Juan Dávila y Verdin es un intelectual santafesino que en materia de educación tiene una propuesta única. Arrancó estudiando historia en la UNL pero pronto se fue a vivir y seguir formando en el exterior, donde entendió que en América latina hace falta repensar el sistema universitario ¿Una de las soluciones? FuturED, una organización educativa internacional que fundó en Mónaco, logró desarrollar en Reino Unido y puede contribuir con los objetivos de desarrollo sostenible planteados por la ONU. Unos 21.610 estudiantes ya pasaron por su plataforma.
La mirada de un santafesino que creó una plataforma de educación internacional
Por Mario Córdoba
La mirada de un santafesino que creó una plataforma de educación internacional
Su familia siempre estuvo vinculada al mundo de la educación, la política y las relaciones internacionales. A los 18 años arrancó a estudiar en la UNL, donde se graduó de Bachiller Universitario en Historia. Luego tuvo la oportunidad de irse a Europa con una beca, y se dedicó a las finanzas en Bélgica y los Países Bajos. Dávila y Verdin es Licenciado en Políticas Globales y Relaciones Internacionales de la Universidad de Londres. Luego, se graduó como máster en Administración de Empresas en la Universidad de Mónaco.
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Explicó que Mónaco es el país soberano más pequeño del mundo después de la Santa Sede. El país solo tiene 2 km² y habitan 40.000 personas, tiene el "tamaño de barrio Guadalupe", y hay una fuerte relación con la sustentabilidad, ya que no hay recursos naturales. El compromiso internacional del Príncipe Alberto II de Mónaco para lograr un mundo más sustentable inspiró a Dávila y Verdin para pensar en la situación de América latina en términos educativos y sustentabilidad a nivel superior. Y remarcó: "Discutimos con mi equipo que la situación en América latina era complicada, tanto en el sector público como en el sector privado. Porque mientras en Europa desde el Proceso de Bolonia una carrera de grado demora tres años full time y cuatro part time, en América latina un estudiante universitario para conseguir las mismas capacitaciones demora el doble, entre ocho y nueve años". Aclaró que este panorama se puede ver en toda región, no solo en Argentina.
En la misma línea, Dávila y Verdin sostuvo, "en los Estados Unidos donde hay 40 millones de latinos, solo uno de cada diez y hasta incluso menos en algunos Estados accede a la universidad, por lo que podemos observar que el promedio per cápita de científicos que hablen español como idioma materno sigue siendo muy bajo”.
“Además, si hoy hablás de sustentabilidad y no hablás de educación para la sustentabilidad todo lo que construyas ahora en diez años lo vas a tener que volver a construir porque no tenés una generación preparada para llevar adelante ese cambio ¿Tenemos suficientes científicos? No, en América latina no tenemos suficientes científicos per cápita para generar estos cambios que necesitamos. Necesitamos hablar de diseño académico efectivo, de cómo están diseñadas las carreras, cuánto de sustentabilidad incluyen en su diseño", expuso. Para el profesional hay un “uso deficitario de los recursos humanos y sociales" de las universidades latinoamericanas.
Entre las consecuencias de esta falta de diseño académico, destacó: "En África, Medio Oriente, y Asia actualmente hay chicos que terminan la carrera entre tres o cuatro años y le están llevando a los latinoamericanos cinco años de experiencia laboral".
Por otra parte, para contextualizar más aún la situación, Dávila y Verdin junto a su equipo hizo un estudio en 14 países donde analizaron la composición de sus parlamentos a nivel regional, local y nacional. "Encontramos que entre el 30% y el 50% de los políticos no tiene formación académica", precisó. Es por eso por lo que consideró que no pueden interpretar dialécticamente las estadísticas que permiten hacer los cambios necesarios para adoptar políticas públicas que lleven a una sociedad más sustentable. “Hablar de sustentabilidad es hablar de crear procesos administrativos más efectivos, que se transmitan a través de un sistema educativo que responda a la realidad y los desafíos que estamos viviendo en la actualidad.”
Cuando contrastaron las cifras de las tasas de graduación y abandono, los diseños académicos y las listas de los programas viejos con la situación política, llegaron a una conclusión: "En Latinoamérica te das cuenta de que hay un embudo que lleva hacia el subdesarrollo bastante importante".
