y esas herramientas son saber que el cuerpo es suyo.

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"Hay pequeñas acciones como por ejemplo cuando van al pediatra que le sacan la ropa y nadie les dice nada, bueno, ese es un momento para decirles «te vamos a sacar la ropa porque el médico te va a hacer un control» y poder explicarle que si hay algo que no quiere o no le gusta lo transmita. Obviamente va a llevar más tiempo de charla con un hijo al momento del control de salud, pero le estoy enseñando que ese cuerpo se cuida, que no es que cualquiera puede invadirlo. Entendiendo también que los abusos sexuales en la niñez y en la adolescencia en su gran mayoría son intrafamiliares. Entonces por ahí ese discurso que se tenía que solo mamá y papá pueden tocar tu cuerpo, hoy ya no se usa. Porque si les estamos diciendo desde pequeño que solo ellos te pueden tocar y son mamá o papá quien está abusando, es un modo de validar esa situación", manifestó.

—Si hay alguna madre o padre preocupados en este momento por alguna sospecha sobre su hijo, o porque cambió su comportamiento y ven que tiene un estado de ánimo fuera de lo normal, ¿cómo se aborda esa situación?

—En primera instancia es importante que esa familia se pueda acercar a algún profesional que esté trabajando en la temática para poder contar cuáles son sus temores e inquietudes y que alguien que esté preparado en el área pueda escuchar a este niño o niña y detectar realmente si la situación es de abuso. Y después, por supuesto, poder acompañar el proceso de distanciamiento de la persona que está ejerciendo ese abuso y de la reparación en el caso de la niña o niño de lo vivido. Pero siempre está bueno que puedan hablar con alguien por fuera del entorno familiar".

—¿Qué pasa si un niño se acerca a un adulto para relatar que siente incomodidad por una determinada persona? ¿Cómo se aborda?

—Lo que hay que transmitirle a ese niño o niña es seguridad y confianza de que se lo va a acompañar en lo que necesite que se haga. Por ejemplo: si se acerca y dice "el tío me hace cosas que no me gustan", decir "bueno, contame qué está pasando". Le transmito confianza y seguridad en su palabra, no se pone en duda lo que cuente. Es decir, no pregunto si está seguro o lo hago dudar. Esto es lo que siempre se hizo con las víctimas de abuso sexual. Le doy certeza en lo que me está diciendo y trato de incorporar en esta posible solución, por supuesto dependiendo de la edad del menor.

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"Si nos dice: «no quiero ir más a la casa de la abuela» o «no quiero estar sola con papá», lo primero es hacer una red de protección y cuidado para que eso no suceda y que el niño pueda ver que estoy accionando como adulto responsable. Posterior a eso buscar personas que me puedan ayudar en este proceso que muchas veces no son del interior de la familia porque se genera una cuestión muy compleja. Si la situación de abuso es intrafamiliar, hay que buscar la ayuda y la contención por fuera para que nos ayude a construir esa red para que ese niño sea protegido y este adulto siga su camino legal en el caso que se haga la denuncia".

—¿Qué es el consentimiento?

—Se puede trasladar a cualquier situación, como cuando vamos a firmar un contrato con alguien, o si vamos a hacer una compra. Primero tengo que saber a qué estoy accediendo para ahí dar mi consentimiento. El consentimiento es la toma de conciencia de aquello que está sucediendo o va a pasar, que lo comprendo y que aún así doy mi ok para que suceda. Es lo que en las situaciones de abuso no se da. Además, en niñez y adolescencia hay una manipulación de parte del adulto que está ejerciendo el abuso. Porque hoy se escucha mucho la palabra consentimiento en abusos y violaciones en personas adultas y por ahí se cuestiona que eran pareja. Y el hecho de que sean pareja no da por sentado continuo consentimiento. Cada vez que me encuentre íntimamente con mi pareja es un acuerdo nuevo que inicio. Por eso lo separo de la adultez.

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"Si se piensa en la niñez y adolescencia tiene que ver con qué comprensión estoy teniendo de lo que sucede para poder dar mi ok, mi consentimiento de ser parte. Acá entra en juego lo más complejo que es la manipulación adulta porque generalmente hacia la niñez suele haber ciertos obsequios que la persona abusadora entrega. Entonces te dice que sí, que quería por ejemplo el autito y que por eso estuvo ahí. A esa edad no puede hacer una lectura completa de lo que ese adulto está haciendo".

—Si bien ahora se está dando educación sexual integral en las escuelas, las generaciones anteriores no tuvieron esos conocimientos en las currículas, entonces muchos van aprendiendo en el camino. ¿Dónde se pueden encontrar herramientas de aprendizaje?

