La confirmación de la inhibición de Colón por parte de la FIFA, tras el reclamo del defensor paraguayo Alberto Espínola, no solo tiene consecuencias deportivas y económicas, sino también un fuerte condimento político en medio de la campaña electoral que desembocará en los comicios del 30 de noviembre.
La inhibición de Colón y su impacto político: ¿por qué puede mover el tablero electoral?
La inhibición de Colón en FIFA podría jugar un papel fundamental en las elecciones del 30 de noviembre. Enterate de todos los detalles.
Por Ovación
La deuda con Alberto Espínola, originada en la gestión de Vignatti
El caso, que se originó por una deuda contraída durante la gestión de José Vignatti, vuelve a poner bajo la lupa la administración del expresidente, hoy referente del Vignattismo, movimiento que se presentará a las elecciones con José Alonso como candidato a presidente y el propio Vignatti en un rol secundario dentro de la lista de Tradición Sabalera.
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La sanción, que impide al club incorporar jugadores hasta saldar la deuda con el lateral guaraní —cifra que ronda los 375.000 dólares y más de 12 millones de pesos, más intereses—, puede ser utilizada como un argumento político de peso por parte de las diferentes agrupaciones. El motivo es claro: se trata de una obligación económica originada bajo el mandato anterior, y su ejecución actual expone los resabios financieros de aquel período, uno de los más cuestionados en materia administrativa.
En ese sentido, el Vignattismo llega a las elecciones con la necesidad de defender su legado, mientras el resto de los espacios buscará capitalizar el impacto de la noticia para instalar un discurso de renovación y responsabilidad institucional. “La inhibición es la muestra de los problemas estructurales que dejó la gestión anterior”, deslizan desde sectores que se oponen al regreso del histórico dirigente.
Godano, con la intención de levantar la inhibición de Colón
No obstante, desde el entorno de la actual comisión directiva se intenta llevar calma. La sanción, aseguran, no representa un riesgo inmediato, ya que la próxima temporada de la Primera Nacional 2026 comenzará recién dentro de más de tres meses, y el club dispone de tiempo para resolver la deuda antes del inicio de la competencia.
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En ese marco, el presidente Víctor Godano mantiene conversaciones para lograr un acuerdo con el entorno de Espínola y levantar la inhibición antes del cambio de mando. Sin embargo, el daño político ya está hecho: el tema se instaló en el debate electoral y promete ser uno de los puntos calientes de la campaña.
A menos de un mes de las elecciones, el caso Espínola aparece como un recordatorio incómodo para el Vignattismo, que aspira a volver al poder tras el descenso de 2023. Y aunque la sanción pueda resolverse en el corto plazo, su impacto simbólico podría ser determinante en la puja por la conducción del club, donde cada detalle cuenta y la memoria institucional pesa tanto como los resultados deportivos.













