Unión no consigue salir del pozo. La derrota ante Defensa profundizó una crisis futbolística que ya se refleja tanto en los resultados como en las estadísticas. Ya son cuatro caídas consecutivas, su ilusión de meterse en los playoffs pierde fuerza y la fragilidad defensiva sigue siendo el gran problema.
De mandíbula floja: Unión sigue siendo el equipo más goleado de Primera
Unión lleva cuatro derrotas en fila y el objetivo de entrar a los playoffs luce cada vez más complicado. El problema: es el más goleado de la Liga Profesional
Por Ovación
UNO Santa Fe | José Busiemi
Los números son contundentes. El Tatengue ya recibió 21 goles y continúa en lo más alto de los más goleados de Primera División. Una cifra que expone las dificultades para sostener los partidos y explica buena parte de su presente. Durante algunos tramos del torneo, Unión encontró en su capacidad ofensiva una herramienta para disimular los errores de atrás. Podía conceder situaciones y recibir goles, pero tenía argumentos para responder en el arco contrario. Esa fórmula, sin embargo, dejó de funcionar.
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Ahora, el equipo no solamente sufre cada vez que lo atacan, sino que también encuentra enormes dificultades para lastimar a sus adversarios. La falta de contundencia en los últimos metros agrava un escenario en el que cualquier desajuste defensivo termina costando demasiado caro.
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Una fragilidad que condicionó todo en Unión
El problema dejó de ser una mala tarde o un error puntual. La sucesión de derrotas y los goles recibidos muestran una debilidad que Unión no logra corregir y que termina condicionando su manera de jugar. Cuando un equipo concede tanto y pierde eficacia para convertir, el margen para recuperarse se reduce considerablemente.
En ese contexto, la continuidad de Leonardo Madelón también queda atravesada por la necesidad de encontrar una reacción. El entrenador considera que tiene material para revertir la situación y mantiene la convicción de que el plantel puede recuperar su mejor versión. Por eso, lejos de bajar los brazos, insiste en la búsqueda de respuestas. Sin embargo, el calendario avanza y la pelea por ingresar a los playoffs se vuelve cada vez más exigente. Las cuatro derrotas consecutivas no solo golpean desde lo anímico: también obligan a Unión a mirar cómo se achica su margen de maniobra.
El desafío inmediato será recuperar solidez, volver a encontrar eficacia en ataque y cortar una racha que amenaza con comprometer seriamente el objetivo del semestre. Porque, mientras siga concediendo goles con tanta facilidad y le cueste tanto convertir, Unión continuará pagando un precio demasiado alto por sus propias limitaciones. Unión, no equipo de mandíbula frágil en un momento decisivo.















