La Municipalidad de Santa Fe y el Concejo avanzaron en conjunto en la modificación de la Ordenanza Nº 12.864 de Habilitaciones Comerciales, con el objetivo de agilizar trámites, reducir trabas burocráticas y acompañar a quienes invierten y generan empleo en la ciudad capital.
Abrir un negocio en Santa Fe será más fácil: punto por punto, los cambios de la nueva ordenanza
El Concejo Municipal aprobó modificaciones a la Ordenanza de Habilitaciones Comerciales que reducen la burocracia, flexibilizan requisitos edilicios y permiten que los locales funcionen mientras regulariza su situación.
José Busiemi
Negocios más fáciles: Modificaron la Ordenanza de Habilitaciones Comerciales para agilizar trámites.
"Muchas veces los comerciantes se encuentran con trabas administrativas vinculadas a planos o certificados de obra que demoran durante meses una habilitación. Con estas modificaciones buscamos que el Estado deje de ser un obstáculo y pase a ser una herramienta que facilite que un privado invierta y funcione", explicó el concejal Lucas Simoniello, autor de la iniciativa, quien trabajó en los cambios junto a otros ediles y al Departamento Ejecutivo Municipal.
Qué cambia para los comercios
Uno de los puntos centrales de la reforma es que los locales podrán obtener la habilitación aun sin contar con el Certificado Final de Obra o cuando los planos no coincidan exactamente con el estado real de la construcción. En esos casos, se podrá continuar el trámite mediante certificaciones profesionales, siempre que se garanticen condiciones de seguridad, habitabilidad e higiene.
Para los locales de actividades no riesgosas, la nueva normativa permite acelerar las aperturas sin inspección previa, con controles posteriores. En los casos en que no se cuente con el final de obra, sí se realizará una inspección previa, pero la habilitación no podrá demorar más de 20 días.
Las habilitaciones podrán ser permanentes o provisorias y tendrán una vigencia de 10 años.
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La "Habilitación Provisoria Especial"
La ordenanza consolida una nueva figura que permite habilitar actividades sin final de obra, siempre que no existan riesgos de seguridad, higiene o medioambiente. De este modo, el local podrá funcionar mientras regulariza su situación edilicia, evitando cierres por cuestiones estrictamente documentales.
"Queremos un municipio que controle, pero que también entienda la realidad de quienes apuestan todos los días a sostener una actividad económica", sostuvo Simoniello.
Más flexibilidad para distintas situaciones edilicias
La norma también amplía los criterios para regularizar divisiones internas, unificaciones de locales, adaptaciones de viviendas y ampliaciones parciales, aunque no coincidan con el plano aprobado original, siempre acompañadas de un informe técnico con firma profesional y consentimiento del titular del inmueble. Además, se incorporaron nuevos permisos para toldos móviles.
La secretaria de Producción y Empleo del municipio, Rosario Alemán, destacó que la nueva normativa deja de penalizar a los locales por sus dimensiones físicas para centrarse en la naturaleza de la actividad económica que desarrollan. "Queremos apoyar al comerciante, que crezca. Estamos del lado de la gente que genera inversión y empleo genuino para la ciudad", afirmó.
Gestión de grasas para proteger la red cloacal
La modificación también incorpora una exigencia vinculada a la gestión de grasas y permisos de vuelco para los comercios que corresponda. Los locales deberán contar con sistemas de retención, separación y tratamiento previo de efluentes grasos. "En proporción, un comercio genera 400 veces más residuos de grasa por litro que un hogar. Si no generamos un tratamiento, este material se solidifica y obstruye las cañerías, evitando que las cloacas funcionen correctamente", advirtió Simoniello.

















