Colón encontró en la solidez defensiva uno de los argumentos para cerrar de buena manera la fase regular de la Primera Nacional. El triunfo por 2-0 ante Defensores de Belgrano no solamente le permitió despedirse con una victoria, sino que también ratificó una tendencia que Iván Delfino pretende convertir en un sello de su equipo: la capacidad de sostener el arco en cero.
El sello de Delfino: Colón construyó una de sus fortalezas en el arco en cero
Colón cerró el campeonato con el arco en cero, una marca registrada desde el regreso de Iván Delfino. Los contundentes números de su imbatibilidad.
Por Ovación
UNO Santa Fe / José Busiemi
El Sabalero terminó la etapa clasificatoria con dos partidos consecutivos sin recibir goles. Primero superó por 2-0 a Ciudad de Bolívar como visitante y luego repitió el resultado frente al Dragón en el Brigadier López. Dos actuaciones que le permitieron recuperar una característica que ya había mostrado durante otros pasajes del campeonato y que resulta fundamental para afrontar los cruces de eliminación directa.
La defensa como punto de partida en Colón
Antes de esta doble victoria, Colón había conseguido encadenar cuatro encuentros sin goles en contra. La serie comenzó con el contundente 3-0 ante Los Andes en Santa Fe, continuó con el empate sin goles frente a All Boys en Floresta, siguió con el 1-0 ante Estudiantes de Buenos Aires en el Brigadier López y se completó con el 0-0 frente a Mitre en Santiago del Estero.
Aquella racha se interrumpió con el 2-2 ante Almirante Brown, en un partido en el que el equipo de Delfino volvió a evidenciar algunas dificultades para proteger una ventaja. Sin embargo, en el tramo final de la fase regular consiguió corregir ese aspecto y cerrar con dos presentaciones consecutivas sin conceder tantos.
Una característica de los equipos de Delfino que disfruta Colón
La búsqueda de un equipo confiable desde atrás no es una cuestión circunstancial. Es una de las premisas que suele identificar a los conjuntos conducidos por Delfino, que prioriza el orden, las distancias entre líneas y la concentración para reducir los espacios que puede aprovechar el rival.
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Desde que asumió en Colón, el entrenador consiguió que su equipo terminara con la valla invicta en ocho partidos: ante San Telmo (1-0), Patronato (3-0), Los Andes (3-0), All Boys (0-0), Estudiantes de Buenos Aires (1-0), Mitre (0-0), Ciudad de Bolívar (2-0) y Defensores de Belgrano (2-0).
En contrapartida, recibió goles en cinco compromisos: el 2-1 frente a San Miguel, la derrota 0-1 ante Racing de Córdoba, el 1-2 frente a Deportivo Morón, el 0-2 contra Godoy Cruz y el mencionado 2-2 ante Almirante Brown.
Un respaldo para Colón de cara el Reducido
Los números muestran que Colón logró sostener una identidad defensiva en distintos escenarios y ante rivales con características diferentes. No se trata solamente de acumular partidos sin goles en contra, sino de construir una estructura que le permita competir desde el orden y evitar que cada llegada del adversario se convierta en una situación de riesgo.
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Con el Reducido en el horizonte, esa fortaleza adquiere un valor todavía mayor. En una instancia donde los errores suelen tener consecuencias decisivas y las oportunidades pueden ser escasas, mantener el arco en cero representa una ventaja competitiva. Delfino consiguió que Colón terminara la fase regular recuperando esa seguridad, un aspecto que buscará sostener cuando comience el desafío por el segundo ascenso.














