Colón

El duro momento de un jugador de Colón con el coronavirus

Ignacio Chicco, arquero de Colón, contó el duro momento familiar que le tocó vivir a su familia. "Fue una película de terror", afirmó.

Miércoles 16 de Junio de 2021

En Colón todo es felicidad como consecuencia de haber abrochado su primera estrella, tras la final de la Copa de la Liga Profesional que el equipo de Eduardo Domínguez le ganó a Racing por 3-0, en el estadio San Juan del Bicentenario. Sin embargo, hay otra historia que tiene que ver con el coronavirus, y en este caso la particular que le toca vivir a Ignacio Chicco, el segundo arquero del plantel.

Ignacio Chicco, a quien se lo vio festejar con todo el título en San Juan que logró con Colón, le tocó vivir una situación muy particular con el coronavirus, ya que por la enfermedad perdió a su abuela y su tío, mientras que su papá estuvo 60 días internado en terapia intensiva pero se pudo reponer.

"Fue una película de terror y fue el peor comienzo de año de mi vida", le confesó Ignacio Chicco a Super Deportivo Radio por Radio Villa Trinidad sobre la realidad que le tocó vivir a su familia con el coronavirus. Los mensajes de Eduardo Domínguez, los viajes todos los días a Brinkmann - su ciudad en Córdoba- y entregarle su celular al utilero detrás del arco, en cada entrenamiento, para estar pendiente a cualquier llamada.

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"Tuve el peor comienzo de año de mi vida. Me tocó perder a mi abuela y mi tío y mi viejo estuvo muy grave por coronavirus. Fueron dos meses donde si te digo que fue una película de terror me quedo corto, donde sufrí un montón tanto yo como mi familia. Fue un golpe muy duro que nos dio la vida", recuerda Ignacio Chicco aún con mucho dolor. "Por suerte hoy a mi viejo lo tengo en mi casa, recuperándose de a poco paso a paso", agregó el arquero de Colón.

A la hora de recordar las emociones después de conseguir el título con Colón, Ignacio Chicco contó lo primero que hizo: "Me fui a buscar el teléfono para hacer videollamadas con mi familia. Me largué a llorar, me quedé en la cancha hablando con ellos. Era una manera de desahogarme y recordar todas las cosas que me tocó pasar que no fueron nada fáciles. Después llegar a Brinkmann -su ciudad- y encontrarme saliendo a ellos de casa todos con mi remera puesta, me dejó sin fuerzas en las piernas y me temblaba todo. Ni te cuento la fuerza del abrazo con ellos".

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Foto: prensa Colón

Foto: prensa Colón

Los momentos de incertidumbre para Ignacio Chicco, durante el semestre, tras la pérdida de su abuela, tío y el estado crítico de su padre, fueron muchos y el mismísimo arquero se encarga de relatarlos. "Hubo semanas que viajaba todos los días de Santa Fe a Brinkmann o San Francisco, donde estuvo mi viejo internado en terapia. Justo se trataba del momento de pretemporada, donde los trabajos era exigentes, pero uno se aferró a la familia, somos unidos y eso fue fundamental para transcurrir esta situación fea que nos tocó vivir. Fueron las semanas mas críticas de mi vida. A veces uno minimiza la pandemia hasta que le toca vivirlo de cerca y toma conciencia que es algo peligroso y grave. Hubo dos semanas que le dejaba el celular al utilero o al auxiliar que estaban detrás del arco en el entrenamiento para ver si el celular sonaba o había un mensaje sobre la salud de mi padre. Hubo noches que dormía con un ojo abierto y el otro en el celular", destacó el arquero de Colón.

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Continuando con su relato, Ignacio Chicco contó de qué manera le afectó la pérdida de su abuela por el coronavirus, y destacó: "Ya no tengo mas abuelos. Estaría muy contenta mi abuela, porque siempre veían todos los partidos, nos llamaban, se interesaban. También el logro fue para ellos. Seguramente estarán orgullosos y siempre están para darnos una mano. Mis cuatro abuelos eran futboleros".

Por último, enalteció la imagen de Eduardo Domínguez y el gesto que tuvo para con él cuando atravesaba esta situación familiar compleja con el coronavirus: "Con Eduardo me tengo que sacar el sombrero. Siempre me dio lugar a que tome la decisión que crea correspondiente: tanto a venir con la familia o entrenar y despejarme un poco. Siempre estuvo presente llamándome o escribiéndome. Todas las tardecitas me mandaba un mensaje preguntándome como estaba la salud de mi papá. Siempre se lo voy agradecer de por vida. Tanto él, como el resto del cuerpo técnico y médico. Lo mismo la dirigencia y los compañeros".

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