Un thriller en la vida real

Mataron a un gendarme a mazazos entre la ex y su propio hijo

El gendarme Gustavo Elorrieta fue drogado con ketamina y muerto a mazazos el 10 de julio, poco después de haber llegado a Roldán para visitar a sus hijos

Miércoles 03 de Agosto de 2022

El gendarme Gustavo Elorrieta fue drogado y reducido con ketamina y muerto a mazazos después de las 23 del 10 de julio, poco después de haber llegado a Roldán para visitar a sus hijos en la casa donde vivía con su expareja. Así lo expuso la acusación, en un relato de los hechos que se asemeja al guión de un thriller psicológico y sangriento.

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Tres de los involucrados fueron acusados este martes por los fiscales Adrián Spelta y Gastón Ávila que expusieron evidencia técnica y testimonios de allegados a los imputados.

Estos son Mercedes Encina Flores (42), la ex del gendarme, y dos allegados a la mujer y a su hijo –a disposición de la Justicia de Menores–: Mario Luis Faetani (26) y Alex Galarza (18) quienes comenzaron a frecuentar a la familia meses atrás, según la hipótesis fiscal, y se involucraron a fondo en el plan homicida en sucesivas reuniones condimentadas con marihuana y alcohol en la casa de Larrea al 1200.

Además deslizó que el imputado Mario Faetani tendría una vinculación “más íntima” con Mercedes, ya que el día del segundo allanamiento a la vivienda de calle Larrea “estaba durmiendo en la casa”.

“Pudimos acreditar que lo habían planificado por lo menos desde junio. Se reunieron en determinadas oportunidades. Presumimos que la esposa es la ideóloga de todo esto. Juntó a esta gente para cometer este hecho. Y en virtud de esta metodología que dispusieron entre todos la llevaron a cabo el primer día que él llegase a la ciudad de Rosario. Los golpes en el cráneo fueron los que ocasionaron el fallecimiento. Entendemos que lo han drogado con alguna sustancia que impidió la resistencia, ya que él era una persona que medía casi dos metros y pesaba 130 kilos”, añadió el conferencia de prensa el fiscal Adrián Spelta.

Y agregó: “El golpe más importante es en la zona superior del cráneo. Por la altura, tiene que haber estado sentado o inmovilizado por debajo de la altura de los imputados”.

Todos presos, la familia implicada

La expareja de Gustavo Elorrieta, el gendarme asesinado en Roldán cuyo cuerpo fue hallado el pasado viernes, y dos amigos de su hijo quedaron presos como coautores del crimen. La Fiscalía ventiló evidencias que la jueza que presidió la audiencia valoró contundentes. Ello, con relación a una causa que explotó el jueves de la semana pasada y por 48 horas representó un misterio en el Gran Rosario, hasta el hallazgo del cuerpo en el interior de un aljibe y las detenciones.

A entender de la Fiscalía, el homicidio de Elorrieta fue con alevosía, un agravante que implica actuar a traición y sobre seguro contra la víctima, puesto que el gendarme habría sido reducido con una droga (presumiblemente una inyección de ketamina). También premeditado y calificado por el vínculo: habría sido un plan que ideó su expareja Mercedes Encina Flores (42).

Elorrieta y Mercedes estaban distanciados y desde abril el nuevo romance del gendarme con una colega de la fuerza pareció haber abierto una grieta con su familia. En julio, decidió ir a Roldán a ver a sus hijos.

Ya entonces se cocinaba el plan para matarlo, sostuvieron los fiscales Adrián Spelta y Gastón Ávila, quienes trabajaron con la Brigada de Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal. En esa conspiración contra el gendarme, también quedaron involucrados dos allegados al hijo adolescente de Elorrieta: Alex Galarza (18) y Mario Luis Faetani (26). Este último, también amigo de Mercedes.

