Unión protagonizó un partidazo en Avellaneda al empatar 4-4 frente a Independiente por la fecha 10 del Torneo Apertura de la Liga Profesional, en el Estadio Libertadores de América – Ricardo Enrique Bochini. Sin embargo, más allá del espectáculo, el encuentro dejó una fuerte discusión en torno a los cambios realizados por el entrenador Leonardo Madelón.
El marcado contrataste entre titulares y suplentes en Unión
Unión ganaba 3-0, no lo pudo sostener y terminó sufriendo el empate agónico de Independiente (4-4). Leo Madelón, sin soluciones en el banco.
Por Ovación
El Tatengue firmó un primer tiempo de altísimo nivel, probablemente uno de los mejores desde el regreso del entrenador. Con intensidad, presión y eficacia, el equipo santafesino incomodó a uno de los rivales más poderosos del torneo y llegó a construir una ventaja importante.
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Incluso, en ese tramo del partido se dio una de las jugadas más discutidas de la noche: el gol que convertía Julián Palacios fue anulado por un supuesto offside previo de Cristian Tarragona, una decisión que generó polémica. La acción fue revisada por el VAR, donde trabajaron Fabrizio Llobet y Maximiliano Macheroni, aunque las imágenes televisivas dejaron dudas sobre si la posición adelantada existió realmente.
Un complemento que cambió el partido para Unión
En el segundo tiempo el desarrollo fue distinto. Más allá del penal muy discutido sancionado por Andrés Merlos por una presunta sujeción de Maizon Rodríguez a Gabriel Ávalos, el equipo rojiblanco empezó a sentir el desgaste físico y el peso del partido.
Aun así, Unión llegó a ponerse 4-2 arriba con el gol del propio Rodríguez, pero a partir de allí el rendimiento colectivo comenzó a caer y el equipo perdió el control del encuentro.
Cambios que no dieron respuestas
Las decisiones desde el banco quedaron en el centro del análisis. Madelón optó por no utilizar los cinco cambios que permite el reglamento, algo que dejó abierta la interpretación: o no confía plenamente en las variantes o prefirió no seguir modificando una estructura que ya venía en declive.
Los primeros movimientos buscaron refrescar las bandas: Augusto Solari ingresó por Julián Palacios, una de las figuras del equipo, mientras que Bruno Pittón reemplazó a Brahian Cuello, lo que provocó que Mateo Del Blanco se adelantara en el campo.
Sin embargo, el efecto esperado no apareció. Solari tuvo algunas corridas por el sector derecho, pero en la mayoría de las acciones le faltó resto físico para terminar las jugadas o aprovechar los espacios que ofrecía Independiente. Además, en defensa debió retroceder y quedó claro que no es una función que lo favorezca.
Pittón, en tanto, ingresó con muchas dificultades. El Rojo volcó gran parte de sus ataques por ese sector, primero con las subidas de Leonardo Godoy y luego con Santiago Montiel, y Unión sufrió varias desatenciones. De hecho, los últimos dos goles del local llegaron tras centros desde ese lado de la cancha.
Fragapane y Menossi, sin impacto
Cuando Del Blanco pidió el cambio por una aparente fatiga muscular, Madelón apostó por Franco Fragapane, aunque su ingreso tampoco resultó determinante. No logró desequilibrar en las contras, aportó poco en la recuperación y hasta protagonizó una pérdida peligrosa que casi termina en un contragolpe rival.
Sobre el cierre, el entrenador decidió incluir a Lucas Menossi por Cristian Tarragona con la idea de tener más control de pelota en la mitad de la cancha, pero el volante prácticamente no tuvo participación en el juego.
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El empate dejó en evidencia una marcada diferencia entre titulares y suplentes, ya que los cambios no lograron sostener el nivel que habían mostrado los once iniciales.
Más allá de esa situación, Unión continúa en un gran momento en el campeonato y se mantiene como escolta de la Zona A, aunque el partido en Avellaneda expuso lo que podría transformarse en el talón de Aquiles del equipo: la falta de soluciones desde el banco en un plantel que, cuando debe recurrir a variantes, pierde peso futbolístico.
















