Santa Fe

"Hace 6 meses me quitaron un bien único para mí, mi libertad de decidir, de expresarme y de trabajar"

Así comienza la carta de la dueña de un jardín maternal, que desde el comienzo de la cuarentena, en el mes de marzo no puede abrir sus puertas. Esperan por el tratamiento en la Legislatura santafesina de una ley de salvataje

Viernes 18 de Septiembre de 2020

Vanina Oroño es la dueña del jardín maternal La Casa del Campo en la localidad de Rincón e integrante de la Asociación de Jardines Maternales de Santa Fe y hace seis meses no puede trabajar, ya que no están habilitados para abrir sus puertas desde marzo pasado.

Si bien reciben tanto ayuda del gobierno nacional como del provincial, la agrupación de Jardines Maternales de Santa Fe sigue manifestando que no alcanza para cumplir con todas las obligaciones impositivas y sociales. "Muchos se la están rebuscando con otros trabajos, vendiendo productos y agradeciendo a aquellos padres que aún siendo muy pocos, colaboran en el pago de las cuotas", afirman.

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Por otro lado siguen denunciando la existencia de lugares "clandestinos" o que no cuentan con la habilitación necesaria, donde algunos padres dejan a sus hijos, porque los jardines están cerrados. Su esperanza está puesta en el tratamiento de la ley de salvataje a los jardines que espera ser tratada y que plantea la creación de un fondo de 180 millones de pesos para rescatar a más de 450 jardines particulares que tiene la provincia de Santa Fe, junto con la exención de impuestos provinciales por un año.

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Además dice el proyecto de ley que aquellas instituciones que se postulen recibirán un beneficio de hasta 800 mil pesos no reintegrables con el compromiso de destinar becas y medias becas, en próximos ciclos lectivos, para niños, derivados por el Gobierno Provincial.

Mientras esperan por una solución, Vanina decidió hacer público su sentimiento a más de seis meses de no poder abrir sus puertas ni de poder trabajar. Lo hizo a través de las redes sociales.

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Carta completa:

No se lo deseo a nadie

Hace seis meses me quitaron un bien único para mí, mi libertad de decidir, de expresarme y de trabajar.

Me subestimaron con que no soy capaz de cuidarme o cuidar a los demás. Cuando cuido mi cuerpo y mi espíritu por sobre todas las cosas. Cuando cuidé a dos hijos más que a mí misma, dándoles herramientas y fomentando sus fortalezas para salir a la vida.

Cuando cambio pañales, enseño a caminar, a hablar, sé cuando tienen frío, hambre, sueño o extrañan a su mamá... sé de cuidar más que nada en el mundo a los niños.

No le deseo a nadie que tu trabajo al que apostaste, le pusiste todo, con el que corriste el riesgo, con el que generás trabajo y un lugar maravilloso para que las familias puedan dejar a sus hijos, que hacía con tanto amor, desaparezca... que vendas lo que sea para sostenerlo... que no tengas para pagarle a tus empleadas.

Realmente no se lo deseo a nadie.

No le deseo este país a nadie, una sociedad sin empatía, que cree que querer trabajar es descuidar a los demás... que cree que somos responsables que lo que le corresponde al Estado.

No le deseo a nadie esta impotencia, este dolor por mí y mis compañeras de los jardines maternales de todo el país.

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