En el fútbol argentino, donde la urgencia manda y la paciencia escasea, hay decisiones que marcan un rumbo. La continuidad de Ezequiel Medrán al frente de Colón fue, sin dudas, una de ellas.
Colón, con el mérito de haber apostado al proyecto con Medrán como DT
La nueva dirigencia de Colón con Diego Colotto como manager apostaron por una riesgosa continuidad de Ezequiel Medrán, que está dando resultados.
Por Ovación
UNO Santa Fe / José Busiemi
Respaldado por la dirigencia encabezada por José Alonso y con el aval del director deportivo Diego Colotto, el entrenador fue ratificado en su cargo tras un cierre de 2025 caótico, donde el equipo apenas logró un triunfo en sus últimos siete partidos: un 1-0 ante Defensores Unidos de Zárate, ya descendido.
Una decisión que, en aquel momento, parecía arriesgada. Medrán había sido parte de ese proceso irregular, aunque también era, probablemente, uno de los que menos responsabilidad tenía en el derrumbe. Aun así, el margen de error era mínimo y la tolerancia, escasa.
Medrán, de la promesa al proceso en Colón
Lejos de esquivar el desafío, el DT lo asumió con claridad. Pidió refuerzos, se adaptó a las incorporaciones que llegaron desde la estructura del club y comenzó a moldear un equipo desde cero.
Incluso antes del inicio del torneo, fue claro: necesitaba entre seis y siete fechas para que el equipo despegara futbolísticamente. Hoy, con el diario del lunes en la mano, sus palabras toman otro valor.
Los últimos partidos evidencian una evolución notoria. Colón ya no es solo un equipo con nombres importantes: es un conjunto con funcionamiento, identidad y, sobre todo, resultados.
Decisiones que marcan en Colón
Uno de los puntos de inflexión fue la derrota ante San Telmo en la Isla Maciel. A partir de ahí, Medrán metió mano y apostó fuerte: línea de tres volantes centrales, con Federico Lértora, Ignacio Antonio y Matías Muñoz.
La fórmula funcionó. Colón ganó solidez, equilibrio y resultados, como quedó demostrado ante Patronato y San Miguel.
Pero el técnico no se quedó ahí. En el entretiempo frente a Racing de Córdoba, entendió que el equipo necesitaba más juego y apostó por Matías Godoy. El ingreso le dio dinámica, desequilibrio y frescura al mediocampo. Otra decisión acertada.
De individualidades a equipo
Hoy, Colón dejó de ser un plantel con jerarquía individual para transformarse en un equipo con funcionamiento colectivo. Hay una idea, una identidad y una química que se percibe dentro de la cancha.
Ese proceso tiene un responsable claro: Medrán. Supo administrar nombres, encontrar roles y construir una simbiosis futbolística que potencia al equipo, y sobre todo haber mostrado temple para soportar las críticas.
Los números también hablan
Las estadísticas respaldan el crecimiento:
2025: 7 partidos, 1 victoria, 2 empates, 4 derrotas (23,81%)
2026: 8 partidos, 5 victorias, 2 empates, 1 derrota (66,66%)
Total: 15 partidos, 6 triunfos, 4 empates, 5 caídas (48,89%)
Más allá de los números globales, el salto de calidad en 2026 es evidente: un equipo más sólido, competitivo y protagonista.
Un técnico que se ganó su lugar
En un contexto donde muchas veces se elige el camino corto, Colón optó por sostener un proyecto. Y Medrán respondió.
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De ser una apuesta discutida, pasó a convertirse en el conductor de un equipo que hoy se perfila como serio candidato al ascenso. No solo por su historia o su plantel, sino por lo que muestra dentro de la cancha.
Porque en definitiva, el fútbol no siempre es inmediato. A veces, necesita tiempo. Y Medrán lo dejó claro desde el primer día. Hoy, Colón empieza a darle la razón.















