Judiciales

Detalles del secuestro de un joven en Arroyo Seco por el que acusarán a Guille Cantero

Fue en julio pasado en Arroyo Seco. Por el cautivo pidieron 100 mil dólares de rescate y terminaron cobrando 10 mil. La pesquisa condujo a las cárceles de Piñero y Marcos Paz

Sábado 02 de Octubre de 2021

Ariel Máximo "Guille" Cantero está condenado hace dos años por un secuestro que se concretó pero que no generó rescate porque sus enviados, los que cometieron el delito, se equivocaron de persona. El líder de Los Monos ahora quedará imputado por un hecho similar. Solo que en esta ocasión los ejecutores no fallaron. Fue una privación ilegal de la libertad con fines extorsivos que se produjo el 23 de julio pasado en un punto de venta de estupefacientes de Arroyo Seco. Y que culminó al día siguiente con pago de dinero para que la víctima fuera liberada.

Según publica La Capital, este incidente fue uno de los motivantes centrales de la secuencia de 84 allanamientos desplegados este sábado la mayoría en Rosario. Ocurrió alrededor de las 23, en inmediaciones de un punto de venta de estupefacientes en la calle Baigorria al 600 de Arroyo Seco. Esa noche Franco M. y un amigo de nombre Matías L. se dirigieron en el auto de este último hacia el punto de venta aludido a fin de adquirir marihuana para consumo. Ya en el lugar Franco M. bajó pero fue interceptado por ocupantes de un Chevrolet Astra, del cual descendió un sujeto uniformado que le gritó "¡alto policía!", mientras que otro lo sorprendió por detrás y lo golpeó en la cabeza con el mango del arma que portaba.

Franco protagonizó un intento frustrado de escape pero los captores efectuaron una serie de disparos. Fue lo suficientemente veloz como para alertar a su amigo Matías, quien sí pudo huir en su auto. No obstante a él lo obligaron a subir al Astra de sus captores de inmediato, razón por la cual pudo identificar que se trataba, en principio, de cuatro sujetos.

Durante el trayecto, escuchó la voz proveniente de un GPS que indicaba “diríjase sobre ruta 255 y a 4 kilómetros desvíese hacia la derecha”. Seguidamente lo mantuvieron cautivo en un lugar desconocido durante aproximadamente dos horas y en el ínterin se realizaron las distintas comunicaciones extorsivas con los familiares. Llamaron al padre y a la madre de Franco.

Desde su lugar de retención, Franco pudo escuchar voces de mujeres quienes aparentemente estaban en la misma finca. La madre de la víctima fue contactada por "WhatsApp Messenger". Ella se los reenvió a su marido con lo que pudieron resguardarse dichos mensajes y detectar los números desde los cuales se habían enviado. Se les exigió inicialmente la entrega de cien mil dólares para la liberación de su hijo. Posteriormente, tras referirles a los secuestradores que no contaban con dicha suma dineraria, éstos bajaron sus pretensiones a 50 mil dólares y finalmente decidieron aceptar la suma de diez mil dólares en efectivo y algunas joyas de alto valor.

La entrega del dinero y las cosas que integraron el rescate se materializó en inmediaciones del puente conocido como “Puente Cargill”, ubicado a metros de la intersección de las calles Magallanes y Rio Paraná, de Villa Gobernador Gálvez. Antes de soltarlo le propinaron una serie de golpes de puño y con objetos contundentes, como armas de fuego, lo que le provocó al joven excoriaciones múltiples, fractura en el radio de la mano derecha, fractura en el codo del brazo izquierdo y lesión en el dedo índice de la mano izquierda, por lo que tuvo que ser operado.

La conexión entre Virginia Malvestitti y Franco M.

La detención de Virginia Malvestitti y la incautación de su teléfono permitió saber que el día del secuestro de Franco, había ido a la casa de su novio Pablo Pascua a comprar marihuana. Junto a un grupo de amigos se fue a un asado y posteriormente al bar Zaba. Desde ese lugar Franco le preguntó a Virginia si podía regresar. En este momento Malvestitti avisó a los captores que aquel estaba en camino. La captura de pantalla la realizó a las 22:57 horas del 23 de julio, pocos minutos antes de que Franco fuera secuestrado.

Una investigación de la Subsecretaría de Información Criminal de la provincia de Santa Fe permitió saber que, a un mes del secuestro, Virginia Malvestitti visitó a Cristian Nicolás Avalle en la cárcel de Piñero. Por evidencias anteriores quedó sustentado que ella, Pablo Javier Pascua y Cristian Nicolás Avalle intervinieron en el secuestro extorsivo de Franco. Se logró determinar el móvil de este evento criminal: la deuda que la pareja Malvestitti y Pascua debía saldar con Cristian Nicolás Avalle quien, como él mismo afirmó en escuchas, trabajaba para “Guille” Cantero y su grupo.

Una vez transcurrido el secuestro extorsivo, Pascua le sugirió a Malvestitti que se comunicara con Avalle para reclamar su porción del botín. Este les dijo que no había nada que entregar y que se quedarían con ese dinero como cobranza previa de una deuda que aquellos mantenían con su grupo.

Los resultados de la extracción forense realizada sobre los teléfonos celulares, de acuerdo a la pesquisa de los fiscales Claudio Kishimoto y Santiago Marquevich y el auxiliar fiscal Franco Benetti, arrojaron que los mentados son integrantes de una organización delictiva, que su membresía en ella excede la comisión de este hecho ilícito en particular, y que su intervención en ese hecho delictivo puntual no puede entenderse si no es considerando sus roles en la comunidad criminal, y las relaciones de dependencia entabladas con los jerarcas de dicha agrupación.

A su vez, la nueva extracción forense, realizada por personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), permitió obtener una conversación que muestra a Virginia Malvestitti conversando con Mayra Belén M., quien la proveería de las sustancias estupefacientes que ella comercializaba. Una de las personas que adquiría esos estupefacientes era Franco M, quien fue secuestrado y golpeado brutalmente, con el fin último de conseguir dinero a cambio de su liberación. Por todo eso los fiscales tuvieron por acreditada la existencia de una estructura criminal integrada, cuanto menos, por Ariel Máximo Cantero, Leandro Vinardi, Cristian Nicolás Avalle, Virginia Malvestitti y Pablo Javier Pascua, entre otros.

Al inicio de la causa, los fiscales precisaron que este grupo de personas cuenta para sus propósitos delictivos con una estructura interna bien definida, de corte piramidal, dirigida desde el interior del complejo penitenciario de Piñero y del Complejo Penitenciario Federal de Marcos Paz, en la provincia de Buenos Aires, por sujetos privados de su libertad en dichos establecimientos. De aquí mencionan como líder de la banda que concretó el secuestro a Guille Cantero.

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