El mercado de pases de Unión transita por ahora un camino de cautela, negociaciones largas y más nombres tachados que confirmados. Hasta aquí, la única incorporación cerrada es la del arquero Matías Mansilla, quien arribó a Santa Fe a préstamo desde Estudiantes de La Plata, luego de su paso por Atlético Tucumán, y con una opción de compra incluida.
Unión, entre la paciencia y la urgencia: cómo sigue un mercado de pases aún incompleto
Con la llegada de Matías Mansilla como única cara nueva, Leo Madelón insiste por refuerzos puntuales mientras Unión evalúa alternativas y posibles ventas.
Prensa Unión
Su llegada respondió a una necesidad concreta: el arco quedó vacío tras las salidas de Matías Tagliamonte y Tomás Durso. El primero regresó a Racing, donde le mejoraron sensiblemente las condiciones salariales y pasará a ser suplente ante la salida de Gabriel Arias, mientras que Durso fue repescado por Atlético Tucumán. En ese contexto, Mansilla aparece como una apuesta de experiencia reciente en Primera División, aunque por ahora es la única ficha que movió el Tatengue.
Madelón insiste con nombres propios en Unión
Más allá de la quietud aparente, Leo Madelón no baja los brazos y sigue empujando por dos nombres que considera clave para reforzar el mediocampo. Uno es Mauricio Martínez, quien volvió a Rosario Central pero no entra en los planes del Canalla y busca una salida, pese a tener contrato hasta el 31 de diciembre. Si logra rescindir, Unión aparece como una posibilidad concreta para un regreso que sería bien recibido por el entrenador.
El otro apuntado es el uruguayo Rodrigo Saravia. Madelón ya lo había pedido en el mercado anterior, pero en aquel momento el volante optó por Belgrano. Hoy el escenario es distinto: en Córdoba no será tenido en cuenta y se negocia la rescisión de su vínculo. Unión espera paciente, aunque sabe que no puede estirar indefinidamente los plazos.
Planes que se caen y otros que no prosperan
Mientras se insiste por Martínez y Saravia, en la lista de nombres aparecen varias frustraciones. Iván Gómez, de Platense, fue rápidamente descartado: las pretensiones económicas del Calamar lo vuelven inalcanzable para la realidad rojiblanca. También sonó Diego Tarzia, de Independiente, pero el futbolista se inclinaría por una propuesta del exterior.
Otro caso fue el de Lucas Besozzi. Unión había alcanzado un acuerdo contractual con el jugador, pero Lanús se plantó: no aceptó cederlo a préstamo y exigió una venta definitiva. Ante ese panorama, la negociación se cayó.
Mirar hacia adelante, sin descuidar las salidas
En este escenario, Unión sigue buscando refuerzos para potenciar su estructura, sabiendo que si no logra avanzar por los objetivos principales deberá activar los planes B. Al mismo tiempo, el club mantiene un ojo puesto en el capítulo salidas, donde aparecen expectativas de venta por futbolistas jóvenes y con proyección como Mateo Del Blanco, Valentín Fascendini y Lautaro Vargas.
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El mercado sigue abierto y el margen de error es cada vez menor. Por ahora, Unión se mueve con prudencia, pero la sensación es clara: con un solo refuerzo confirmado, Madelón necesita respuestas para no llegar al inicio de la competencia con un plantel corto y sin el salto de calidad que pretende.

















