Pablo de León es uno de los argentinos que construyó su carrera en la industria espacial estadounidense. Ingeniero aeroespacial y docente argentino, trabaja desde hace más de 35 años para el programa espacial de la NASA, donde se especializa en el desarrollo de trajes espaciales.
El argentino que trabaja hace 35 años en la NASA sobre la carrera espacial: "Es muy importante no quedarse afuera"
El ingeniero aeroespacial argentino desarrolla trajes espaciales y dirige un laboratorio vinculado a esos sistemas. Destacó la trayectoria argentina en la actividad espacial y las oportunidades que abre la nueva carrera hacia la Luna.
“Siempre me apasionó el programa espacial desde chico y dije: ‘Yo algún día quiero trabajar en algo que tenga que ver con esto’”, recordó en diálogo con Mañana UNO 106.3 sobre sus orígenes en Cañuelas, provincia de Buenos Aires.
Actualmente, De León dirige un laboratorio dedicado al desarrollo de estos sistemas en Dakota del Norte y en el Centro Espacial Kennedy. Su trayectoria también incluye una experiencia singular en 1997, cuando realizó 80 parábolas en gravedad cero a bordo de un avión especial de la NASA.
“Fue una experiencia muy interesante y, la verdad, un honor haber sido el primer argentino que la hacía”, señaló sobre aquella actividad, vinculada con experimentos que luego viajaron en el transbordador espacial Endeavour en 2001.
La Argentina y su historia espacial
El ingeniero destacó la extensa relación de cooperación entre la Argentina y Estados Unidos en materia espacial, con antecedentes que se remontan a la década de 1960. “Hay una historia de trabajo conjunto. Después, bajo la CONAE, todos los satélites argentinos de la serie SAC se lanzaron también con cohetes de la NASA y con la ayuda de la NASA”, explicó.
“Lo importante es que esa historia no se muera, sino que progrese y pueda continuar al ritmo del resto del mundo”, afirmó. También destacó la participación argentina en los acuerdos Artemis, impulsados por Estados Unidos para establecer una presencia humana sostenida en la Luna.
La posibilidad de que la Argentina tenga un astronauta en futuras misiones depende, según explicó, de decisiones políticas y acuerdos internacionales. Al referirse a la posibilidad de que Noel de Castro se convierta en la primera astronauta argentina, sostuvo que el actual contexto bilateral podría favorecer el proceso, aunque requiere medidas concretas. “Hace falta una acción concreta del gobierno argentino para que eso pase. No pasa por casualidad”, advirtió.
Artemis y la nueva carrera espacial
De León explicó que la exploración espacial atraviesa una transformación respecto de la etapa que llevó al ser humano a la Luna en 1969. "Mientras que el programa Apolo estuvo marcado por la competencia geopolítica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, el escenario actual suma el protagonismo de las empresas privadas y el interés por la explotación de recursos. La reutilización de los cohetes ha reducido cien veces el costo del lanzamiento de objetos en órbita”, aseguró.
El abaratamiento de los lanzamientos abre nuevas posibilidades para la exploración y el desarrollo de negocios en el espacio. “Ahora no estamos volviendo tanto a la Luna por objetivos científicos, sino para la utilización de recursos. Una empresa gana muy poco con un experimento científico, pero si vas a explotar recursos, ahí ya hay un modelo de negocios que les interesa”, explicó.
Tecnología, empleo y oportunidades para los argentinos
Los avances espaciales también tienen consecuencias directas en la vida cotidiana. De León mencionó el GPS, las comunicaciones satelitales y los sistemas de conectividad que permiten llevar internet a zonas alejadas. “Los desarrollos que tienen lugar en el programa espacial terminan beneficiando a todo el mundo acá en la Tierra”, sostuvo.
La expansión de la industria genera, además, una demanda creciente de profesionales especializados. “Nosotros acá en Estados Unidos no graduamos suficiente cantidad de ingenieros y científicos para poder trabajar en esta industria espacial”, señaló. Sobre la presencia argentina, estimó que entre 15 y 20 compatriotas trabajan en centros de la NASA, aunque aclaró que hay muchos más en compañías privadas como SpaceX.
De León recordó que la participación argentina en el sector internacional se remonta a los comienzos de la era espacial y llamó a sostener el desarrollo científico y tecnológico nacional. “Estamos viviendo un renacimiento de la industria espacial que va a traer muchísimas posibilidades en el futuro. Es muy importante no quedarse afuera de nada de eso”, concluyó.



















