Para los argentinos que tienen más de 40 años, la selección de Bélgica despierta distintos recuerdos. Surge un sentimiento amargo si se evoca lo sucedido en el Mundial de España 1982, cuando Maradona, Kempes y compañía sufrieron una inesperada derrota en el debut por 1 a 0. Y placentero si se rememora la semifinal de México 1986, con los golazos de Diego para una victoria por 2 a 0 que encaminó al seleccionado nacional a su segundo título mundial. En las primeras horas de esta tarde, uno u otro estado de ánimo será el que invadirá al pueblo futbolero.
Los argentinos esperan celebrar como en México '86 y no sufrir como en España '82
El primer enfrentamiento entre ambas selecciones se dio en el partido inaugural del Mundial de España. Ese 13 de junio de 1982, al conjunto que tenía sentado en el banco de suplentes a César Luis Menotti no le fue bien. Perdió por 1 a 0 con el gol de Erwin van den Bergh, a los 17'. Si bien fue por la 1ª fecha de la etapa de grupos y Argentina tuvo tiempo para recuperarse y clasificar a la segunda fase, costó asimilar ese golpe, que fue un indicio de lo que sucedería después.
Para un país que vivía con gran expectativa la presentación del equipo que contaba con la base del campeón mundial de 1978 y el estreno mundialista de Maradona, se trató de un cachetazo durísimo. Nadie imaginaba que se comenzaría con un traspié, y menos aún contra el seleccionado de un país que no tenía el protagonismo que supo adquirir después, más precisamente cuatro años más tarde.
La caída contra Bélgica en el estadio Camp Nou de Barcelona fue un baño de realidad. Argentina no funcionaba y, salvo en momentos esporádicos de ese Mundial, estuvo lejos de lo que tanto se esperaba. Encima, tuvo que conformarse con clasificar a la siguiente instancia del Mundial como segunda del grupo, y eso lo depositó en una zona temible, con Italia y Brasil. Las derrotas contra ambos seleccionados significaron el final. Cuatro años más tarde, algunas de esas mismas caras argentinas y belgas se reencontraron en México 1986, nada menos que en la semifinal. Ese 25 de junio, en el estadio Azteca, Argentina era de nuevo la favorita. Y para satisfacción de sus hinchas, cumplió con los pronósticos. El toque genial de Maradona tras el pase de Jorge Burruchaga y la endiablada gambeta del diez resultaron letales para el arquero Jean-Marie Pfaff.
Aquella selección dirigida por Carlos Bilardo se encontraba en su plenitud, crecía partido tras partido, y Bélgica lo sufrió en carne propia, pese a que estaba cumpliendo su mejor actuación mundialista, a tal punto que finalizaría en el cuarto lugar.
En cada ciudad y pueblo de la Argentina, la gente salió a festejar el triunfo por 2 a 0 contra Bélgica, convencida que el título era una posibilidad concreta, aunque todavía faltaba Alemania en la final.
Ese es el recuerdo más fresco de las últimas generaciones. Esos jóvenes, los pibes y los que tienen canas, poco pelo o son pelados sueñan con terminar esta tarde cantando y festejando en una calle cualquiera.














