El incendio de un colchón frente a la Casa de Juan Diego, en Junín al 2100, volvió a poner en el centro de la escena una problemática que los vecinos de barrio Candioti Sur aseguran denunciar desde hace varios años. Para quienes viven en el sector, el episodio fue un nuevo motivo de preocupación dentro de una situación que, según sostienen, incluye disturbios, amenazas, consumo y venta de drogas y personas en situación de calle que permanecen en la vía pública.
Vecinos de Candioti Sur, sin paz: denuncian disturbios, amenazas y droga e insisten por una solución de fondo
Los habitantes de Junín al 2100 aseguran que la problemática se repite desde hace años y reclaman mayor presencia policial, especialmente durante la noche. También realizaron gestiones ante la Municipalidad, la Policía y la Defensoría del Pueblo.
Vecinos de Candioti Sur. Denuncian una problemática de inseguridad, disturbios y consumo de drogas que se repite desde hace años en la zona de Junín al 2100.
“La zona viene complicada desde hace ya varios años, por una combinación de varios factores”, explicó Damián, vecino del sector a UNO Santa Fe, quien señaló particularmente la cuadra de Junín entre Las Heras y Belgrano.
Según relató, la cercanía de la Terminal de Ómnibus, la Casa de Juan Diego, una estación de servicio y una parada de colectivos que permanece cerrada durante la noche generan condiciones que favorecen la concentración de personas en situación de calle.
A ese escenario, los vecinos suman episodios vinculados con el consumo y venta de drogas, peleas y conflictos en la vía pública.
“Nunca sabemos con quién nos vamos a encontrar”
Los vecinos aseguran que la situación afecta directamente la vida cotidiana. Suciedad, disturbios, peleas, consumo de drogas, amenazas y situaciones de inseguridad en las inmediaciones de las viviendas forman parte de los episodios que, según denuncian, se repiten.
“El volumen de personas en situación de calle es tan grande en la cuadra que, cuando salimos de nuestras casas, nunca sabemos con quién nos vamos a encontrar”, sostuvo Damián.
La preocupación, explicó, aumenta durante la noche. “Si llegamos un poco tarde, es toda una complejidad: no poder andar solos, volver acompañados, ir y salir en vehículos”, relató.
Según el vecino, la situación también modificó los hábitos de algunos residentes. Personas mayores que históricamente caminaban por el barrio dejaron de hacerlo por temor a encontrarse con situaciones conflictivas.
“Este barrio, que históricamente fue muy tranquilo, se ha convertido por momentos en una verdadera pesadilla”, afirmó.
Un reclamo que viene desde hace años
Para los vecinos, el incendio del colchón no constituye el origen del problema, sino un episodio que volvió a visibilizar una situación que ya habían planteado ante distintos organismos. “Venimos haciendo denuncias y notas desde 2023, 2024”, explicó Damián.
Entre las gestiones mencionó presentaciones ante la Defensoría del Pueblo, reuniones con funcionarios municipales, reclamos canalizados a través de la Vecinal Candioti Sur y reiterados llamados al 911.
El vecino aseguró que, después de algunas reuniones, se reforzó la presencia policial durante algunos días o semanas, pero que posteriormente el despliegue disminuyó.
“Nos sentimos escuchados. En esos momentos se refuerza la seguridad en los días o semanas siguientes a las reuniones, pero después vemos como vecinos que rápidamente eso cae. Quedamos nuevamente inmersos en la problemática”, sostuvo.
Desde la Vecinal Candioti Sur también se promovieron reuniones con habitantes de las cuadras y manzanas cercanas para ampliar el reclamo.
La respuesta policial y el pedido de mayor presencia
Damián reconoció que ante los llamados al 911 la respuesta policial suele ser rápida, aunque cuestionó que esas intervenciones permitan resolver la problemática de manera permanente.
“La respuesta es rápida, casi siempre es positiva”, señaló. Según explicó, en algunos casos los agentes verifican los antecedentes de las personas y proceden a trasladarlas cuando corresponde. En otros, son invitadas a concurrir a dispositivos municipales destinados a personas en situación de calle.
Sin embargo, el vecino sostuvo que la situación vuelve a repetirse y que los residentes también quedan expuestos a amenazas o insultos cuando realizan llamados a la Policía.
Por eso, el reclamo no apunta únicamente a más controles policiales, sino a una intervención coordinada entre las distintas áreas del Estado.
Qué dicen desde la Casa de Juan Diego
Desde la Asociación Civil Casa Juan Diego aclararon que la institución permanecía cerrada al momento del incendio del colchón y que las personas involucradas en ese episodio no tenían relación con la organización.
Lilia Suárez, presidenta de la entidad, explicó a UNO Santa Fe que el centro de día funciona de lunes a viernes, de 8.30 a 16, donde se brinda desayuno, higiene, lavado de ropa, almuerzo y talleres a personas en situación de vulnerabilidad.
“El 30, específicamente el día de la quema del colchón, no estaba abierta la casa, y la persona que quemó el colchón no la conocemos, no va a Juan Diego”, afirmó.
Suárez también reconoció que durante un período hubo personas que dormían en las inmediaciones y aseguró que desde la institución se pidió que dejaran de hacerlo. “Les hemos pedido que se vayan, que dejen de dormir. Tampoco nos hace bien a nosotros ese tipo de cosas”, explicó.
Además, señaló que realizaron gestiones ante la Municipalidad y la Policía y mantuvieron conversaciones con la Vecinal Candioti Sur.
“No podemos terminar con el problema de un día para otro”
Los vecinos remarcan que el reclamo no desconoce la situación de vulnerabilidad de quienes viven en la calle ni cuestiona el trabajo de las instituciones que brindan asistencia.
“Sabemos que la problemática es compleja, que no podemos terminar con el problema de las personas en situación de calle de un día para otro”, reconoció Damián.
En ese sentido, destacó el funcionamiento de la Casa de Juan Diego, pero planteó que el principal problema aparece durante las horas en las que la institución permanece cerrada. "Sabemos que es una institución que funciona bien a la hora de recibir a estas personas, pero la problemática sucede en el tiempo en que están en la calle hasta el otro día que abre la institución”, sostuvo.
El pedido, entonces, apunta a una mayor presencia estatal y a una estrategia que contemple tanto la situación de las personas en calle como la seguridad y convivencia de quienes viven en el barrio.
“Lo que buscamos es mayor responsabilidad del Estado, mayor presencia del municipio junto con la Policía”, afirmó.
“No es una zona roja, sino rojísima”
Para los vecinos, el problema no se limita a un episodio puntual ni a una sola cuadra. Aseguran que la situación se mantiene durante todo el día y se vuelve especialmente compleja durante la noche.
“Las autoridades ya están enteradas de que esta no es una zona roja, sino rojísima. Es decir, 24/7”, advirtió Damián.
El vecino invitó a las autoridades a recorrer el sector para observar directamente la situación que describen los habitantes.
“Los invito en cualquier momento del día a pasar por esta cuadra y van a ver personas en situación de calle, con todo lo que eso implica”, sostuvo.
Y resumió el principal pedido de los vecinos: “Si se sabe que esto es un problema que está 24/7, y más aún de noche, ¿por qué no tenemos una seguridad más importante en la cuadra? Ese sería el mayor reclamo”.













