Los acuerdos políticos que se tejieron las últimas semanas entre el Frente Progresista y una parte importante del justicialismo, con el objetivo de aprobar distintas leyes que son pretendidas por el Ejecutivo y los propios legisladores, también sirvieron para que la Cámara de Diputados sancione el Presupuesto 2012. De esa manera, el electo gobernador Antonio Bonfatti asumirá dentro de dos semanas con el Cálculo de Recursos y Gastos aprobado, tal cual era su idea.
El justicialismo recibe a Antonio Bonfatti con el Presupuesto 2012 aprobado
Para el año que viene, el total de recursos presupuestados asciende a 33.839 millones de pesos y el total de gastos a 33.789 millones, lo que da un superávit financiero de apenas 50.239.000 pesos. En tanto, el 60,14 por ciento de los recursos estarán destinados a las carteras ministeriales de Educación, Salud, Seguridad y Desarrollo Social.
En lo que respecta a las variables macroeconómicas, se calculó un crecimiento de la actividad económica del 5,1 por ciento, se estimó el nivel de precios implícitos (inflación) en un 12 por ciento y un tipo de cambio a 4,45 pesos por dólar. A su vez, contempla recursos por 32.573,68 millones de pesos y los gastos corrientes en 30.229,72 millones de pesos, previendo así un ahorro económico de 2.343,96 millones de pesos.
Si bien desde el punto de vista técnico no hubo mayores objeciones al diseño del proyecto, sí aparecieron varios interrogantes en el seno del PJ acerca de la capacidad de ejecución por parte del Ejecutivo. Fundamentalmente, porque el futuro gobierno tendrá que hacer frente al déficit que quedará de 2011 (alrededor de 1.200 millones de pesos) y también tendrá que cubrir los futuros acuerdos salariales.
Las alternativas para no perder el equilibrio se reducen a un par de respuestas según la oposición: que la recaudación supere ampliamente las expectativas estipuladas, posponer pagos a proveedores y contratistas y así estirar esos compromisos, meter mano a recursos que están dirigidos a obras públicas o solicitar financiamiento externo. En todos los casos, señalan que Bonfatti y su ministro de Economía, Ángel Sciara, tendrán que manejar con rienda corta el gasto corriente para no salirse del libreto ayer sancionado.
De hecho, dejaron en claro que la gestión que termina nunca pudo resolver que el incremento del gasto deje de ser mayor al incremento de los recursos, lo cual abre brechas financieras cada vez más nocivas porque de pasar a tener una provincia superavitaria en 2007, cuando se vaya Hermes Binner el rojo ascenderá a 1.200 millones de pesos según los cálculos del propio Ministerio de Economía.
El debate político
La decisión del kirchnerismo de no trabar la discusión y sanción del Presupuesto 2012 en la Legislatura dejó en evidencia que no todos los justicialistas están invitados a sentarse en la mesa de negociación con el Frente Progresista. Es que apenas 12 horas después de la media sanción del Senado, el oficialismo y el Frente para la Victoria tuvieron que apurar la reunión de la comisión de Presupuesto y Hacienda para hacer el dictamen que habilita la discusión del tema en el recinto.
Alrededor de las 8 la mencionada comisión sesionó, pero no todos los legisladores se enteraron. Así lo remarcó el diputado Mario Lacava un par de horas después cuando se discutía el proyecto en la Cámara baja. El obeidista no se anduvo con vueltas para recalcar que el acuerdo se hizo “entre gallos y media noche, o media noche y gallos” y luego lanzó una serie de quejas a propios y extraños por aprobar una ley fundamental a espaldas de su sector.
Fue entonces que criticó el método utilizado, la falta de tiempo para estudiar el tema con detenimiento (entre la media sanción del Senado y la sanción definitiva en la Cámara baja transcurrieron sólo 15 horas) y la ausencia de respuestas del gobierno a pedidos de informes que hacen foco en el aumento del gasto corriente y la subejecución del presupuesto de obras públicas del presente período. Con esos argumentos pidió a sus pares autorización para abstenerse.
De todas maneras, aprovechó la ocasión para señalar que el Presupuesto 2012 tiene los mismos vicios técnicos que el presupuesto actual, lo que indica que pese al superávit previsto en el texto habrá más déficit, que sólo se resolverá con “impuestazos”, “aumentos de tarifas” y probablemente un menor ofrecimiento salarial a los estatales. Es decir, un ajuste que no hace el gobierno en sus gastos corrientes pero sí en la ciudadanía.
Incluso, dijo que en lo que va de 2011 “la variable de ajuste fue la obra pública, porque hay entre un 40 y un 45 por ciento de las tareas que están sin ejecutarse”. Con tales afirmaciones, muy duras en contra del oficialismo, los diputados del FPCyS no habilitaron que se abstenga. Lacava estalló en bronca y los acusó de querer amordazarlo para que no diga verdades. Luego, la coalición gobernante reconsideró su posición y avaló la solicitud, aunque advirtieron que el diputado obeidista lanzó injurias, retos y admoniciones que no se corresponden con la realidad. Por último, se votó la ley con 32 votos positivos, una abstención y varias ausencias, algunas de ellas porque no querían acompañar el texto.















