La temporada 2026 de la Primera Nacional encuentra a Colón renovado casi por completo. Nueva conducción, nuevo director deportivo, plantel rearmado y un mensaje institucional claro: volver a ser protagonista y pelear el ascenso. Sin embargo, en medio de esa refundación, hay una pieza que permanece y que comenzará el campeonato bajo la lupa: el entrenador Ezequiel Medrán.
Ezequiel Medrán, ¿arranca condicionado en el nuevo Colón?
Ezequiel Medrán es el único que continúa del ciclo anterior en Colón y carga con siete partidos sin respuestas en el tramo final de 2025.
Por Ovación
El regreso del Vignattismo, con José Alonso como presidente por Tradición Sabalera, marcó un cambio de rumbo político y deportivo. La designación de Diego Colotto como director deportivo fue otro gesto fuerte hacia la profesionalización del área fútbol. Y en consecuencia, el mercado de pases mostró un golpe de timón: nombres de jerarquía, experiencia en la categoría y perfiles probados.
En ese contexto de renovación casi total, Medrán quedó como el único sobreviviente del tramo final de la caótica temporada 2025. Un año que comenzó con cartel de candidato, con un plantel costoso y apellidos de peso, pero que terminó en decepción: fuera del Reducido y sin siquiera clasificar a la Copa Argentina 2026.
Ni Medrán ni quienes lo precedieron —Ariel Pereyra, Martín Minella y Andrés Yllana— lograron encontrarle la vuelta a un equipo que, en los papeles, parecía armado para ascender. El problema no fue la jerarquía individual, sino la falta de funcionamiento colectivo. Y ese antecedente pesa.
Colón, con un plantel nuevo pero una deuda vieja
Para este arranque, el equipo titular tendría ocho refuerzos y apenas tres futbolistas que continúan respecto al año pasado. La dirigencia apostó fuerte y el mensaje hacia afuera es contundente: Colón vuelve a ser candidato.
La dupla central compuesta por Ignacio Antonio y Matías Muñoz aporta equilibrio y conocimiento de la categoría. En ofensiva, Julián Marcioni y Alan Bonansea —de gran última temporada en Patronato— suman gol y movilidad. Y en defensa, la llegada de Mauro Peinipil, quien en 2024 fue considerado uno de los mejores laterales derechos de la categoría y luego dio el salto a Independiente Rivadavia, refuerza la idea de experiencia y rendimiento probado.
Hay consenso entre dirigentes, socios e hinchas: el plantel ahora sí tiene el perfil adecuado para pelear arriba.
Pero esa tolerancia que puede existir con los futbolistas —por ser nuevos y necesitar adaptación— no será la misma con el entrenador. Medrán arrastra siete partidos sin respuestas claras en el cierre de 2025 y comenzará el campeonato con esa mochila.
Expectativa alta y margen corto
El escenario es claro: ilusión renovada, estadio lleno, dirigencia fuerte y un plantel que, en nombres, ilusiona. En ese marco, los resultados deberán aparecer pronto. No sólo por la tabla, sino por el clima.
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Medrán tendrá que demostrar rápidamente que puede conducir este nuevo proceso y que la experiencia amarga del año pasado dejó aprendizajes. Porque en un Colón que volvió a alinearse institucionalmente y que se armó para ascender, el margen de error será mínimo.
La refundación ya empezó. Ahora, la pelota dirá si el técnico logra ser parte de esa nueva etapa o si el proyecto también lo deja atrás.
