Además de la evidencia material –como los rastros de sangre detectados en varias habitaciones de la casa y en el baúl del Bora que era de Elorrieta y se usó para trasladar el cuerpo; las jeringas con las que se cree inyectaron droga y otros elementos secuestrados en allanamientos que todavía deben peritarse–, en la causa hay testimonios de personas muy cercanas a Galarza y a Faetani que dieron cuenta de un comportamiento cada vez más raro en ambos, acentuado en las semanas previas a la llegada de Elorrieta el 10 de julio. Y coincidentes con las juntadas, cada vez más frecuentes, en la casa de la familia del gendarme, que comenzaron en junio.

Un joven que por poco queda pegado a la causa declaró el jueves pasado: “Esto empezó hace aproximadamente dos meses. Empezó con una joda que hizo Alex Galarza; era un chiste de que quería matar a alguien. Yo pensé que era una joda. Estábamos con un amigo y nos empezamos a reír. Alex decía que querían que él haga un trabajo, que le vean la cara de asesino. Nunca dijo quién fue el que le había pedido eso. Luego pasó el tiempo, no le di importancia. Hace tres o cuatro semanas, Alex me dijo que tenía que limpiar una casa, me lo mandó por WhatsApp. “Él dijo algo como «borrar evidencias»”.

También hay un testimonio de una adolescente allegada al grupo se había hecho “muy amiga” del hijo de Elorrieta desde hace un mes. La chica fue testigo de varios encuentros en los que Mercedes, que adolece de problemas en la visión, aparecía y se ponía a hablar de Elorrieta; de cómo su amigo Mario se mostraba cada vez más cercano a la mujer. Y que el clima en los encuentros, ya en julio, se tornaba más extraño. "A mí me dio la sensación de que Mercedes le llenaba la cabeza a Mario", fue la declaración de una joven allegada a los acusados, cuyo testimonio fue valioso para dar cuenta de la génesis del plan criminal.

La testigo recordó que una noche, de regreso de una de esas juntadas, tuvo una charla mientras iba en bicicleta con su amigo, a fin de cuentas preso.

“Mario –recordó la chica– me contó algunas cosas, me dijo que Mercedes se había metido en algo de la magia negra, como que ella tenía el pensamiento de matarlo sí o sí. Que ella le dijo que Gustavo había sido el culpable de que ella perdiera la vista. También me dijo Mario que él la iba a ayudar a Mercedes”.

Como el celular de Elorrieta dejó de emitir señal desde las 23.30 del día 10, se cree que lo mataron esa noche o en horas posteriores. El 12 de julio se propusieron descartar la evidencia. En un pozo de agua tiraron el cuerpo en un descampado. De regreso una mala maniobra con el freno de mano del Bora de Elorrieta provocó un accidente. Adentro iban el hijo del gendarme, Galarza y Faetani, además de un joven que usaron de chofer y al parecer desconocía el plan criminal y que llevaba un cuerpo (aseguró no haber visto el descarte porque lo tapaba el baúl).

El auto quedó inutilizado y cuando la policía lo encontró y en el interior hallaron guantes de látex, una maza, toallones ensangrentados, una lona de pileta y ropas cuyos –según la acusación– talles no se correspondían con los ocupantes del auto.

La conexión con el choque y los hallazgos se convirtieron en un gran cabo suelto en un complot de por sí grosero. Ya por el 25 de julio el misterio de Elorrieta presagiaba lo peor. Para el 27 el círculo comenzaba a cerrarse sobre la casa de Larrea al 1200. Luego, las pruebas de luminol, el hallazgo del cuerpo y los testimonios fueron la evidencia más contundente sobre los acusados.

La fiscalía acusó a los tres de homicidio triplemente calificado por el vínculo y alevosía y pidió la prisión preventiva. La expectativa de pena, en un futuro juicio, es de perpetua.

Elorrieta se encontraba en pareja con otra mujer, una agente de Gendarmería, desde abril. Distintos testimonios dieron cuenta de una relación conflictiva con su ex Encina Flores.

Al término de la audiencia la jueza Valeria Pedrana dictó la prisión preventiva por el plazo de ley para los tres acusados.

En tanto, también hizo uso de la palabra Sthella Mari Elorrieta, hermana de Gustavo, quien pidió la tenencia de María, la nena de 11 años hija de la imputada y la víctima, quien tiene trastorno del espectro autista.

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