Santa Fe

Del Caño: "La actual crisis podría ser peor que la de 2001"

El diputado por el Frente de Izquierda y los Trabajadores respondió a las críticas por el voto en blanco de 2015 y apuntó a las cúpulas sindicales

Viernes 12 de Abril de 2019

El mendocino Nicolás Del Caño, actual diputado nacional por el Frente de Izquierda y los Trabajadores, pasó por Santa Fe para dar apoyo a la candidatura a gobernador de Octavio Crivaro. El candidato del FIT necesita superar los 40.000 votos para participar de las generales y en ese sentido denunció que el piso de votos que establece la ley es proscriptivo para las fuerzas políticas que no disponen de grandes aparatos para solventar sus campañas.

“Por fuera de los partidos tradicionales, la izquierda es la única voz alternativa, más teniendo en cuenta la situación del país, la profunda crisis, lo que escuchamos de Christine Lagarde, que chantajea, o cree que está ella en el poder en Argentina”, resaltó en diálogo con UNO Santa Fe y agregó que lo único que está haciendo el Fondo es “hundir cada vez más a la mayoría popular en la desocupación, el hambre, la miseria”.

Por este motivo, el planteo de Del Caño es directo: “En primer lugar romper con el FMI y a partir de ahí, construir un plan de conjunto de emergencia, con medidas que puedan plantear una salida favorable a las mayorías, que incluye la nacionalización de la banca y el comercio exterior para evitar la fuga de capitales. También el tema de los tarifazos, cómo ponerles fin con todos los recursos energéticos que tiene la Argentina. Que estén gestionados por los técnicos de universidades públicas”.

—En los números, hay similitud con 2001 o 2002, cuando se habla de la capacidad instalada de la industria, de la crisis de las pymes y del comercio. ¿Estamos en ese escenario a nivel social?

—Creo que si no interviene el conjunto de la clase trabajadora y el pueblo para evitarlo, vamos camino a una catástrofe de esas características o peores aún. Pos 2001 hubo un crecimiento de la economía internacional, o sea, después de que generaron un 50% de pobres hubo una recomposición, pero que estaba basada en eso, en que le robaron el 30% del salario a los trabajadores con la megadevaluación que hizo Duhalde. En función de eso, las empresas no invirtieron un peso y con la misma explotación de los trabajadores, muchos en negro y flexibilizados, tuvieron ganancias extraordinarias. Se calcula que de 2003 a 2007 ha sido el mayor período de ganancia y tasa de rentabilidad que ha tenido la clase capitalista en la historia argentina. Ahora no es la misma situación y además los precios de la soja no están en los mismos niveles que aquel momento. La economía mundial está en crisis y no encuentra salida y hay muchos elementos diferentes y más bien se parece a algo mucho peor. Hay que fijarse lo que pasó en Grecia y en todos los países en los que intervino el FMI más recientemente. ¿Cómo va a hacer Argentina para pagar esta deuda? Entonces, nuestro planteo es hay que evitarlo. No estamos condenados a eso, no hay que resignarse. Hay una fuerza social capaz de imponer otra perspectiva, otra salida y es la clase trabajadora. Hay una fuerza política que viene creciendo que es el Frente de Izquierda y la confianza en la movilización y organización del pueblo trabajador. Nunca nos regalaron nada y si Macri no avanzó mucho más, es decir, no pudo aprobar la reforma laboral, fue por la multitudinaria movilización el día que se trató la reforma previsional.

—¿Qué evaluación hacen del comportamiento del sindicalismo argentino en los tres años de gobierno de Cambiemos y de los reclamos de las bases para que tengan una postura más firme?

—El papel de las conducciones sindicales fue bochornoso. Es decir, fueron complices de Macri claramente, como lo fueron sectores del peronismo que votaron todas las leyes de entrega y ajuste. Llegaron al colmo en un momento de negociar la reforma laboral. Después, las movilizaciones los obligaron a reacomodarse un poco. Creo que ahí hay un tema muy importante que es que esos dirigentes sindicales temen a la movilización popular, por eso han convocado a medidas aisladas. Tenés por un lado los que jugaron más abiertamente para Macri, como la cúpula de la CGT y después, aquellos que apoyaron como Moyano.

