Unión

En Unión nadie puede mirar al costado y hacerse el distraído

Si bien lo más fácil resulta caerle al DT, la realidad indica que tanto los dirigentes como los jugadores de Unión son responsables de este presente

Martes 21 de Septiembre de 2021

Con tres derrotas consecutivas, el ciclo de Juan Manuel Azconzábal como técnico de Unión está en duda. De hecho, en las próximas horas habría una definición. Y una posibilidad concreta es que el Vasco deje de estar al frente del plantel. Como sucede habitualmente, el fusible que salta siempre es el del entrenador.

Lo cierto es que Azconzábal viene cometiendo muchos errores. En un año al frente del equipo no logró darle una identidad y sus continuos volantazos aportaron confusión en los jugadores. Nunca encontró una base estable y en su afán permanente por cambiar, terminó perjudicando al equipo.

Las estadísticas como entrenador de Unión no son buenas, lo dirigió en 40 partidos, de los cuales el Tate ganó 12, empató 13 y perdió 15. Cosechó 49 puntos sobre 120 en disputa, con una eficacia del 40,83%. Y el equipo convirtió 42 goles y le marcaron 53, con una diferencia de -11.

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Pero más allá de los números, lo que también se le reprocha al entrenador es su manejo tan fluctuante. Sus variantes de un partido al otro y la posición en la que hizo jugar a algunos futbolistas. Como así también sus equivocaciones a la hora de pedir por los refuerzos.

Ninguno de los futbolistas que pidió el Vasco terminaron rindiendo. Así pasaron Nery Leyes, Jonathan Galván y Matías Nani, quienes ya no están. Y los que vinieron y permanecen caso Nicolás Peñailillo o Nicolás Cordero poco hicieron. Y esa cuestión es otro punto en contra para el técnico.

Ahora bien, reconociendo los muchos errores que cometió Azconzábal, también se deben mencionar los desaciertos provocados por la dirigencia y la responsabilidad de los jugadores dentro del campo de juego. De ninguna manera, el peso de la responsabilidad puede caer en el cuerpo técnico.

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La dirigencia no reforzó como debía al plantel y se fueron futbolistas importantes. Antes de que asumiera Azconzábal se marchó Walter Bou, a fines del año pasado se fue Javier Cabrera, otro futbolista destacado. Y este año se marchó con el pase en su poder Nelson Acevedo, por mencionar tres nombres importantes dentro del equipo.

Mucho antes habían emigrado Damián Martínez y Yeimar Gómez Andrade. Y los que llegaron de ninguna manera estuvieron a la altura de los que se fueron. La dirigencia encabezada por Luis Spahn no invirtió en refuerzos y fue desjerarquizando al plantel.

Decidió apostar por un importante plan de obras, pero desestimó la cuestión deportiva. Y es obvio que más allá de los jóvenes que fueron apareciendo, algunos con buen suceso, al plantel le faltan futbolistas de mayor jerarquía. A favor de Azconzábal, debió arreglarse con lo que tenía a mano, que no era mucho.

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Y en esta crisis futbolística en la que está inmerso Unión, buena parte de la responsabilidad está puesta en los jugadores, que vienen defeccionando en los últimos partidos. En definitiva, los que resuelven dentro de la cancha son ellos, por lo cual no se los puede eximir de este momento.

Ya no es culpa de Azconzábal si contra Gimnasia rematan 11 veces y ningún remate va al arco. Si en 180' contando el partido con Estudiantes, los arqueros rivales no atajan una pelota. O si de los últimos tres goles que le hicieron todos fueron de cabeza y dos de ellos de pelota quieta.

Contra Gimnasia, en el primer tiempo el equipo dominó, sin embargo Daniel Juárez debajo del arco remató por encima del horizontal. Lo mismo que otros compañeros cada vez que tenían el arco de frente. También el error de Sebastián Moyano en el gol de Gimnasia, saliendo de manera indebida a buscar el balón.

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Por lo cual, en esos errores puntuales poco puede hacer el entrenador. Cuando el rival lo supera tácticamente, allí sí se lo puede hacer responsable, ahora cuando las fallas individuales son tan evidentes no tiene cómo corregirlas. Ante Gimnasia, la derrota fue más responsabilidad de los futbolistas que del DT.

Así las cosas, en Unión nadie puede hacerse el distraído y todos son responsables de esta crisis. Ninguno puede mirar hacia el costado y todos deben asumir sus errores. Quizás el Vasco no siga y muchos pensarán que muerto el perro se acabó la rabia. Pero este difícil presente, es mucho más profundo y abarca más que un simple cambio de técnico.

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