La salud de los niños

Pablito, el nene trasplantado por hepatitis pudo ver a sus padres

El sábado fue un día inolvidable y feliz para la familia Álbarez. "No quiere que me vaya ni un minuto de su lado", contó la mamá de Pablito

Domingo 15 de Mayo de 2022

“Me avisaron a la mañana que tenía que venir porque Pablito se había despertado y estaba inquieto porque me extrañaba”. Vanesa Sobrero, la mamá de Pablo Álbarez, el nene de ocho años que fue trasplantado de urgencia por una hepatitis fulminante, no deja de repetir que al fin se siente feliz, muy feliz, por cómo está mejorando su hijo día a día.

“No hizo otra cosa que mirarme. Ahora no quiere que me vaya ni un minuto de su lado”, dijo emocionada a La Capital, ayer por la tarde, desde la habitación de terapia donde está internado "Pablito".

Los médicos del Sanatorio de Niños que asistieron, operaron y siguen la evolución del paciente se muestran cautos pero no dejan de mencionar que las cosas están “saliendo bien y de no presentarse ninguna complicación en diez días es posible que pueda irse a su casa”.

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El enfermero Emmanuel Ponce en la terapia infantil donde se encuentra internado Pablito.

El enfermero Emmanuel Ponce en la terapia infantil donde se encuentra internado Pablito.

Así lo señaló el cirujano Lisandro Bitetti, uno de los profesionales que forma parte del equipo de la Unidad de Hígado y Trasplante del centro médico de Grupo Oroño, el único lugar habilitado en esta zona del país para este tipo de intervenciones.

El miércoles 4 de mayo por la noche se conoció que un paciente había ingresado al Hospital de Niños Zona Norte, derivado desde el centro de salud Eva Perón de Funes, donde vive, por un cuadro complejo a nivel hepático.

La noticia cobró mayor relevancia ya que días antes la Organización Mundial de la Salud (OMS) había lanzado un alerta por un incremento de casos de hepatitis grave sin causa conocida en niños de Gran Bretaña y otros países del hemisferio norte.

A su vez, el Ministerio de Salud de la Nación en Argentina informó a la población sobre esta situación y pidió a los médicos que estén atentos ante la posible aparición de casos similares.

El de Pablo fue el primero en el país con esas características y por eso la situación encendió las alarmas, aunque los médicos y las autoridades sanitarias aclararon desde el principio que se trataba de un caso aislado, que no había otros pacientes pediátricos con problemas hepáticos severos y que en el 50% de los casos graves que requieren trasplante nunca se logra saber la causa que provoca la falla hepática.

La noticia recorrió el país. El apoyo hacia la familia de Pablo fue inmediato, tanto desde la comunidad de Funes (la ciudad en la que vive) como desde la de Rosario. También llegaron mensajes de apoyo en las redes sociales desde otras ciudades e incluso desde países de todo el mundo.

Durante toda la semana rosarinos y funenses, en especial, siguieron de cerca cada una de las instancias de la enfermedad de Pablito quien, unos días después de ser internado, fue inscripto en emergencia nacional ante el agravamiento de su cuadro.

Hace cinco días apareció un donante compatible en La Pampa. Se inició el operativo y unas horas después de que llegue el órgano el nene fue ingresado al quirófano para recibir el injerto que podía salvarle la vida.

Alejandro Costaguta, jefe del equipo, y una veintena de profesionales se pusieron en marcha para lograr que el trasplante tenga éxito.

Con mamá cerca

Si bien los padres pudieron ver a su hijo a través de un vidrio e incluso acercarse mientras aún estaba en el posoperatorio inmediato fue recién ayer cuando Pablo se despertó y pidió por su mamá.

“Le di un beso y le dije que le habían mandado saludos todo el mundo. No hacía otra cosa que mirarme. Se dormía. Volvía a despertarse y no quería que me fuera. Yo tampoco, lo único que necesito es estar cerca de él”, dijo Vanesa a pocas horas del reencuentro cara a cara con su hijo.

La mamá de Pablito comentó que cree que el niño apenas comprende lo que le pasó.

Además de todas las instancias médicas para ir retirando todos los soportes invasivos e ir probando las drogas inmunosupresoras que intentan evitar el rechazo del órgano nuevo, Pablo recibirá apoyo profesional desde el punto de vista psicológico para ir asimilando todo lo que le sucedió, tal como ocurre en estos casos.

“Hoy (por ayer) los papás van a estar todo el día con él. Después la idea es que se quede la madre para asistirlo en la alimentación (ya comenzamos a probar la tolerancia oral), ayudarlo en la higiene, para que él se vaya sintiendo cada vez mejor. Al estar lúcido pide a su familia”, señaló Bitteti, quien agregó que en la sala de terapia infantil del sanatorio en la que se encuentra Pablo están dadas las condiciones de espacio para que puedan quedarse ambos padres.

El equipo del centro privado (que atiende a chicos con o sin obra social cuando necesitan un trasplante y recibe la supervisión y el apoyo del Cudaio, dependiente del Ministerio de salud provincial) ya realizó más de 15 injertos en chicos con hepatitis fulminante en los últimos años.

Agradecimiento

El martes se cumplirá una semana del trasplante. Todo marcha de acuerdo al mejor escenario esperado por sus seres queridos, los médicos y todo el equipo del Sanatorio de Niños. “Son días importantes y estamos atentos a todo para que la evolución siga siendo buena”, remarcó Bitetti.

Emocionada y apurada por cortar la conversación para volver de inmediato a estar “pegada” a su hijo, Vanesa comentó: “No tengo palabras para agradecer a los funenses, a los rosarinos, a toda la gente del Hospital Zona Norte y a los médicos, enfermeros, a cada uno de los que trabajan en este sanatorio. Jamás olvidaré a los padres del donante que tuvieron ese gesto inmenso en medio del dolor. El agradecimiento que tengo es inmenso. Ahora solo quiero que Pablito se sienta bien y que volvamos a estar en familia”.

Por Florencia O’Keeffe

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