“Proponemos conciliar criterios en torno de un candidato a presidir la Cámara de Diputados que tenga como condiciones surgir de la militancia, que sea peronista, y —fundamentalmente— que sea leal al proyecto nacional y popular encarnado por el gobierno de la compañera Cristina Fernández de Kirchner”, dice en su párrafo crucial el comunicado que ayer firmaron los diputados electos Gerardo Rico, Silvia De Césaris, Ricardo Luján, Leandro Busatto, Oscar Urruty, Darío Maccioli, Eduardo Toniolli, Erika Gonnet, Federico Reutemann, Marcelo Picardi, Avelino Lago, Germán Kahlow, Marcela Aeberhard, Bernardo Darío Vega, Olga Coteluzzi, y Luis Daniel Rubeo.
El PJ santafesino, en pie de guerra por la presidencia de Diputados
Si el párrafo hubiese tenido expresión “que sea afiliado peronista” como originalmente se había propuesto en lugar del más neutro “que sea peronista” como una de las condiciones exigidas por el grupo para votar al próximo presidente, la alusión a María Eugenia Bielsa sería inequívoca. Y el castigo también, ya que los otros dos requisitos son “militancia” y “lealtad” al gobierno nacional. Es decir, que habrían afirmado, por escrito, que la ex vicegobernadora de Jorge Obeid no tiene militancia (un dato que no es desconocido ni tampoco negado por ella) pero también que no es alguien confiable para el gobierno de CFK.
Supuestos dichos de Bielsa de que no piensa afiliarse al peronismo o que sólo comparte trazos de la ideología de este partido como del modelo que dice aplicar la Casa Rosada atizaron la rebelión que ayer tomó formó en el club de campo de UPCN en Colastiné, distrito costero de la capital provincial, donde a las 11,30 los 16 legisladores que luego compartieron un asado pusieron un cepo que, por ahora, parece definitivo a sus aspiraciones. Sobre todo la de concentrar en su persona la interlocución con el gobierno socialista de la Casa Gris.
“Cristina obtuvo el 54 por ciento de los votos. Guste o no, eso es una enormidad que marca una bisagra. Ahora bien, pensar que la interlocución con el gobierno del partido del líder que salió segundo y que aspira a capitalizar ese espacio en el país, se puede dejar en manos de alguien que juega de líbero, es descabellado. Ni el mas elemental manual de política lo acepta”, dijo ayer en estricto off un legislador quien asegura que el malestar con Bielsa viene de reuniones previas en las que habría formulado las aseveraciones que se le atribuyen.
Otro legislador dijo a La Capitala que “en rigor se está frente a una negociación que recién empieza y que de aquí a la primera semana de diciembre oscilará ostensiblemente pero nadie busca romper nada”. Paradójicamente quien habló de fractura fue la propia Bielsa, quien ayer agitó el fantasma de que una elección divida del PJ dejaría en manos del socialismo la presidencia del cuerpo.
Reacción
Rápidamente, el kirchnerismo reaccionó a la acusación que la diputada electa formuló ayer en las radios y le devolvió la pelota. “Bielsa dice que votar a otro que no sea ella es votar al socialismo. Pues si en un consenso entre los 28 otro diputado que no sea ella obtiene la mayoría, ¿qué hará? ¿No votará? En ese caso, ¿quién estaría fracturando?. En primer término seguimos siendo primera minoría”, dijo un legislador capitalino a este diario. No obstante, siguieron sin responder abiertamente por los medios.
La clave de la disputa parece ser la interlocución (y todo lo que ello implica en negociaciones que deberán ser constantes) con el socialismo o, si se prefiere, con el segundo gobierno del Frente Progresista. Así se desprende del primer párrafo del documento que ayer difundieron los 16: “La coyuntura política en la provincia, como caja de resonancia de los reclamos y las necesidades del pueblo santafesino, nos exige sentar principios claros y posiciones transparentes” dice con claridad meridiana.
Los firmantes reivindican luego la reunión con intendentes y presidentes comunales en Granadero Baigorria del miércoles pasado, “desde el enorme volumen político que tuvo como marco esa reunión, desde la transparencia que pueden exhibir todos quienes asistieron, desde la legitimidad que otorga el voto recibido, y desde la responsabilidad que nos asiste para lograr un funcionamiento de excelencia en la Legislatura, por respeto al pueblo que nos votó”.
Desafíos
Desde esa ampulosa autodefinición declararon que su “decisión” de “encarar el desafío del próximo período legislativo junto a los compañeros que acompañaron en forma irrestricta al gobierno nacional en los peores momentos, cuando se sucedían a diario acciones destituyentes. Impulsamos la legitimización de todos los compañeros y compañeras votados para representar al pueblo santafesino”.
Dicen reconocer como positivo actuar en “el marco de la unidad, aún en la diversidad. La unidad se expresa en el apoyo y acompañamiento incondicional a las políticas públicas del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y al proceso político inaugurado por Néstor Kirchner el 25 de mayo de 2003”. Pero condicionan esa unidad: “Nuestra voluntad es actuar en base a acuerdos y consensos, porque en esta coyuntura resulta imprescindible que las decisiones no sean impuestas, sino que resulten del debate y se lleven adelante en forma colectiva”, dicen en el primer mandoble que suena dedicado a Bielsa.
En seguida, el documento agrega otra atención a la diputada electa: “Creemos firmemente que los liderazgos no se imponen, se construyen”, para luego pasar descerrajar el tiro de gracia aunque aclarando que no se consideran “sectarios ni excluyentes” proponen “conciliar criterios en torno de un candidato a presidir la Cámara de Diputados que tenga como condiciones surgir de la militancia, que sea peronista, y —fundamentalmente— que sea leal al proyecto nacional y popular encarnado por el gobierno de la compañera Cristina Fernández de Kirchner”.














