Unión apareció en el momento indicado y los jugadores respaldaron dentro de la cancha al Kily González. Luego del muy mal partido que jugó ante Platense, era imperioso sumar un triunfo y hacerlo de manera convincente. Y eso es lo que ocurrió en la goleada ante Independiente Rivadavia de Mendoza.
Unión dijo presente, en el momento y en el lugar indicado
UNO Santa Fe | José Busiemi
Unión apareció en el momento indicado para regalarle una alegría a sus hinchas.
El equipo salió a jugar con decisión, al punto tal que en seis minutos marcó dos goles, la misma cantidad que había conseguido en los anteriores seis encuentros. Por lo cual, es una muestra de la determinación con la que afrontó el cotejo ante el elenco mendocino.
Si bien tuvo algún momento de zozobra cuando Independiente Rivadavia alcanzó el descuento, el gol de Lucas Gamba liquidó la historia. Y terminó ganando con absoluta tranquilidad en el resultado y en el trámite de juego. Un triunfo que sin dudas le da oxígeno al entrenador.
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El Kily llegaba al partido con los mendocinos con mucha presión, luego del pobre rendimiento ante Platense y de la reprobación de los hinchas. Debido al contexto, no había otro resultado posible que la victoria, que terminó logrando y por goleada. Unión ganó en tranquilidad, ya que la impaciencia había comenzado a ganar terreno.
Más allá del resultado, fue importante que los delanteros volvieran a convertir. Como el caso de Gonzalo Morales que cortó una racha de 15 cotejos sin marcar. Llegaron todos los goles juntos, al punto tal que marcó en un partido, los mismos goles que en los ocho anteriores.
Unión venía jugando mal y el equipo había involucionado. De hecho, en esta Copa de la Liga no podía ganar como local y eso hizo que los hinchas expresaran todo su descontento. Pero la reacción llegó cuando más se necesitaba, no dejando dudas respecto a la legitimidad del triunfo y a las formas.
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Si bien no se trató de una actuación brillante, sí fue convicente lo que hizo el equipo dentro de la cancha. De hecho, el gol que le convierten fue por un grosero error de Nicolás Campisi. Precisamente esa falla puso en partido al rival, hasta que llegó el gol de Lucas Gamba.
Quizás este partido pueda ser un trampolín para que el equipo despegue. Los goles por allí destraban a jugadores que parecían bloquedados, caso Morales. Esa falta de confianza que lo perseguía, sin dudas que era un condicionante a la hora de jugar. Y por allí la vuelta al gol, lo impulsa a potenciar sus virtudes.
Como en cualquier aspecto de la vida, la confianza y la convicción es fundamental. Y esas dos cualidades, Unión las había perdido en los últimos partidos. Quizás un resultado como el que consiguió ayude a encontrarlas nuevamente, será fundamental que así sea, para que el Tate vuelva a ser competitivo y cambie la imagen que lo había convertido en un equipo desteñido.