En la pandemia observó que había plataformas online que ofrecían material y una salida híbrida a las universidades, aunque sostuvo que siguen siendo "muy introductorias". Frente a este problema, en la Universidad Internacional de Mónaco junto a otros profesionales creó una plataforma educativa en español e inglés, porque además observaron que menos del 5% de los contenidos disponibles en las otras webs estaban en español. "Desarrollamos FuturED, una plataforma educativa bilingüe, con contenido en castellano e inglés. Todo el contenido educativo en la plataforma esta alineado con la agenda 2030 de la ONU", expresó. En abril de 2021 salió esta alternativa educativa y en este tiempo que pasó ya llegaron a firmar 45 acuerdos en 14 países para desarrollar contenidos educativos para universidades, organismos internacionales, empresas públicas y privadas, ONG. También son proveedores de contenido educativo para gobierno británico y de las Naciones Unidas.
Como la Universidad Internacional de Mónaco tiene un acuerdo con la Universidad para la Paz de las Naciones Unidas (Upeace), y FuturED se convirtió en una iniciativa muy escalable, Juan Dávila y Verdin fue invitado a continuar con sus investigaciones a nivel internacional, sumándose al programa de Derecho Internacional y Diplomacia que organiza la Upeace conjuntamente con el Instituto de las Naciones Unidas para las Formación e Investigaciones (Unitar). La Universidad para la Paz fue creada por resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas en 1980 bajo los auspicios del gobierno de Costa Rica y con el fin de realizar estudios vinculados a la paz.
"Actualmente vemos que hace falta un cambio de paradigma, especialmente en América latina. Sin suficientes graduados no puede haber una clase política que entienda cuáles son los cambios que tiene que hacer ni tampoco las aplicaciones tecnológicas que hacen falta. Y las instituciones necesitan apoyo para hacer este cambio de paradigma y en el diseño académico. Los docentes necesitan apoyo, los estudiantes necesitan apoyo. Si seguimos abriendo instituciones o carreras, pero con la misma estructura evidentemente en algún momento vamos a tener más universidades y estudiantes pero también la población va a crecer y todo lo que tengamos se va a licuar en cuestiones de crecimiento", resaltó el santafesino.
Profundizando en el diseño académico, cree que la virtualidad no va a cambiar la presencialidad, pero debe haber carreras híbridas. Para entender esta necesidad, ejemplificó: "Un chico de Alto Verde que tiene la ciudad universitaria en frente si tiene bajos recursos, aunque la universidad y la matrícula sea gratuita, ese chico tiene que cursar mañana y tarde, es muy difícil que se vaya a graduar. Porque no tiene forma de compensar esos horarios, no hay tampoco una política de becas sistemáticas para que estos alumnos estudien, continúen ese estudio y no tengan que preocuparse por nada más. Eso es diseño académico, no es solamente una beca de fotocopias".
"La problemática es multicausal. No es solo una falta de financiación, es mejorar cómo están distribuidos los recursos actuales", indicó. Entre estos cambios que beneficiarían al sistema educativo propuso un software antiplagio, ya que le ahorraría horas a la administración universitaria; una aplicación de blockchain que pueda hacer la trazabilidad del trayecto educativo de un estudiante desde el jardín hasta su doctorado. "A partir de eso sacar estadísticas y poder armar clases especiales para que esos alumnos puedan incorporarse, eso es integración", apuntó.
Dávila y Verdin, no ahorró en críticas hacia el sistema educativo actual: "Si a la universidad entran 5.000 estudiantes y se gradúan 50, lo que la universidad no está produciendo son profesionales, son fracasados. Está produciendo 4.950 fracasados que van a tener que reinventarse por fuera de los sistemas educativos."
Consideró que aquellos jóvenes que terminan su carrera a los 27 o 30 años ya son "estudiantes viejos" con una carrera de grado. "En paralelo y a esa edad está compitiendo con un chico en un mercado local que tiene un máster a los 22 años y un doctorado a los 25, más tres o cuatro años de experiencia laboral", expresó sobre el escenario que se les presenta a los jóvenes que desean conseguir un empleo en el exterior.
Según el licenciado un ejemplo de modelo exitoso es Costa Rica. Tiene 5.200.000 habitantes y 60 universidades, mientras que en su desarrollo a nivel de sustentabilidad cuenta con una tasa negativa. Para el santafesino en América latina el modelo público y privado tienen los mismos problemas.
Por otro lado, el experto logró representar a la Universidad para la Paz en la COP26 en Glasgow. En estas conferencias de cambio climático observaron que duran dos semanas y en cada día se aborda una temática distinta que va de la mano con los 17 objetivos de desarrollo sustentable de la agenda 2030 de la ONU como finanzas, juventud, igualdad de género, entre otros. Sin embargo, la educación no tiene ningún día asignado, es por eso por lo que hace varios años algunas organizaciones empezaron a plantear la posibilidad de hacer mesas temáticas, conferencias y eventos referidos a la educación de calidad. En la COP27 que se llevó a cabo este año lograron avanzar un poco más en la agenda.
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