—Estamos en un momento donde los hijos e hijas están siendo formados en estas temáticas con una adultez que no encuentra espacio para dialogar. Hay bibliografía que pueden encontrar en las librerías en relación a ESI para diferentes edades, todo lo que está llegando es muy interesante. Desde cuentos a libros más teóricos. Se pueden nutrir de esa información. Por otro lado también hay espacios en lo público y lo privado donde se pueden acercar para hablar con profesionales que les den la orientación que necesiten, que sus hijos e hijas estén recibiendo desde otros planos y que en la adultez vamos a tener que ir construyendo en este proceso".

—¿Cómo se habla con los adolescentes de ESI?

—En relación a la adolescencia con lo que a lo mejor uno se puede amigar es con las redes sociales o las series. No es fácil ir de golpe a preguntar si están teniendo relaciones sexuales. No es esa la vía para hablar. Con los hijos y las hijas lo que podemos utilizar es saber qué se está hablando en el grupo, poder interiorizarme de qué se comparte entre sus amistades, cuáles son las bromas o los memes que están circulando o cuáles son las series que están mirando. Poder involucrarme y hablar pero no para bajar línea como familia sino para introducir la pregunta. Porque el conocimiento se construye cuando se genera la duda. Cuando hay un interés.

"El rol de la familia en la adolescencia es preguntar. ¿Por qué hizo esto tu amiga? ¿Por qué pensás que esto es así? ¿Qué te parece esta publicidad? ¿Qué pensás de esa serie? ¿Y ese personaje por qué hace eso? Ese es el modo que tengo de conocer qué piensan mi hijo o hija sin ser directa o invasiva de su realidad. Con la adolescencia el diálogo es fundamental porque es el lugar de encuentro y se construyen las ideas que van a ir impactando en el desarrollo de su identidad y su orientación sexual".

—Para los más chicos, ¿cómo saber qué programas de televisión o series son los adecuados?

—Con las familias que no tienen una formación en ESI que acompañan a esta nueva generación, para detectar lo que mi niño o niña está mirando en la tele o en las redes sociales debo primero preguntarme qué siento con lo que está circulando, qué pienso o qué me genera. Pongo un ejemplo: en los peloteros hay un momento que se da un efecto boliche, para niños de seis, siete, ocho años, entonces nos podemos preguntar qué les estamos transmitiendo cuando las canciones que suenan dicen "mueve el totó" u otras de reggaetón. Para poder hacer esa lectura necesito habérmelo preguntado.

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"La mejor herramienta que les podemos dar a las familias es que comiencen a cuestionarse aquello que escuchan en las canciones, a ver los dibujitos animados, que compartan esos momentos. Y desde luego acercarse a la nueva bibliografía que está disponible, para acompañar estos procesos. Que además me estoy acompañando a mí misma, porque entro a preguntarme cosas que en mi niñez y adolescencia tal vez no tuve la oportunidad:¿Qué quería en mi niñez o en mi adolescencia? ¿Pude expresarme como quería? ¿Soy realmente quien quiero ser o soy una imposición familiar? En cuanto me pueda hacer esas preguntas y encontrar respuestas, es también cómo voy a ir acompañando la crianza de una forma más libre y saludable".

—Si detectamos algo que no nos parece adecuado, ya sean preguntas que hacen los chicos como temas a conversar o programas de televisión, ¿sirve la prohibición?

—En el seno humano no hay nada más atractivo que nos prohíban algo. Así que desde esa base voy a decir que no. La prohibición no ayuda para nada. Si podemos diferenciar que no es lo mismo decir "de esto no se habla", que ahí estoy entrando en un silencio. Entonces estoy dejando que mi hijo o hija esté buscando respuestas por afuera que yo no le puedo dar. La estrategias que les damos a la familia cuando aparecen preguntas que no sabemos o que nos den mucha vergüenza contestar, que no digan que de eso no se habla o que no se va a compartir. Que le propongan investigar el tema o busquemos a alguien con quién hablar.

"Poder darse el lugar como familia, buscar en un libro, en internet, en un profesional que nos pueda ayudar. La idea es que la niñez y adolescencia pueda encontrar en su seno familiar un espacio de confianza para hablar y construir. Que la familia no se sienta responsable de siempre tener todas las explicaciones, porque en este tema no las tiene, está a la par de su hijo o hija formándose. Pero que se animen a buscar respuestas en conjunto. Todo lo que callen o lo que pasen para más adelante es simplemente una puerta de entrada para que el afuera, con todos sus mitos y prejuicios, ingresen en esa búsqueda de respuestas del niño o la niña y muchas veces los puede perjudicar", concluyó.

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