—Bueno, ahí también hubo un tema personal entre Moyano y Macri

—Moyano apoyó a Macri y eso está claro. En ese momento, el 21 febrero, nosotros participamos y había muchos reclamos que son genuinos de la clase trabajadora, más allá de por qué hizo esa convocatoria y de la situación personal de él. Pero, cuando fue el tema de la reforma previsional no se lo vio a Camioneros con decenas de miles en la calle, como ese día de febrero. Son todas medidas parciales que no están puestas en función de construir un plan de lucha para derrotar al FMI, a Macri o a los gobernadores. Están puestas en función de aportar a alguna variante electoral del peronismo. Ya sea Lavagna, Massa, Cristina Fernández, o la interna entre ellos. Bajo esa perspectiva, que es renegociar con el FMI (que ya adelantó va a ser a cambio de una reforma previsional, una reforma laboral y nada positivo para las mayorías populares), están jugando las conducciones sindicales con sus distintas variantes.

—La crítica de parte del peronismo se vuelca hacia el voto en blanco de la izquierda en el balotaje entre Macri y Scioli. A tres años de eso, ¿qué evaluación hacen pensando en otro posible escenario de balotaje?

—Me parece que se va transformando en algo poco serio este planteo. Fijate que el propio viceministro de Economía de Kicillof dijo que ellos boicotearon la campaña de Scioli en el propio balotaje cuando transfirieron tarde el dinero para pagar a los empleados públicos en noviembre, en el mes de la elección. Habría que preguntarse en cuántos actos estuvo Cristina apoyando a Scioli y además ellos son los que dijeron, y lo hizo 6,7,8, que los buitres ya tenían sus candidatos y hablaban de Macri, Scioli y Massa. Ellos definieron eso y nosotros somos socialistas, somos una fuerza anticapitalista y jamás vamos a apoyar a candidatos que plantean ajustar al pueblo trabajador. Miguel Bein, uno de los principales asesores económicos de Scioli, hasta el día de hoy en televisión es el principal aplaudidor de las medidas de Macri y dice que hubieran llevado adelante un programa similar, bajando las retenciones, ajustando las tarifas, devaluando y pagando a los buitres. Eso es lo que planteaba Scioli en su programa, no hay que engañarse.

—Y si hubiera hoy un balotaje entre Macri y Cristina. ¿Se plantean la misma postura?

—No podemos entrar en el debate del balotaje porque ni siquiera están los candidatos planteados. Nosotros lo que vamos a plantear es un programa para que la crisis la paguen los capitalistas, los grandes empresarios y vamos a discutir eso. Primero hay que ver los candidatos, qué dicen y qué definición tienen y en función de eso, el Frente de Izquierda va a desenvolver su campaña. No hay hoy una claridad de cuál va a ser el panorama.

—¿Se está hablando de candidaturas en el FIT o todavía no?

—Vamos a hacer un congreso en los próximos días y seguramente habrá novedades alrededor de las candidaturas. Creo que vamos a lograr una unidad con los compañeros del Partido Obrero en la fórmula presidencial y las categorías a nivel nacional, como lo hemos hecho en Santa Fe y otras provincias, tratando de evitar esto de las Paso. Yo creo que venimos encaminados hacia un acuerdo y ahí se va a definir. En el caso de que mis compañeros y compañeras me elijan para representar al FIT en la candidatura presidencial, con mucho orgullo lo vamos a llevar adelante.

—El FIT viene creciendo en el apoyo en las urnas en los últimos años, ¿sienten que pueden capitalizar el enojo y la desazón de los que la están pasando mal o están decepcionados?

—Creemos que hay cada vez más sectores que nos apoyan, que nos escuchan muy atentamente también. Porque este crecimiento tiene que ver con un importante aporte de la unidad de la izquierda, con el Frente al que estamos tratando de sumar otras fuerzas, pero ya venimos con una conquista muy importante y creo que en este escenario de crisis nosotros vamos a protagonizar con mucha fuerza esta salida a favor de los trabajadores porque va más allá del 2019. El voto al FIT es fortalecer esa alternativa para que la crisis la paguen los capitalistas. Nuestra apuesta es poder llegar a un diálogo y un acompañamiento con el voto, de sectores cada vez más importantes de la clase trabajadora y de la juventud, que ha sido protagonista por ejemplo de la marea verde, donde las mujeres se han puesto en el centro del debate por su derecho al aborto legal o la defensa de la educación pública también.

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