Sobre seis puntos en disputa, Unión apenas cosechó dos. Si bien está invicto, las estadísticas no cierran, dado que en estas dos fechas alcanzó apenas el 33% de eficacia. Pero sin dudas lo que genera mayor fastidio en el plantel rojiblanco y en su entrenador Juan Manuel Azconzábal, es que en los dos partidos fue superior a su rival.
Unión y el pecado de no traducir su juego en resultados
Unión tuvo mayor tenencia del balón y más remates al arco que sus rivales, pero aún así no logró ganar ningún cotejo.
Ante Atlético Tucumán el elenco tatengue tuvo el 59% de la posesión del balón y remató en 19 oportunidades, seis de ellos al arco. Pero convirtió dos goles, el último de ellos en tiempo de descuento y de tiro libre. En contrapartida, el equipo tucumano, tuvo el 41% la pelota y ejecutó siete remates, cuatro de ellos al arco. El partido terminó 2-2.
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Por su parte, frente a Huracán, el Tate tuvo el 53% la tenencia del balón, contra el 47% del Globo. Así las cosas, Unión ejecutó 19 disparos (los mismos que ante el Decano) pero cuatro de ellos fueron al arco. Mientras que Huracán remató en nueve ocasiones, pero apenas dos con destino al arco defendido por Sebastián Moyano. Y fue empate 1-1.
Por ello y en base a los números, es muy grande el contraste entre Unión y los rivales que tuvo. El Tate manejó más la pelota, tuvo mayor cantidad de pases, como así también remates ejecutados y disparos al arco. Pero aún así, no ganó, marcó y recibió los mismos goles. Y ese es el pecado de Unión en este inicio de la Copa de la Liga.














