Los vecinos de Colastiné Norte alzaron la voz para denunciar una situación que califican como una "bomba de tiempo". La preocupación central radica en el avance de asentamientos irregulares sobre el terraplén Garello, una infraestructura crítica que protege a gran parte del sector de las crecidas de los ríos.
Colastiné Norte: denuncian que asentamientos irregulares sobre el terraplén Garello ponen en riesgo la defensa hídrica
Los vecinos advierten que las ocupaciones irregulares dañan el talud y generan filtraciones que podrían provocar inundaciones. Además, reclaman por una ola de robos, disparos y conexiones ilegales de energía.
Colastiné Norte: denuncian que asentamientos irregulares sobre el terraplén Garello ponen en riesgo la defensa hídrica
Según relataron, las construcciones precarias están dañando el talud de defensa, lo que podría derivar en una tragedia hídrica si el río vuelve a subir.
“El terraplén es lo que evita que el agua ingrese. Si se rompe, el agua llega hasta la ruta y nos inundamos todos”, advirtieron con angustia los vecinos. Los residentes señalan una preocupante ausencia de autoridades municipales y provinciales en el control de estas tierras: “Vemos que el deterioro avanza y nadie viene a mirar cómo está la defensa”.
"De un lado una obra espectacular, del otro tierra de nadie"
Los vecinos describieron una paradoja visual y de gestión que se vive en el lugar. Mientras que en un sector del terraplén Garello se están llevando a cabo importantes obras de reparación y mantenimiento, a escasos metros el panorama cambia drásticamente. "Girás el cuerpo y del otro lado hay asentamientos, basura y abandono. Es una desigualdad total en la misma zona", graficó una vecina.
Inseguridad y colapso de servicios
Al riesgo de inundación se le suma un combo de inseguridad y deficiencia en los servicios básicos que alteró la paz de la costa:
Ola de robos: los habitantes denuncian que cada nuevo asentamiento llega acompañado de delitos. "Roban macetas, bombas de pileta, juegos de jardín; cualquier cosa vendible. Te vas a trabajar y cuando volvés tenés las rejas forzadas", lamentaron.
Violencia nocturna: relataron que son frecuentes las corridas, los disparos y la música a alto volumen durante todas las noches, lo que vuelve al barrio "cada vez más peligroso".
Conexiones ilegales: denunciaron que los enganches a la red eléctrica por parte de los ocupantes generan baja tensión y daños en los electrodomésticos de las viviendas formales.
Un reclamo de intervención integral
Si bien los vecinos reconocen la presencia policial, aseguran que los efectivos "tienen las manos atadas" y que las patrullas de la GSI pasan pero no logran frenar el crecimiento de los asentamientos.
El pedido a las autoridades es urgente: exigen controles permanentes para frenar la ocupación de la defensa hídrica y una solución de fondo que garantice tanto la seguridad ciudadana como la integridad del terraplén. “Si a la inseguridad le sumamos el riesgo de inundación, la verdad es que estamos desprotegidos”, concluyeron.













