La victoria ante Vélez tuvo un valor agregado para Unión. Además de cerrar la fase regular del Torneo Clausura con un triunfo por 2-0 en el estadio 15 de Abril, el equipo de Leonardo Madelón consiguió algo que se le había convertido en una cuenta pendiente: terminar un partido sin recibir goles después de 22 encuentros consecutivos con la valla vencida.
Unión cortó una nefasta racha histórica en su triunfazo contra Vélez
Unión logró ante Vélez su primera valla invicta desde el 3 de abril. Con el 2-0 en el 15 de Abril, puso fin a una nefasta sequía defensiva, que fue histórica.
Por Ovación
Prensa Unión
La racha había adquirido una dimensión histórica. De acuerdo con los registros del Centro de Historia y Estadística de Unión, el arquero rojiblanco acumuló 22 partidos consecutivos recibiendo al menos un gol, una secuencia que estableció la marca más extensa de este tipo en toda la historia del club.
Por eso, el triunfo frente al Fortín no solamente representó tres puntos importantes para cerrar la fase regular del certamen. También significó un desahogo desde lo defensivo, una de las principales preocupaciones que arrastraba el equipo durante los últimos meses.
Para encontrar la anterior presentación de Unión sin goles en contra había que retroceder hasta el 3 de abril, cuando derrotó 2-0 a Deportivo Riestra, también en el 15 de Abril, por la fecha 13 del Torneo Apertura. En aquella oportunidad, Marcelo Estigarribia, de penal, y Cristian Tarragona fueron los autores de los tantos.
Una racha que se convirtió en un problema estructural para Unión
La sucesión de partidos recibiendo goles había dejado de ser una estadística aislada para transformarse en una señal de alarma. Unión encontraba dificultades para sostener su arco protegido, incluso en encuentros en los que conseguía ponerse en ventaja o mostraba pasajes de buen funcionamiento.
La fragilidad defensiva terminó condicionando buena parte de su campaña y obligó al equipo a convivir con una exigencia adicional: para ganar, prácticamente siempre necesitaba convertir más de un gol o sostener una eficacia ofensiva que no siempre encontraba.
En ese contexto, mantener el cero ante Vélez representa un punto de partida necesario. El equipo logró controlar al rival, no concedió goles y pudo cerrar una presentación convincente con dos tantos a favor.
Un alivio en el momento decisivo para Unión
La valla invicta llegó en la última fecha de la fase regular, justamente cuando Unión necesitaba ganar para mantener sus posibilidades de meterse en los octavos de final. El 2-0 le permitió cumplir con su obligación y, además, cortar una estadística que había alcanzado una dimensión inédita.
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Ahora, más allá de lo que suceda con su clasificación, Madelón encontró una respuesta defensiva que Unión necesitaba recuperar con urgencia. Después de 22 partidos, el arco rojiblanco volvió a quedar en cero. Y en un equipo que había convertido esa dificultad en una de sus principales debilidades, no es un detalle menor.














