El presente de Colón es tan delicado como alarmante. La derrota frente a San Telmo no solo profundizó la crisis futbolística y anímica, sino que dejó al equipo inmerso en un registro inédito en su historia: haber perdido 15 de los últimos 20 partidos oficiales.
Colón, atrapado en una racha histórica que lo hunde en la tabla
Colón alcanzó una nefasta racha con su derrota ante San Telmo, que la convierte en la peor de su historia. ¿De qué se trata?
Por Ovación
Gentileza Imborrable Telmo
Una racha nefasta que grafica con crudeza el derrumbe deportivo que atraviesa el club del barrio Centenario, que llegará al final de la temporada peleando para sostener la categoría, y casi con nulas chances de llegar al Reducido en busca del segundo ascenso.
Como nunca antes en la historia de Colón
El dato no es menor ni anecdótico. Nunca antes en su vida deportiva Colón había acumulado semejante secuencia negativa, con apenas cinco resultados positivos en ese tramo.
Los números exponen la magnitud del mal momento y refuerzan la preocupación por un futuro inmediato donde el gran desafío no es otro que evitar un nuevo descenso.
El equipo se encuentra en una situación límite: está a solo diez puntos de la zona roja de la tabla, una diferencia que podría achicarse a ocho dependiendo de otros resultados.
Lo que se le viene a Colón
Quedan siete fechas y 21 puntos en juego, pero el rendimiento colectivo no invita al optimismo. La fragilidad defensiva, la falta de reacción y la ausencia de una identidad clara dentro del campo han sido una constante que lo llevó a este presente crítico.
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A la par de lo futbolístico, el clima institucional tampoco ayuda. La dirigencia debe tomar decisiones urgentes respecto a la continuidad del entrenador Martín Minella, quien no logró revertir la curva descendente desde su llegada. Con cuatro derrotas consecutivas y el equipo cada vez más cerca del abismo, el tiempo se acorta y el margen de error es mínimo.
En el barrio Centenario ya no hay espacio para excusas. Colón atraviesa una de las peores rachas de su historia, con números que lo condenan y con una presión que crece jornada tras jornada. La misión es clara: cortar de raíz una seguidilla que amenaza con arrastrarlo a un final indeseado.













