En medio del lanzamiento de la Etapa III de la Red Federal de Concesiones (RFC) por parte del Gobierno nacional —que incluye miles de kilómetros de rutas estratégicas en todo el país y vuelve a colocar a Santa Fe en el centro del esquema logístico— desde Provincia surgieron reparos sobre el alcance real del modelo.
Provincia puso en duda el funcionamiento de las concesiones que impulsa Nación sobre rutas que atraviesan Santa Fe
El director de Vialidad Provincial, Pablo Seghezzo, cuestionó la viabilidad del esquema de privatización y reclamó que, si Nación no puede mantener las rutas, transfiera la competencia a la Provincia.
Provincia pone en duda el funcionamiento de las concesiones que impulsa la Nación sobre rutas que atraviesan Santa Fe
El director de Vialidad Provincial, Pablo Seghezzo, planteó dudas respecto de la viabilidad económica de concesionar la totalidad de la red nacional y puso como ejemplo rutas con bajo tránsito en territorio santafesino.
“Hay que ver cómo es el plan de privatizar realmente. La red vial argentina tiene 40.000 kilómetros pavimentados. Hay tramos donde sí hay mucho tráfico y puede cerrar que estén concesionadas; pero hay tramos donde la verdad el tránsito es muy poco”, sostuvo.
Cabe recordar que esta semana el Gobierno nacional oficializó el llamado a licitación de la Etapa III de la Red Federal de Concesiones, que incluye tramos de las rutas nacionales 9, 19, 34 y 11 en la provincia de Santa Fe. La convocatoria fue instrumentada por Vialidad Nacional mediante la Resolución 174/2026, publicada en el Boletín Oficial, y comprende sectores correspondientes a los tramos Centro, Centro-Norte y Chaco–Santa Fe dentro del nuevo esquema de concesión vial.
En ese sentido mencionó la Ruta Nacional 95, en el tramo que une Tostado con Vera: “Tiene un tránsito que no te va a dar (para ser privatizada), no se va a poder licitar porque no va a tener beneficio económico. Y eso también hay que mantenerlo, ¿no?”, advirtió, dejando en evidencia uno de los principales interrogantes que observa la Provincia: qué ocurrirá con los corredores que no resulten rentables para el sector privado.
Pedidos de Provincia sin respuesta
Consultado sobre si la Provincia analiza con atención el proceso licitatorio o deja avanzar a Nación, Seghezzo fue claro: Santa Fe tiene escaso margen de intervención.
“Me parece que es un poco así nuestra posición, porque el Estado nacional tiene una injerencia muy diferente al de Santa Fe. Si nosotros pudiéramos hacer lo que Santa Fe piensa en el Estado nacional, estaríamos haciendo todo diferente”, afirmó.
En contraste, enumeró obras que actualmente ejecuta la Provincia: la inauguración del tercer carril en la autopista Rosario–Santa Fe, la construcción del nuevo puente carretero y trabajos de repavimentación en distintas rutas provinciales.
Competencia sobre rutas nacionales
Seghezzo recordó además que el gobernador Maximiliano Pullaro fue explícito al plantear la posibilidad de asumir la competencia sobre rutas nacionales. “Lo dijo claramente nuestro gobernador: ‘Si Nación no puede mantenérnoslas, dénnoslas a nosotros que las vamos a mantener’”, remarcó en declaraciones al programa "De 10", que se emite por "LT 10".
Sin embargo, admitió que esa alternativa no prosperó. Según explicó, desde el Gobierno nacional respondieron que, si la Provincia quería hacerse cargo del mantenimiento, podía hacerlo, pero sin ceder la titularidad de las rutas.
El funcionario también apuntó contra el estado actual de algunos corredores nacionales, como la avenida Circunvalación en la ciudad de Santa Fe.
Ante cuestionamientos sobre el deterioro, Seghezzo reveló que la iluminación del tramo actualmente encendido fue financiada por la Provincia. “La luz de la Circunvalación, en el tramo que está iluminado, lo pagó la provincia de Santa Fe”, aseguró.
Mantenimiento
Además, explicó las diferencias técnicas en el mantenimiento según el tipo de pavimento. Un bache en asfalto —detalló— puede repararse con mayor facilidad, mientras que en el caso del hormigón requiere demoler y reconstruir la losa completa, lo que implica mayor complejidad y costos.
“Cuando uno tiene una ruta en hormigón hay que mantenerla bien, porque después tenés que demolerla para volver a arreglarla. No es como el asfalto que se puede raspar una capa y volver a tirar encima; el hormigón no se puede raspar”, describió.













